En un inicio, el presidente del Gobierno optó por la fórmula laica en honor a las 45 víctimas que perdieron la vida el pasado 19 de Enero, tras el accidente ferroviario a la altura de Adamuz (Córdoba). “Homenaje de Estado”, lo llamó, y fechó para el sábado 31 de enero. El pasado domingo, el Gobierno anunció que se pospondría para “contar con el mayor número posible de familiares”, ya que una alta representación negó tener disponibilidad para tal fecha.
Así las cosas, el obispado de Huelva convocó para este jueves una misa funeral dedicada a las víctimas, a las que asistirán los familiares. Se da la circunstancia de que familiares mostraron su disconformidad con el hecho de que el acto previsto por Sánchez no fuera laico, y tampoco querían hablar con miembros del Gobierno. Otros, además, no están en condiciones psicológicas de asistir a un acto público, aún en duelo por la pérdida de sus seres queridos, informan supervivientes del accidente a este medio.

Los Reyes confirmaron este lunes su asistencia, por lo que el Ejecutivo ha vuelto a mandar como ministra de Jornada a la vicepresidenta y candidata a las elecciones andaluzas, María Jesús Montero. Montero, además, fue al funeral de la Dana. Según informan fuentes de Moncloa, está previsto que, además, asistan más miembros del Ejecutivo al funeral del sábado, aunque de momento no detallan los nombres. “Hay que respetar la voluntad de las víctimas y no molestar”, afirman.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Junta Andaluza, Juanma Moreno, y demás miembros de la oposición, irán al funeral. Hubiera sido difícil de leer, a nivel político, que los Reyes asistieran y el Gobierno apenas se viera representado por la vicepresidenta Montero.

El lunes 20, el presidente y el ministro de Transportes se desplazaron a la zona cero, en Adamuz. Allí no se encontraron con los familiares de las víctimas. Algunas, se encontraban en el hospital Universitario de Córdoba, con los heridos. Tal y como informó este medio, a la salida del hospital manifestaron su interés en reunirse con los Reyes, no así con la clase política. Don Felipe y Doña Letizia desestimaron el encuentro, en un inicio porque habían sido aconsejados por los psicólogos de no verse con ellos, aún muy afectados por el accidente. Posteriormente, porque al ir acompañados por miembros del Gobierno, la decisión, que fue tomada en cuestión de segundos, hubiera podido generar un desencuentro.



