Análisis

Trump deja a Venezuela en un limbo

Desde Bogotá hasta Teherán, las capitales reaccionan con estupor y temor a la captura de Maduro por parte de Estados Unidos

Donald Trump.
KiloyCuarto

“Agresión”, “preocupante y condenable”: numerosos países reaccionan ante el ataque de Estados Unidos a Venezuela. Jefes de Estado de todo el mundo han reaccionado ante el ataque militar estadounidense al territorio venezolano. El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que las fuerzas estadounidenses habían capturado a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, tras lanzar un “ataque a gran escala” contra el país suramericano.

¿Estupefacción o sorpresa en la comunidad internacional? No tan seguro. El método de Trump es bien conocido cuando se trata de “defender” los intereses geoeconómicos de Estados Unidos. Desde hace varios meses, la tensión ha aumentado de forma sostenida entre Washington y Caracas. Tanto los países vecinos como otros aliados de Venezuela sospechaban que la situación iba a tener un desenlace difícil, incluso radical. Pero sin duda no tan rápido. Las reacciones varían en intensidad ante la captura de Maduro, pero también ante la toma de control del país venezolano por parte de Estados Unidos.

El patio trasero de Trump

Colombia ha anunciado el despliegue de tropas en su frontera con Venezuela, al tiempo que ha denunciado el ataque estadounidense, calificado como “una violación de la soberanía” de América Latina. La respuesta de Washington, en forma de amenaza apenas velada: el presidente colombiano debería tener cuidado con “su trasero”.

Nicolás Maduro escoltado por agentes de la Administración para el Control de Drogas, tras su captura
EFE

En este contexto, los países vecinos de Venezuela están preocupados por las consecuencias de los últimos días sobre su propia estabilidad. Nadie sabe realmente qué pasará tras la captura de Maduro y la transición estadounidense en la gestión del poder político venezolano. La vicepresidenta del régimen de Maduro, Delcy Rodríguez, parece ser la clave de la transición de Trump, ya que, según el New York Times, habría negociado el cambio político con elecciones democráticas.

Para la Rusia de Putin, Estados Unidos ha cometido un acto de agresión armada profundamente preocupante y condenable, al considerar que “la hostilidad ideológica ha triunfado sobre el pragmatismo económico”. Otro Estado que mantiene estrechos vínculos con el régimen de Maduro, Irán, condena firmemente el ataque militar estadounidense contra Venezuela y la flagrante violación de la soberanía nacional y la integridad territorial del país.

EFE/ Miguel Gutiérrez

Por su parte, China se enfrenta a un Donald Trump que intenta calmar los ánimos de Pekín en esta zona, pero que le ofrece argumentos para reforzar su liderazgo ante los países del Sur. En este sentido, Pekín ha denunciado el “comportamiento hegemónico de Estados Unidos”, que “viola gravemente el derecho internacional”, “atenta contra la soberanía de Venezuela y amenaza la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe”.

En Europa, el Gobierno español propuso el sábado actuar como intermediario entre Caracas y Washington. Cabe preguntarse si Trump se tomó en serio esta oferta, cuando él mismo y su entorno ven en Sánchez y su predecesor Zapatero cómplices del narcopresidente Nicolás Maduro. Los demás países europeos —entre ellos Francia, Alemania, Italia, Polonia y la Unión Europea— siguen de cerca la evolución de la situación, especialmente en lo que respecta a las inversiones de sus empresas, al igual que los españoles, cuyas joyas de la corona económica están presentes (Repsol, BBVA, etc.). Hay mucho en juego, ya que Trump pretende controlar la economía petrolera venezolana, lo que tendrá un impacto en los negocios europeos en Venezuela.

Uno de los protestantes venezolanos en la Puerta del Sol de Madrid, con una pancarta que reza "Ni Maduro ni Trump"
Uno de los venezolanos en la Puerta del Sol de Madrid, con una pancarta que reza “Ni Maduro ni Trump”
María Serrano

La “doctrina Donroe”

Otros países latinoamericanos, como Colombia, también han reaccionado con dureza ante la operación estadounidense contra Maduro y su régimen: México, Cuba y Brasil. Si bien los intereses económicos son innegables para la administración Trump, la dimensión geopolítica es preponderante. Los jefes de Estado de estos tres países conocen la teoría Monroe, que justifica la extensión de la influencia territorial y política de los Estados Unidos por la fuerza o por otros medios, y saben lo que esto significaría concretamente para ellos. El México de la socialista Sheinbaum lo vive en la cuestión de los aranceles aduaneros y el control de los flujos migratorios. El Brasil de Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, es una pieza clave del continente latinoamericano, política, económica e ideológicamente. No es casualidad que Jair Bolsonaro se haya convertido en amigo de Trump. Por último, el enemigo histórico de Estados Unidos, Cuba, podría ser el siguiente en la lista de regímenes a derrocar, si y solo si, ello redunda en interés de Estados Unidos. Lo cual es evidentemente el caso.

Mientras tanto, Estados Unidos pretende trabajar con los responsables venezolanos en el poder “si toman las decisiones correctas”, declaró el domingo el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, asegurando que Washington mantenía medios de presión sobre el país, en particular el embargo petrolero. Y si no toman las decisiones adecuadas, Estados Unidos conservará numerosas palancas de influencia para garantizar la protección de sus intereses. Apenas reconocida como presidenta interina por la Casa Blanca, Delcy Rodríguez está bajo la amenaza de Trump si “no hace lo que debe”. “Pagará más caro que Maduro”. Aviso a navegantes.