El talento sénior se revaloriza: la Generación X cotiza al alza en los despachos por la IA

"Por encima de los 55 años la mayoría están obsoletos en un sentido tecnológico, y por debajo de los 30, no tienen conocimiento suficiente", señala un socio director

La Generación X se está revalorizando, incluso algunos boomers que tenían los días contados en los despachos, por la Inteligencia Artificial (IA), según  ha podido sondear Lex14 preguntando a abogados, cazatalentos y consultores. Con el golpe que la IA asesta al trabajo de los júniors, el reverso que emerge es que los socios de mayor experiencia y criterio jurídico y con conocimiento tecnológico para aprovechar la IA son ahora un perfil codiciado. Se trata de los últimos boomers, en España una horquilla más tardía que en el mundo anglosajón, que serían los nacidos entre finales de los años 60 y principios de los 70, y los X, que van desde mediados de los 70 hasta finales de los 80.

“Por encima de los 55 años la mayoría están obsoletos en un sentido tecnológico, y por debajo de los 30, no tienen conocimiento suficiente”, señala un socio director. Así, abogados entre los 40 y los 55 años ganan peso en los últimos planes estratégicos de los despachos.

Sin embargo, los despachos y expertos consultados trasladan que en España todavía no se observa una caída en la contratación de júniors que sí se está dando en EEUU y Reino Unido.

Ajuste de honorarios

“En dos-tres años, el 90% de lo que gastaba un despacho internacional como el mío en traducciones ha desaparecido”, ha confesado Alberto Dorrego, socio de Eversheds y presidente de la sección de Derecho Administrativo en en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), en un encuentro sobre ¿Cómo comunicar el valor que aporta el abogado/a en tiempos de IA? que se ha celebrado en el ICAM. Dorrego apuntó a que tiene que haber un reajuste en los honorarios, comentario que fue muy bien recibido por Zahorí Martínez, General Counsel de Siemens Mobility España.

Se sigue fichando júniors

Entre otros, participó Mercedes Asorey, consultora y fundadora de Asomar Comunicación, que apunta a Lex14 que lo que no cambia es la importancia del criterio del abogado. Se sigue fichando júniors pero los despachos no tienen claro cómo se va a enseñar ahora y cómo se van a adaptar.

Alejandro Kress, socio director de SSQ, refrenda que las firmas siguen contratando júniors porque tienen miedo de no tener abogados suficientes dentro de 15 años. Advierte de que el camino a la sociatura se alarga, y de que a su juicio los despachos todavía no sacan ni un 30% del partido que se puede obtener de la IA.

Antonio Serrano, socio de Hampton Headhunting, no ve que esté bajando la contratación de júniors, pero sí aprecia en EEUU y Reino Unido un estancamiento de colegiados y que hay menos júniors, con lo que augura que los despachos van a tener problemas, además de que la formación se estanca. El sénior lo que busca es alguien que supervise la IA y los júniors no tienen conocimiento jurídico suficiente, advierte.

Susana Claudio, directora de Band 1, refrenda que “la irrupción de la IA está permitiendo que las capacidades profesionales de un perfil sénior tenga cada vez más peso: el criterio jurídico, la visión estratégica o el conocimiento del cliente. La IA puede producir un primer análisis o acelerar muchas tareas, pero hace todavía más necesario contar con alguien que sepa formular las preguntas, interpretar el resultado y asumir la responsabilidad de la decisión”.

Replanteamiento de equipos

Pero Claudio no cree que esta revalorización del perfil sénior deba entenderse necesariamente en detrimento del talento júnior. A su juicio, el reto para los despachos es otro: si la IA absorbe parte del trabajo con el que tradicionalmente se formaban los abogados jóvenes, tendrán que rediseñar su aprendizaje y darles antes acceso a tareas de mayor valor. De lo contrario, podrían mejorar la eficiencia a corto plazo, pero debilitar su cantera de futuros profesionales sénior.

Además, señala que hay una consecuencia que va más allá de la gestión del talento: “La IA puede alterar el propio modelo económico de los despachos. Durante años, su organización se ha basado en equipos con distintos niveles de experiencia, en los que los abogados más jóvenes asumían buena parte del trabajo inicial bajo la supervisión de profesionales sénior. Si la tecnología absorbe algunas de esas tareas, los clientes esperarán mayor rapidez, equipos más reducidos y una intervención más directa de abogados experimentados. Por tanto, no sólo se revaloriza el talento sénior: también se replantean la composición de los equipos, la formación de los jóvenes y la manera de fijar y justificar los honorarios”.

“También vemos que algunos clientes ya no valoran tanto la cantidad de recursos asignados a un asunto como la calidad del criterio y el acceso real a abogados con experiencia”, remacha.

Visiones divergentes y ‘mentoring’ inverso

José Luis Pérez Benítez, socio de BlackSwan Consultoría, advierte de que su visión es un poco contraria en este aspecto. No piensa que la IA generativa esté revalorizando al sénior por el hecho de poder usar mejor su experiencia acumulada y conocimiento. “En realidad, lo que revaloriza son justo las competencias ajenas al conocimiento o a la productividad pura, como la capacidad de venta, la capacidad de generar confianza y fidelizar a los cliente, así como la dirección de personas y el criterio; o sea, lo que es más propio de la experiencia y ajeno a la tecnología. El talento sénior que meramente sea un talento técnico, y no tenga desarrolladas con profundidad las otras habilidades profesionales, en mi opinión tiene mayor riesgo de ser impactado por la IA que los propios talentos juniors (que son necesarios para otras cuestiones negociales). La tecnología devalúa el conocimiento puro, la contribución técnica y ésta puede recaer sobre perfiles séniors muy caros”, señala.

En este punto, avisa de que sólo puede hablar de los mercados que conoce bien: España, Portugal y Latinoamérica, pero no del mundo anglosajón. “En estos mercados no se esperan ajustes bruscos. La legislación laboral y la cultura empresarial, en los que las relaciones personales y los lazos sociales son más estrechos, lo dificultan. Lo previsible -si algo se puede prever en esta materia- es una erosión silenciosa, esto es, no reposición de vacantes, externalización de algunas funciones, etc. Pero sobre todo, pienso que será más importante en el tamaño y crecimiento de las firmas las propias dinámicas de “demanda” del mercado, que las internas (impulsadas por la tecnología)”, traslada.

La escasez de júniors en España le parece que “es previa a la IA y es demográfica. Cada año hay menos estudiantes de Derecho, menos cursan el Máster de acceso y menos se colegian. La IA generativa ha llegado justo en el momento de aliviar un problema que ya era existente. Además, en mi opinión el debate no debe ser júniors o IA , sino júniors e IA, como inversión de futuro. El nudo gordiano que hay que desenredar es el de mantener la formación y socialización de júniors, aun sabiendo que su rentabilidad es decreciente, pero reconociendo que son imprescindibles y necesarios para el futuro de las firmas. Cómo los socios resuelvan este dilema y quién y cómo se debe invertir en este punto, es algo que no está decidido y que muchas firmas aún deben plantearse”, concluye.

Otros operadores en el mundo legal trasladan que se está dando una especie de mentoring inverso y que aunque disminuya el número de júniors, muchos se están revalorizando y empleando en enseñar a usar la IA a socios y directivos.

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