“Soy hija del Valle del Río Grande”, espetó Gina Hinojosa ante sus simpatizantes que rompieron a celebrar entre aplausos y lágrimas de emoción. Reunidos en East Austin, la demócrata evocó a aquella niña del Sur de Texas que difícilmente habría imaginado que algún día estaría ante ellos como la futura gobernadora de Texas. “Dios tenía un plan y el pueblo de Texas también”, proclamó durante su discurso de la victoria.
El hito de Hinojosa fue confirmado por Associated Press. Con el 97% del voto escrutado, la demócrata ha conseguido el 52,82% de los sufragios, frente al 45,69% del republicano Greg Abbott. Una diferencia de más de siete puntos que convierte su triunfo en uno de los mayores vuelcos políticos de la historia reciente de Texas. Hinojosa será la primera mujer latina en ocupar el despacho de gobernadora y la tercera mujer en alcanzar el cargo. Pero, sobre todo, será la primera demócrata desde Ann Richards, que abandonó el puesto en 1995.

“Los votantes han dado un mandato para el cambio”, aseguró Hinojosa durante la celebración, antes de definir que su victoria supondrá devolver Texas a sus ciudadanos y no “a las personas poderosas que se han sentido demasiado cómodas gobernando este estado”.
Una victoria épica
Hinojosa, representante estatal por Austin y hasta hace poco una figura prácticamente desconocida fuera de su distrito, se enfrentaba a un veterano gobernador que nunca había perdido unas elecciones y que contaba con una maquinaria financiera muy superior. Abbott, en el poder desde 2015, aspiraba a un cuarto mandato.
Tonight, I make a solemn promise to every single Texan. Whether you voted for me or Governor Abbott, or felt so betrayed by a broken politics that you did not vote at all.
Hear what Texas said today, loud and clear: Your government belongs to you. And as your governor, I will… pic.twitter.com/CeRnH9BPvi
— Gina Hinojosa (@GinaHinojosaTX) November 4, 2026
La demócrata, abogada especializada en derechos civiles y laborales, construyó su candidatura lejos de las grandes batallas ideológicas. Su mensaje se concentró en cuestiones cotidianas: el precio de los alimentos, la vivienda, los recibos de la luz y la educación de los hijos. Antes de llegar a la política estatal defendió a trabajadores y sindicatos y participó en la administración educativa de Austin, donde llegó a presidir el consejo escolar.

Es más, durante la noche electoral llamó al escenario a su hijo Pablo y volvió a situar la escuela pública en el centro de sus prioridades. Ha prometido destituir desde el primer día al comisionado de la Agencia de Educación de Texas, Mike Morath, y combatir el sistema de vales escolares impulsado por Abbott. “No cerraremos escuelas. Recuperaremos la educación de un Gobierno que ha fracasado”, prometió.
El voto latino en un estado clave
Texas, más grande en extensión que España, es uno de los estados más importantes del país y un territorio que los demócratas llevan décadas intentando recuperar. Los republicanos controlan su política desde hace años y habían logrado avances entre el electorado latino, hasta el punto de que Donald Trump obtuvo el 55% de sus votos en 2024, según las encuestas a pie de urna citadas durante la campaña. Hoy, todo apunta a que los latinos han abandonado a los republicanos.
We did it @jamestalarico pic.twitter.com/hKNEOhXO6K
— Gina Hinojosa (@GinaHinojosaTX) November 4, 2026
Y es que el encarecimiento de la vida, las actuaciones del ICE, las deportaciones masivas y la guerra de Irán han alimentado el descontento con la Administración Trump. Hinojosa supo conectar ese malestar con los problemas específicos de Texas y presentar a Abbott como parte de un mismo modelo de poder. Su triunfo coincide con el del demócrata James Talarico, elegido senador, y pone fin a una larga travesía electoral para el partido: los demócratas vuelven a ganar cargos estatales en Texas por primera vez desde 1994.

Pero Hinojosa no quiere que su victoria se interprete simplemente como una revancha partidista. “No hemos terminado con una era de Gobierno de partido único para inaugurar otra”, advirtió la flamante gobernadora electa de Texas. También dejó claro que el respaldo electoral no constituye “un cheque en blanco”, sino una responsabilidad que pretende ganarse cada día.

