El primer año del nuevo mandato de Donald Trump ha vuelto a poner de manifiesto la profunda división política que atraviesa la sociedad estadounidense. Dependiendo del origen, la experiencia personal y la relación con las políticas del presidente, la valoración de su gestión varía notablemente. Las opiniones de Sofía, una joven mexicana que lleva casi diez años residiendo legalmente en Estados Unidos, y de Alex, una joven estadounidense, reflejan esa polarización desde dos miradas distintas, a veces opuestas.
A la hora de evaluar el primer año de Trump, Sofía ofrece una valoración moderada. Para ella, el balance general ha sido “bueno, pero con problemas”. Aunque reconoce fallos importantes, considera que no todo ha sido negativo. Según explica, el mayor error han sido los aranceles, que define como “lo principalmente malo”, ya que “afectaron muchísimo la economía”. Aun así, matiza que “el resto de las cosas que ha hecho” las percibe como medidas que “han sido para el bien del país y de la gente”.
Alex, sobre Trump: “Le daría un tres sobre 10”
La valoración de Alex es mucho más dura. Al puntuar el primer año de presidencia, afirma que le daría “un tres sobre 10”. Aunque reconoce que “al menos no estamos en una guerra loca ahora”, considera que la situación sigue siendo “un poco temeraria”. En su opinión, Trump “está tratando de tener conflictos con muchos otros países” y “parece que siempre tiene algo que decir”, lo que hace que se sienta “un poco peligroso tener un presidente tan controvertido y sin autocrítica”.

“Ha hecho lo que no todos se atreven a hacer”
Cuando se les pregunta si el país está mejor, igual o peor que hace un año, las respuestas vuelven a contrastar. Sofía cree que la situación es compleja y habla de una sensación general de tensión. Por un lado, señala que “la deportación de ilegales y más presencia policial” han hecho que el país “se sienta de cierta forma más seguro”. Sin embargo, reconoce que estas mismas políticas han provocado rechazo social, ya que “hay más gente a la que no le parece bien” y eso se traduce en “marchas y protestas”. A esto se suma, según explica, el “constante involucración con otros países”, que hace que el ambiente sea “tenso”. Por todo ello, concluye que “no está mejor de momento”, aunque aclara que “antes de tampoco estaba bien”.
Alex, por su parte, no duda en afirmar que la situación social ha empeorado. Según su percepción, “la gente es mucho más dispuesta a ser hater” y se siente “más cómoda odiando en internet”. Afirma haber visto “un aumento en el racismo” y considera que ese comportamiento “representa las actitudes del presidente con respecto a la gente”.
Sofía: “Venezuela no estaba bien”
Las diferencias también son evidentes en política internacional. Sofía se muestra claramente favorable a la actitud de Trump y asegura estar “100% de acuerdo” con su forma de actuar. Valora que sea “consecuente con lo que dice y hace” y destaca que “ha hecho lo que no todos se atreven a hacer”. En el caso de Venezuela, considera que la intervención estaba justificada, ya que “Venezuela no estaba bien” y, según su visión, era un país “controlado por el narco”.
Alex comparte parcialmente la idea de que la situación en Venezuela era grave. Afirma que ha escuchado que “muchas personas estaban sufriendo bajo Maduro” y que, por lo que sabe de venezolanos que conoce, “estan contentos de que Maduro sea castigado”. Sin embargo, expresa muchas dudas sobre el papel de Estados Unidos. Reconoce que no conoce todos los detalles, pero afirma claramente que “no confía en la presidencia para hacer lo mejor para Venezuela”. En su opinión, el presidente podría intentar “extorsionarlos por el petróleo”, lo que le genera nerviosismo. Aun así, insiste en que solo quiere “lo mejor para la gente de Venezuela”.

“Muchas veces solo dice cosas para conseguir votos”
Sobre la posible anexión de Groenlandia, Sofía resta importancia a las declaraciones de Trump. Considera que “muchas veces solo dice cosas para conseguir votos” y afirma que “no cree que sea factible” una anexión. Alex, en cambio, se muestra muy crítica con esta idea y afirma que “no cree que otros países europeos estén contentos con eso”. Además, sostiene que Estados Unidos “no necesita Groenlandia en general” y que hay “dinero que podríamos estar gastando en nuestra propia infraestructura”.
De cara al futuro, Sofía se muestra moderadamente optimista y cree que “el país puede empezar a mejorar económicamente”. En cuanto a la seguridad, opina que “eso ya queda en la gente y no tanto en él”, aunque confía en que “los próximos años el país va a mejorar”.
Alex, en cambio, admite que le resulta difícil imaginar mejoras claras. Afirma que “no ha visto muchos cambios positivos que Trump ha hecho” y que “no está bien ahora mismo”, ya que “algo nuevo siempre está sucediendo”. Aun así, concluye con una nota de esperanza, deseando que “el Senado u otros poderes en el gobierno puedan detener eso” y que “algo pueda cambiar” para que el país empiece a mejorar.


