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La silla caliente de Downing Street tras el Brexit: cinco primeros ministros en menos de diez años

La último década en Reino Unido ha estado marcada por la inestabilidad. Ningún primer ministro acaba su mandato y todo apunta a que Starmer correrá la misma suerte

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Cameron, May, Johnson, Truss y Sunak
KiloyCuarto

Casi diez años después de que Reino Unido votara a favor de salir de la Unión Europea, la pregunta que acecha a Westminster ya no se refiere al Brexit en sí, sino a si Reino Unido se ha vuelto ingobernable. Keir Starmer, que llegó al Número 10 hace menos de dos años, ya se enfrenta a peticiones de dimisión desde dentro de su propio Partido Laborista, mientras los ministros abandonan su Gobierno uno tras otro. Cinco hasta ahora. Sus predecesores reconocerán esa sensación.

Fue David Cameron quien puso en marcha la puerta giratoria. El líder conservador había gobernado desde 2010, formando una coalición con los liberales demócratas y obteniendo posteriormente una mayoría absoluta en 2015. Defendió la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, comprometió a Reino Unido con el objetivo de la OTAN de destinar el 2% del PIB a defensa y presidió el G-8. Pero en junio de 2016, cuando el pueblo británico votó a favor de salir de la Unión Europea en un referéndum que él mismo había convocado y contra el que él asegura que hizo campaña, Cameron dimitió de inmediato. Abandonó Downing Street el 13 de julio de 2016 y renunció a su escaño en el Parlamento apenas unas semanas después. Había durado seis años -un mandato respetable comparado con lo que vendría después, pero el último de los mandatos más largos-.

David Cameron
EFE

Theresa May asumió el cargo en pleno ojo del huracán del Brexit. Antigua ministra del Interior -la conservadora que más tiempo ha ocupado ese cargo en más de un siglo-, era una mujer con experiencia, diligente y seria. Activó el artículo 50, notificando formalmente a la UE la intención de Reino Unido de abandonar la UE. Negoció un acuerdo de retirada. Y luego vio cómo el Parlamento se negaba a aprobarlo. Dos veces. Tres veces. Las divisiones en Westminster resultaron insuperables. May dimitió en julio de 2019, tras menos de tres años en el cargo. Cabe destacar que fue la segunda mujer en ocupar el cargo de primera ministra de Reino Unido y la primera líder mundial en gobernar con diabetes tipo 1, hechos que recibieron mucha menos atención que sus dificultades con el Brexit.

Boris Johnson le sucedió con un estilo muy diferente: ruidoso, optimista e impulsado por una mayoría de 80 escaños obtenida en diciembre de 2019. Consiguió llevar a cabo el Brexit, a su manera. Pero una cascada de escándalos, que culminó en el llamado “Partygate” -las revelaciones de que Downing Street había celebrado fiestas durante los confinamientos por el coronavirus, erosionó su autoridad de forma irreparable. Su propio Gabinete se volvió en su contra. Dimitió en 2022, tras haber durado aproximadamente tres años.

Liz Truss
La ex primera ministra británica ha publicado sus memorias
Efe

Lo que vino después no tenía precedentes en la política británica. Liz Truss llegó al número 10 en septiembre de 2022 y se marchó 45 días después: el mandato más breve de la historia británica. Su “minipresupuesto”, que prometía recortes fiscales radicales sin financiación, provocó un colapso del mercado. La libra se desplomó. Los tipos hipotecarios se dispararon. Hubo una apuesta local (y mundial) que juagaba a que duraría menos que lo que tarda una lechuga en ponerse mala. El cogollo duró más: su propio partido la destituyó antes.

Sunak
El primer ministro saliente, Rishi Sunak, anuncia su marcha en la puerta de Downing Street en London
Efe

Rishi Sunak, que la sustituyó en octubre de 2022, duró hasta 2024, cuando Keir Starmer, del Partido Laborista, ganó unas elecciones generales por mayoría aplastante. Cuatro primeros ministros conservadores en ocho años. Ninguno de ellos completó una legislatura parlamentaria completa. Tres fueron destituidos por su propio partido.

No siempre fue así. Margaret Thatcher pasó toda la década de los 80 en Downing Street: once años en total. Su sucesor, John Major, duró seis años y medio. Tony Blair gobernó durante más de una década. La estabilidad era la norma a pesar de los escándalos, guerras y huelgas históricas.

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La primera ministra británica Margaret Thatcher en una imagen de archivo
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Entonces, ¿qué ha cambiado? Los analistas y antiguos asesores señalan varias presiones convergentes. El historiador político David Runciman sostiene que la presión global del coste de la vida ha hecho que la permanencia en el cargo sea casi imposible en todas partes, no solo en Reino Unido. “En los años setenta, cuando la inflación era galopante, ningún gobierno democrático en ninguna parte del mundo sobrevivió”, explicó Runciman a Politico. El aumento de los precios es “el asesino de los gobiernos”.

Reino Unido, un país “ingobernable”

La exdirectora de comunicación de Downing Street, Katie Perrior, señala el ritmo implacable del panorama mediático actual, que, en su opinión, ha convertido a Reino Unido en un país “ingobernable”. Según ella, el número 10 no está preparado para gestionarlo, ya que se ve fácilmente arrastrado a “20 o 30 crisis diferentes a la vez”, mientras que las aplicaciones de mensajería como WhatsApp permiten que los rumores y la rebelión se propaguen rápidamente entre los diputados sin cargo ministerial.

El historiador Anthony Seldon culpa al colapso de la experiencia de los primeros ministros. La política moderna premia a los activistas por encima de los administradores. Muchos primeros ministros recientes llegaron al cargo sin haber dirigido nunca un departamento gubernamental importante. “Ser líder de la oposición es una prueba bastante buena. Pero no es como dirigir nada”, admite a Politico.

Ahora le toca a Starmer enfrentarse a las mismas pruebas de fuego. Con menos de dos años en el cargo, su cargo pende de un hilo. La puerta giratoria no da señales de detenerse.