Opinión

Aquí no ha pasado nada

MADRID, 04/08/2026.- El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este martes en Madrid tras asistir a la reunión del consejo extraordinario de ministros del Interior de la UE celebrada de manera telemática, para analizar la situación tras la crisis migratoria ocurrida en Ceuta la pasada semana. EFE/ Chema Moya
Fernando Grande-Marlaska.
EFE/ Chema Moya
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Y aquí no ha pasado nada. Y a otra cosa, mariposa. Y mañana será otro día. Y tampoco es para ponerse así. Y son cosas que pasan. Y la culpa fue del chachachá. Y cómo os gusta alarmar a la gente. Reconocen todas esas muletillas, ¿verdad? Todas ellas han venido sobrevolando las ‘explicaciones’ que ha dado el Gobierno sobre el simulacro de invasión que se vivió en Ceuta la pasada semana. Nuevamente han decidido seguir el mismo patrón que en anteriores bochornos como el Apagón o como el accidente de Adamuz, que costó la vida de 47 personas.

No se ha esclarecido nada y, por supuesto, no se han depurado responsabilidades. Bueno, esto habría que matizarlo, pues en las últimas horas han purgado a la jefa de prensa de Seguridad Nacional que difundió en la web los datos que manejaba el ministerio del Interior. No es que los datos estuvieran mal, es que simplemente no querían que se supiese la verdad, que se pudiera calibrar la magnitud de lo que estaba sucediendo. Esto es curioso, porque hoy, que ya sabemos que entraron 70.000 inmigrantes marroquís en territorio español, los portavoces del Gobierno lo cuentan como si fuera una anécdota, algo que formase parte de un juego, y se empeñan en poner el foco en la ‘magnífica’ resolución de una crisis que no se debería haber producido.

Resulta realmente increíble como el Ejecutivo en bloque ha decidido tachar de frívolos a todos los que están exigiendo luz y taquígrafos cuando son ellos mismos los que insultan con su vergonzante comportamiento a cualquiera que posea un mínimo sentido crítico. No pueden tachar de frívolos a nadie quienes jalean que un presidente, mientras sucede una crisis sin precedentes dentro de su territorio, no tenga otra cosa que hacer que recomendar su playlist de Spotify para las vacaciones. Tampoco quienes, como el inefable Óscar Puente, se vanagloriaba en X de la gestión: «Otra crisis resuelta por Pedro Sánchez». ¿De verdad? ¿De verdad hay que aguantar que un señor que lleva 47 muertos a las espaldas está en posición de decir este tipo de gilipolleces?

También tiene gracia otro de los puntos de defensa que ha utilizado la izquierda española con su retórica pueril: «Imaginaos qué hubiera pasado si esto ocurriera gobernando el PP con Vox». Ahí siguen, usando el comodín del lobo al que cada vez hay más gente que acaricia por culpa de la incapacidad manifiesta de estos botarates. Es sencilla de desmontar esta preguntita capciosa, tan sencilla como contrarrestarla con una simple pregunta: ¿Qué hubiera pasado si gobernando PP y Vox se hubieran muerto en las costas más de un centenar de personas y la Policía estuviera recogiendo cadáveres?

Es todo tan delirante que al tiempo que echan la culpa a las mafias, cuando está demostrado que nadie pagó esta vez para entrar, y a la maldad y la inhumanidad del Rey de Marruecos, hacen la ola cuando tanto el ministro de Interior como el de Exteriores dicen sin pudor que Marruecos es un socio estratégico y que gracias a Rabat se ha podido vaciar de vuelta Ceuta. Vamos, el razonamiento es el siguiente: Tenemos que agradecer a los que han orquestado la invasión para extorsionarnos, usando a su gente como carne de cañón, que no hayan llevado a término su amenaza. Es que no hay por donde cogerlo. Es que sería de chiste de Gila si no fuera porque de fondo está nuestra soberanía territorial en juego.

Según nos cuentan, ellos no sabían nada, esto no se podía prever. Dice el ministro del Interior que el CNI no avisó. Partamos de la base de que eso no se lo cree ni él. Servidor, que trabajó en Interior, se juega las dos manos a que había un sinfín de informes sobre la mesa. Pero venga, demos por buena la chaladura de que nuestros servicios de inteligencia no alertaron. ¿En qué lugar nos deja eso? La realidad es que estaban alertados, pero no pueden explicar por qué no se reaccionó, de la misma manera que no pueden explicar el cambio de postura histórico sobre el Sáhara o esclarecer qué les quitaron del móvil cuando lo de Pegasus. Ese es el gran socio cooperador que tiene el Gobierno. Por eso llaman a consultas a los italianos mientras les lamen la bota a los agresores.

Es todo un sinsentido, y en vez de hacer autocrítica y tomar cartas en el asunto, deciden seguir con el discurso de la ultraderecha y el odio, cuando no habría ni un maldito nazi con posibilidad de hacer ruido allí si ellos hubieran hecho su trabajo. Y se atreven a decir que los nazis hablan en nombre de Ceuta cuando, al mismo tiempo, ellos se ponen a hablar en nombre de los ceutís y dicen que todos están perfectos, muy contentos y satisfechos, cuando claramente no es así. Son una banda peligrosa, y ya no por lo que hacen, si no por lo que no hacen, por la dejación de funciones, por dejar engordar bolas que luego le explotarán en la cara. Tenemos a un presidente del Gobierno que empezó esta legislatura levantando un muro entre españoles y que la está acabando mandando el mensaje al mundo de que nuestras fronteras tienen la misma capacidad defensiva que el peor equipo de la liga municipal de tu barrio. Tenemos a un presidente que con una de las mayores crisis de la historia de nuestra democracia se fue a darse un garbeo de dos horas por allí para posteriormente desplazarse hasta la Mareta para seguir de vacaciones. Como si no hubiera pasado nada.