Cuba tendrá prolongados apagones en todo su territorio este viernes, cortes que llegarán a dejar a un 61 % de la isla desconectada de forma simultánea durante el momento de mayor demanda energética.
El país atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, pero el asedio petrolero impuesto por el Gobierno de EE.UU. desde enero ha aumentado los apagones, paralizando casi por completo la economía y disparando el malestar social.

El Gobierno cubano comenzó en 2022 a difundir regularmente las estadísticas energéticas, y desde esa fecha, el mayor apagón programado se registró hace exactamente una semana (68 %).
La UNE, adscrita al Ministerio cubano de Energía y Minas, prevé para el horario de mayor demanda de esta jornada, en la tarde-noche, una capacidad de generación de 1.198 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.000 MW.
El déficit -la diferencia entre oferta y demanda- llegará a los 1.802 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- será de 1.832 MW, de acuerdo con los datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE).
Infrafinación del sector
Actualmente, nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento (fuente es responsable del 40 % del mix energético).
Estas afectaciones no están ligadas al bloqueo petrolero de EE.UU. (porque emplean en su mayoría petróleo nacional), sino a las condiciones en que operan estas obsoletas infraestructuras, con décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.

De otro 40 % del mix era responsable la llamada generación distribuida (motores de diésel y fueloil), que el Gobierno ha indicado que lleva desde enero completamente parada por la falta de combustible.
El experto Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas que Cuba se sumergiría en una “grave crisis” en marzo si no llegaba petróleo desde el exterior. Y hasta el momento sólo ha atracado un tanquero en la isla desde el 9 de enero.
Expertos independientes indican que la crisis energética en Cuba responde a una infrafinanciación crónica de este sector. El Gobierno cubano destaca el impacto por décadas de las sanciones estadounidenses y acusa a Washington de “asfixia energética”.
Cálculos independientes estiman que para sanear el sistema eléctrico serían precisos entre 8.000 y 10.000 millones de dólares.
Según cifras oficiales, los apagones lastran la economía, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020 y son el detonante de las principales protestas sociales.
