“Que toda la crítica a los acuerdos con Vox sea ordenar el acceso a las ayudas por el arraigo me deja muy tranquilo”. Es la frase con la que el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, defendió el principio de ‘prioridad nacional’ tras haberlo pactado con la formación de Santiago Abascal hasta en cuatro comunidades autónomas para conseguir que echasen a andar los gobiernos de coalición de este último ciclo electoral. La verbalizó, el pasado 22 de julio, durante su balance de fin de curso.
El líder popular aspira a conseguir alcanzar la Moncloa tras las próximas generales, y Vox ya le está enseñando algunos de los peajes que tendrá que asumir como futurible socio para el cambio político del país. Uno de ellos es el principio de ‘prioridad nacional’, que Abascal exigirá a Feijóo como punto fundamental en su acuerdo tras las elecciones. Así lo corroboran las fuentes consultadas.

Lo cierto es que ningún pacto autonómico importa tanto a los de Abascal como su verdadero objetivo: lograr que se eliminen desde el Palacio de la Moncloa los límites a su proyecto y su agenda antimigratoria. Por ello, desde la cúpula presionarán para que Feijóo modifique los topes legales que hagan que la ‘prioridad nacional’ sea íntegramente ejecutable. Es decir, que se materialicen los cambios necesarios en aquellas leyes que permitan cumplir los acuerdos alcanzados con Vox.
En este punto, Vox ya emplaza a los populares a eliminar los límites de la Ley de Extranjería, el principal impedimento para su aplicación en las comunidades: “Se instará la modificación de la Ley Orgánica 4/2000 y cuantas disposiciones normativas dificulten la consecución efectiva de lo anterior”, se especifica (textualmente) en los acuerdos autonómicos sobre la aplicación del principio de ‘prioridad nacional’ en las ayudas, subvenciones y vivienda.
En los últimos meses, Feijóo ha terminado de normalizar la alianza con Vox. Bueno, más bien la ha asumido, y ha asegurado que si los números no le permiten gobernar en solitario “se sentará y hará una coalición de gobierno de acuerdo con los principios básicos de ambos partidos”.
El presidente de los populares ha reiterado, además, que a la única formación a la que está convencido de hacer un cordón sanitario es a Bildu, nunca a Vox: “Mi objetivo es gobernar en solitario. Ahora bien, no voy a demonizar a un partido que es el tercer partido de España, que más de tres millones de españoles dicen que le van a votar. Yo soy un demócrata”, ha destacado.
Vox se presentará en todas las provincias
Aceptada ya la alianza natural con Abascal, para los populares sería deseable que Vox no concurriera en algunas provincias y no se dividiera el voto de la derecha. El método D’Hondt penaliza dicha división en algunas circunscripciones y la dirección del PP cree que si Vox no se presenta en algunos territorios podría ayudar al bloque a quitar escaños a la izquierda.

No es la primera vez que el PP insinúa que Vox debería hacer este movimiento. Los populares ya se lo pidieron a la formación de Abascal en las generales de 2023 y, posteriormente, en algunas autonómicas como las últimas elecciones gallegas. Allí Vox no consiguió ningún escaño, pero aspira a entrar por primera vez en el Parlamento de Galicia, el único que aún se le resiste. Según los últimos sondeos internos, explican en privado, podrían obtener un escaño por A Coruña.
A pesar del deseo de los populares, Abascal tiene claro que se presentará en todas las circunscripciones. “Que no se presenten ellos y así lo tenemos todo hecho. Que no se presente el PP en Barcelona o en Almería. Que no se presente en muchas zonas donde se han demostrado insuficiente la fuerza del PP para hacer frente al PSOE”, responden desde la cúpula del partido. Debate zanjado.
Vox aspira a duplicar sus escaños
Tras unos meses de caída, Vox parece estar recuperando apoyos entre los votantes. Todas las encuestas que se están publicando colocan al partido en torno a los 60 escaños, casi el doble de los 33 que tiene en la actualidad.
La suma aritmética es el dato clave que define los sondeos de las últimas semanas: PP y Vox superarían el 50% del voto. Los dos partidos de la derecha superan conjuntamente la mitad de los sufragios, y explica por qué la traducción en escaños es tan desproporcionada respecto a 2023: el sistema D’Hondt premia con fuerza a un bloque que concentra la mitad del voto en dos formaciones (PP y Vox), frente a una izquierda fracturada en cuatro o cinco partidos.
En la dirección de Vox creen que los últimos pactos suscritos con el PP -en los que han logrado imponer sus máximos- y la crisis migratoria en Ceuta están viéndose reflejados en estas encuestas. Habrá que ver cómo va evolucionando en los próximos meses. Dentro de un año ya habremos celebrado las elecciones generales. No parece que se vaya a extender tanto pero, si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, agota todos los plazos de la legislatura, las elecciones generales serán el 22 de agosto de 2027.

