Los Gobiernos de España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay han rechazado este domingo “las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela“, en las que fueron detenidos el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
“Expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela, las cuales contravienen principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados”, han declarado los seis países en un comunicado.
Los firmantes también han manifestado su “preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos”, como lo manifestó en la víspera el presidente estadounidense, Donald Trump.
En ese sentido, el mandatario norteamericano señaló el sábado que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta que haya una transición “segura” y “apropiada”. El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, aclaró este domingo que su país gestionará la “dirección” hacia la que se moverá Venezuela sin el liderazgo de Nicolás Maduro.
Trump, que no dio detalles sobre cómo planea gobernar Venezuela ni durante cuánto tiempo, también manifestó que las compañías petroleras de su país van a invertir “miles de millones de dólares” para reparar la infraestructura de ese sector en el país caribeño, de la que dijo que se encuentra “en muy mal estado”.
En ese sentido, Brasil, Chile, Colombia, España, México y Uruguay han señalado que la crisis venezolana “debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional”. Por eso han precisado que únicamente “un proceso político inclusivo, liderado por las y los venezolanos, puede conducir a una solución democrática, sostenible y respetuosa de la dignidad humana”.
Los seis países señalaron además que América Latina y el Caribe es una zona de paz que está “construida sobre el respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y la no intervención” e hicieron “un llamado a la unidad regional, más allá de las diferencias políticas, frente a cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad regional”.
“Asimismo, exhortamos al secretario general de las Naciones Unidas (Antonio Guterres) y a los Estados Miembros de los mecanismos multilaterales pertinentes a hacer uso de sus buenos oficios para contribuir a la desescalada de las tensiones y a la preservación de la paz regional”, han concluido.


