Cuando Zuzana Caputova ganó las elecciones presidenciales en 2019, Eslovaquia eligió a una nueva jefa de Estado y rompía así una barrera histórica: por primera vez una mujer llegaba a la presidencia. Su victoria fue percibida como una apertura en el horizonte político de Europa Central. “Fue un momento de esperanza para muchas mujeres y niñas que vieron en esas elecciones una ampliación de lo que es posible”, indicó la propia Caputova esta semana. Pero la luna de miel duró poco.
“Esa esperanza chocó con una realidad diferente. Me convertí en el blanco número uno del abuso verbal en línea“, confesó ante un grupo de periodistas asistentes al seminario sobre violencia digital contra las mujeres organizado en el Parlamento Europeo. “No se trataba solo de desacuerdos políticos. Atacaban no solo mi estatus político, sino también mi estatus político como mujer“.
Amenazas de muerte contra Caputova
Caputova confesó que los ataques eran contra sus políticas, sus opiniones, sus decisiones y hasta su maternidad. “Y los ataques no se detuvieron ahí. Les siguieron amenazas de muerte dirigidas a mí y a mis hijas“. Rara vez se critica la paternidad de un político hombre o se amenaza de muerte a sus hijos.

Pero la expresidenta eslovaca no quiere darse a conocer como víctima, su historia es “sobre el entorno en el que se pide a las mujeres que lideren. Y nos obliga a preguntarnos: ¿para quién es realmente accesible la democracia?“. Caputova critica que incluso en la Unión Europea, donde las mujeres constituyen más del 50% de la población, “en 2026, de los 27 Estados miembros de la UE, solo tres países tienen una mujer como jefa de Estado. Tres de veintisiete, alrededor del 11%”, remarcó. No sin antes recordar que dentro de los gobiernos nacionales, “las mujeres ocupan aproximadamente el 30% de los cargos ministeriales”. En su opinión, estas cifras, “son un espejo que refleja que, incluso en una de las regiones democráticas más avanzadas del mundo, la igualdad en el poder político sigue siendo una tarea pendiente”.
La democracia se queda sin mujeres
En pleno debate sobre la desconfianza institucional, la polarización política y el auge del populismo en la UE, Caputova expone que hay otra dimensión de esta crisis a la que no se está prestando atención. “Cuando las mujeres se retiran de la vida política porque el precio es demasiado alto, cuando las jóvenes dudan en entrar en política porque el espacio digital les parece un campo de batalla… La democracia no solo está perdiendo diversidad. Está perdiendo resiliencia”.
El espacio digital, que debería ampliar el debate público, se ha convertido a menudo en un territorio hostil, sobre todo para ellas. “El acoso en línea no es solo virtual. Tiene consecuencias psicológicas reales. Tiene consecuencias profesionales. Tiene consecuencias democráticas”, insistió Caputova quien aportó datos de la violencia digital en su país.
La violencia digital contra las mujeres
“Hasta el 75% de las mujeres eslovacas afirman haber recibido comentarios negativos y degradantes en las redes sociales, y alrededor del 20% se enfrentan a este tipo de ataques a diario. En toda la Unión Europea, aproximadamente el 30% de las mujeres han sufrido acoso cibernético”.
¿Las consecuencias? “Estas formas de odio conducen a la autocensura y a una menor participación en el debate público, lo que reduce el espacio democrático para todos”. Cuando las mujeres desaparecen, advierte Caputova, no solo se pierde la igualdad. También se pierde la democracia.
On the beaches of Normandy we mark 80 years since the Allied landings. D-Day was a turning point in defeating fascism in Europe; a true testament to courage and sacrifice. Allied unity, including Czechoslovak pilots and soldiers, paved the way to the end of WWII and a peaceful… pic.twitter.com/93v11kQSEW
— Zuzana Čaputová (@ZuzanaCaputova) June 6, 2024
“La libertad de expresión es una piedra angular de la democracia, pero la libertad de expresión nunca debe convertirse en libertad para intimidar. Proteger la dignidad no debilita la democracia, es lo que la hace sostenible”, argumenta.
Para Caputova, quien en 2019 llenó la prensa de titulares descrita como la “Erin Brokovich eslovaca”, la renovación democrática pasa necesariamente por ampliar quién ocupa el poder. Las mujeres, subraya, no diseñaron muchas de las estructuras políticas que hoy muestran signos de fragilidad. “Pero las mujeres deben estar en el centro de su renovación, no por simbolismo, no solo por las cuotas, sino porque un liderazgo diverso produce una gobernanza más estable, inclusiva y con visión de futuro”.
La expresidenta confesó que no quiere que sus hijas deban “calcular el riesgo personal antes de alzar la voz. No deberían tener que demostrar una y otra vez que el liderazgo no se define por el género”. Si “la democracia quiere sobrevivir, debe ser segura para las mujeres. Si la democracia quiere restaurarse, debe ser inclusiva para las mujeres”. Y si el continente quiere seguir presentándose como una comunidad de valores, tendrá que demostrarlo. “Porque Europa solo será más fuerte cuando sus mujeres sean seguras, respetadas y libres“, concluyó Caputova.
