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“Tal vez está cerca”: el japonés que sigue buscando a su mujer 15 años después de ser engullida por un tsunami

Yuko Takamatsu desapareció el 11 de marzo de 2011 cuando un tsunami arrasó la costa noreste de Japón. Su marido Yasuo bucea dos veces al mes para intentar encontrarla, en una búsqueda convertida en ritual de recuerdo

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Yasuo y Yuko Takamatsu
NHK/KiloyCuarto

En 2011, Japón sufrió el tsunami más devastador de su historia. Aquel 11 de marzo, Yasuo recibió la peor noticia de su vida: su mujer Yuko Takamatsu fue engullida por el agua del mar. Desesperado, el japonés buscó sin suerte por hospitales y centros de evacuación en su región, pero nunca logró recuperar su cuerpo. 

Ante la negativa de los servicios de emergencia de seguir buscando al amor de su vida, Yasuo tomó el destino en sus manos. Aprendió un curso de buceo y, desde entonces, sale dos veces al mes a intentar encontrarla en alta mar. Más que un intento de recuperar los restos de su mujer, se ha convertido en un ritual de recuerdo. Un acto de fe.

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La gente reza frente a un monumento conmemorativo en Namie, prefectura de Fukushima, al noreste de Japón
Efe

Para Yasuo, que explicó su historia en un documental sonoro de la BBC, el ritual es como ofrecer incienso en un altar budista. “Tras bucear repetidamente, empecé a sentir que tal vez está cerca”, confiesa.  Mientras bucea con el neopreno y la bombona de oxígeno, dice sentirse rodeado de Yuko. Para el hombre, bucear es como explorar un paisaje submarino lleno de valles y montañas. “Puedes flotar sobre ellos y mirarlos desde arriba. Así que realmente se siente un poco como volar”, agregó. 

El ritual quincenal se produce en la costa de Onagawa, donde Yasuo se calza las aletas, chequea su equipo y camina por la arena hasta hundirse en la profundidad del mar. Este mes de marzo, contó su buceo número 763 desde que empezó sus esfuerzos para encontrar a su amada Yuko. Pese a no tener ninguna pista de su difunta mujer, no desiste en la misión. 

Las últimas palabras de Yuko

Para la mayoría de japoneses, las memorias de aquel devastador tsunami son terribles: videos de aguas ennegrecidas arrasando con todo, y una creciente cifra de víctimas y desaparecidos que no dejaba de crecer. Para Yasuo, aquel fatídico episodio quedó marcado por el último mensaje de texto que le escribió Yuko: “¿Estás bien? Quiero volver a casa”. Estas fueron sus últimas palabras.

Cuando la tragedia ocurrió, Yuko estaba trabajando en una oficina bancaria, mientras que su marido estaba en el interior de la isla con su suegra. No pudo hacer nada para ayudarla. Entre el caos desatado, intentó rastrear entre los miles de cadáveres que fueron recuperados y acumulados en los hospitales. 

Tsunami en Japón en 2011 - Internacional

Bucear nunca fue el sueño de Yasuo, es una disciplina que aprendió exclusivamente para recordar a su mujer. La búsqueda, que era una misión imposible, le ayudó a empezar a sentirse más cercano a ella. “La pérdida es muy fuerte, pero me reconforta sentirla cerca”, considera. No obstante, el acto de recuerdo no está exento de miedos.

Yasuo creció en Tohoku, en una zona donde los terremotos y los tsunamis son una constante. Cuando bucea bajo las olas del mar, todavía se pregunta como un océano que en ocasiones se ve tan pacífico, fue capaz de traer tanta devastación a su vida. “¿Dónde estaba Dios, porque la naturaleza se llevó tanta gente?”, protesta. Todo es una gran contradicción: incluso los restos de tsunamis anteriores se han convertido ahora en arrecifes naturales donde los peces depositan sus huevos y generan vida.

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Minuto de silencio a las 14:56 en Miyako, en Iwate, Japón
Efe

Acorde a las autoridades japonesas, aquel tsunami dejó 19.729 víctimas mortales y 2.559 personas que todavía siguen desaparecidas. Para las familias de los desaparecidos, como Takamatsu, el duelo oscila entre la negación, la resignación y la esperanza. Cada vez que vuelve a bucear, Yasuo siente estar más cerca de su querida Yuko. La búsqueda continua.

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