La actualidad internacional ha vuelto a poner el foco sobre Socotra, una isla remota y fascinante que hasta hace poco apenas figuraba en el imaginario colectivo. Hoy, este lugar es noticia porque cerca de 600 turistas —unos 20 españoles— han quedado atrapados allí después de que se suspendieran los vuelos a causa de los combates que se recrudecen en Yemen. Lo que muchos soñaban como un viaje paradisíaco se ha transformado en una experiencia marcada por la incertidumbre.
Para algunos viajeros, Socotra no era un territorio desconocido. El influencer de viajes Daniel Illescas la describía hace meses como “uno de los lugares más mágicos y remotos del mundo”. Y no exageraba. Socotra es un enclave natural único, casi irreal, aunque su aislamiento geográfico y político explica por qué hoy puede convertirse, de golpe, en una trampa sin salida.
¿Dónde está Socotra y por qué es tan especial?
Ubicada entre el mar Arábigo y el golfo de Adén, en pleno océano Índico, Socotra se encuentra frente a las costas del Cuerno de África, a unos 350 kilómetros del Yemen continental. El archipiélago lo forman cuatro islas principales y está habitado por unas 60.000 personas, los socotríes, que hablan su propio idioma.
Desde 2008, Socotra figura en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco por la extraordinaria riqueza de su flora y fauna. Su paisaje está dominado por el matorral xerófilo y por especies únicas como el árbol de sangre de dragón. Uno de los grandes símbolos de este lugar tan especial.
@juuliapuig Socotra, Yemen 🪐 🌸
La singularidad de Socotra se explica por su historia geológica. El archipiélago se separó del Cuerno de África hace unos diez millones de años, durante la apertura del golfo de Adén. Ese aislamiento, unido a un clima extremo de calor y sequía, dio lugar a una biodiversidad excepcional.
En Socotra, alrededor del 30% de las plantas y el 90% de los reptiles son endémicos. Es decir, no existen en ningún otro lugar del planeta. Este equilibrio, sin embargo, es frágil. El aumento del turismo, el cambio climático y la presión sobre los recursos amenazan seriamente este paraíso natural.
Guerra en Yemen y riesgo para los viajeros
El problema es que Socotra pertenece a un país devastado por la guerra. El conflicto en Yemen estalló en 2014 tras la toma de la capital, Saná, por parte de los hutíes. Desde entonces, el país vive una guerra compleja en la que intervienen actores regionales e internacionales.
Aunque Socotra está alejada del frente principal, desde 2020 está controlada por el Consejo de Transición Sureño, un grupo separatista respaldado por Emiratos Árabes Unidos. La reciente escalada de tensiones ha provocado la suspensión de vuelos, dejando a cientos de turistas atrapados sin una fecha clara de regreso.
El Ministerio de Asuntos Exteriores desaconseja viajar a Socotra bajo cualquier circunstancia. Alertan de la ausencia de garantías de seguridad y de la posibilidad real de quedar aislado. Aun así, el turismo no ha dejado de crecer.

Un viaje a Socotra cuesta más de 2.500 dólares y solo es posible llegar en avión, generalmente desde Abu Dabi, El Cairo o el Yemen continental. La mejor época para visitar es entre enero y abril. De mayo a septiembre, sin embargo, el calor y el viento hacen casi imposible disfrutar de la isla.
El alojamiento suele ser en campamentos. De hecho, el único hotel de cierta categoría se encuentra en Hadiboh, la capital. Esta precariedad es parte del atractivo para un turismo aventurero que, paradójicamente, está poniendo en peligro el equilibrio de Socotra.


