Noah Bergren, meteorólogo estadounidense: “Lo que ha sucedido en Venezuela pasa una vez cada 1.200 años”

Noah Bergren calcula que la coincidencia entre el doble terremoto de Venezuela y el seísmo de Japón es extremadamente poco frecuente

Noah Bergren - Internacional
El meteorólogo estadounidense durante una emisión.
Fox 35

La extraordinaria sucesión de grandes movimientos sísmicos registrada durante la noche del 24 de junio ha sorprendido incluso a los especialistas. Primero, dos terremotos en Venezuela de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron la misma región con apenas 39 segundos de diferencia. Menos de media hora después, otro seísmo de magnitud 6,9 golpeó la costa nororiental de Japón.

El meteorólogo estadounidense Noah Bergren, miembro del equipo de FOX 35 Orlando, trató de calcular la rareza de que ambos acontecimientos coincidieran en un intervalo tan reducido. Su estimación fue contundente: una combinación semejante podría ocurrir una vez cada 1.000 o 1.200 años.

Sin embargo, Bergren introdujo una cautela fundamental. No estaba afirmando que el doble terremoto venezolano, por sí solo, tenga una periodicidad de doce siglos. El cálculo se refería a la coincidencia temporal entre el episodio de Venezuela y el terremoto independiente de Japón.

Dos terremotos separados por solo 39 segundos

Los terremotos en Venezuela
Personas entre los escombros de edificios derrumbados.
EFE

El primer movimiento en Venezuela alcanzó una magnitud de 7,2. Apenas 39 segundos más tarde se produjo otro de magnitud 7,5, ligeramente desplazado pero dentro de la misma región sísmica del norte del país.

El Servicio Geológico de Estados Unidos describió el fenómeno como un doublet o doblete sísmico. Este término se utiliza cuando dos terremotos de magnitud parecida se producen muy cerca en el espacio y en el tiempo, sin que exista una diferencia tan clara entre un gran terremoto principal y una réplica mucho menor.

En este caso, el USGS clasificó el primer movimiento como un precursor y el segundo como el seísmo principal. La separación de apenas unos segundos convirtió el episodio en algo especialmente inusual.

“Los terremotos dobles ocurren, pero lo realmente raro es que se produzcan con tan poco tiempo entre ellos”, explicó Bergren en su publicación.

Un tercer gran terremoto al otro lado del planeta

La singularidad aumentó cuando, unos 25 minutos después, el USGS registró un terremoto de magnitud 6,9 frente a la costa de Honshu, en Japón. Su epicentro se localizó cerca de Kuji, a una profundidad aproximada de 52 kilómetros.

El movimiento japonés no tuvo relación tectónica con los terremotos en Venezuela. Ambos episodios ocurrieron en sistemas de placas completamente distintos y separados por miles de kilómetros.

Venezuela se encuentra en la compleja zona de contacto entre las placas del Caribe y Sudamérica. Japón, en cambio, está situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde convergen varias placas tectónicas y los terremotos de gran magnitud son relativamente frecuentes.

La coincidencia fue temporal, no causal. El seísmo venezolano no provocó el japonés, ni existe evidencia de una reacción en cadena entre ambos puntos del planeta.

Un cálculo aproximado y no una predicción científica

Bergren presentó su estimación como una operación rápida y orientativa. “Es un cálculo aproximado hecho en una servilleta”, escribió antes de recordar que “la Tierra siempre está temblando ahí abajo”.

Su cifra no procede de un estudio académico ni de un modelo estadístico revisado por otros investigadores. Es una aproximación construida a partir de la frecuencia media de los grandes terremotos, la rareza de los dobletes sísmicos y la probabilidad de que otro movimiento cercano a magnitud 7 ocurra casi al mismo tiempo en otra parte del mundo.

Por ello, no debe interpretarse como una periodicidad exacta. Decir que algo ocurre una vez cada 1.200 años no significa que haya que esperar necesariamente otros doce siglos para que vuelva a suceder. En estadística, dos episodios muy raros pueden repetirse en fechas cercanas o permanecer ausentes durante periodos mucho más largos.

Noah Bergren pidió prudencia ante la espectacularidad del dato

El meteorólogo, formado en Ciencias Atmosféricas y Meteorología en la Universidad Estatal de Pensilvania, trabaja actualmente como presentador del tiempo en FOX 35 Orlando. Aunque su especialidad profesional no es la sismología, su publicación alcanzó una gran difusión por la excepcional coincidencia que trataba de explicar.

Bergren insistió en que su cálculo era únicamente una estimación de rareza. También envió un mensaje de solidaridad a las personas afectadas por la destrucción en Venezuela.

La advertencia resulta relevante porque cifras como “una vez cada 1.200 años” pueden interpretarse fácilmente como una afirmación definitiva. El propio autor evitó presentar el dato como una certeza científica y subrayó el carácter provisional de sus números.

Los grandes terremotos no anuncian una activación global

Los terremotos en Venezuela
Los simos producidos en el Cinturón de Fuego del Pacífico.
Redes sociales

La proximidad entre los movimientos de Venezuela y Japón ha alimentado mensajes que hablan de una supuesta activación simultánea de las fallas del planeta. Los registros disponibles no sostienen esa interpretación.

La Tierra experimenta terremotos todos los días. El USGS detecta decenas de miles cada año, aunque la inmensa mayoría son pequeños, profundos o se producen lejos de núcleos poblados.

Los grandes terremotos llaman más la atención cuando coinciden en pocas horas, pero esa concentración puede surgir por azar. Para establecer una relación física tendría que demostrarse que la energía liberada en un punto modificó las tensiones de la falla situada al otro lado del mundo, algo que no se ha acreditado en este caso.

Una noche sísmica verdaderamente excepcional

La rareza no reside únicamente en que se produjeran tres movimientos de gran magnitud. El elemento extraordinario fue la combinación concreta: dos terremotos casi gemelos en Venezuela, separados por solo 39 segundos, seguidos poco después por otro de magnitud 6,9 en Japón.

Los terremotos en Venezuela fueron además especialmente destructivos por su escasa profundidad y por la vulnerabilidad de numerosas construcciones. El terremoto japonés, pese a su fuerza, se produjo a mayor profundidad y frente a una costa preparada para afrontar una actividad sísmica recurrente.

Bergren resumió la situación con una cifra impactante, pero acompañada de una advertencia imprescindible. La noche fue excepcional, quizá estadísticamente extraordinaria, aunque el cálculo de 1.200 años continúa siendo una aproximación y no una ley de la naturaleza.

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