A la tercera va la vencida, o eso esperan en el partido de Pedro Sánchez. Después de dos noches electorales de absoluto desánimo (Extremadura y Aragón), el PSOE aspira a que los resultados en Castilla y León este 15-F sirvan para insuflar ánimo en el territorio, pero también a nivel nacional. Que supongan algo de oxígeno político después de comenzar con muy mal pie el nuevo ciclo electoral. “Puede pasar de todo”; “Hay una sensación de que todo está abierto, y eso ayuda mucho a la motivación general”, asegura un dirigente estatal a Artículo 14.
Carlos Martínez, candidato y alcalde de Soria, presenta un perfil menos mediático que su homóloga en Aragón, Pilar Alegría, pero los suyos celebran su campaña de proximidad, pegada al territorio. Y centrada en los servicios públicos. “Carlos ha ido a mejor, y [Alfonso Fernández] Mañueco, a peor“, resumen desde la cúpula socialista.
El espíritu del “no a la guerra” alentado por Sánchez “puede ayudar a movilizar”, asumen, pero también recuerdan que las encuestas “de octubre ya apuntaban” a un escenario en el que podían ser primera fuerza, o quedar muy cerca. En los comicios de 2022 el PP logró el 31,43% (31 escaños), y el PSOE el 30,05% (28 escaños), a 16.529 votos de diferencia.
El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de febrero anticipó una nueva victoria del PP con el 33,4% de los votos, seguido a escasa distancia por el PSOE, con un 32.3%. Vox se haría con el 16,1% de los apoyos, aunque encuestas privadas han situado al partido de Santiago Abascal más cerca del 20%, incluso sobrepasándolo.
Esa proximidad en votos entre PP y PSOE no se traduciría en igual proporción en escaños: Las horquillas del CIS van entre 28 y 38 procuradores para el PP y 26-35 para el PSOE. Pero sus trackings internos situaban a los socialistas en la horquilla 27-30, y hoy les coloca en una situación similar.
En este punto, hay voces que llaman a no vender la piel del oso antes de haberlo cazado, y otras que aseguran que serán la fuerza más votada. “Ganamos”, venden desde el equipo del candidato, envalentonados con las encuestas internas y con sus percepciones sobre el terreno. Desde hace semanas, algunos de esos sondeos apuntan a un “empate técnico” con el PP.
La opción de gobernar no se contempla, dada la debilidad del bloque de la izquierda -previsiblemente Podemos perderá su único procurador, e IU-Sumar luchan por hacerse con uno-. Aunque el crecimiento de Vox, que en otras encuestas ven ralentizado, puede restar votos a Mañueco, como interpretan los socialistas.
“El partido tiene grandes expectativas”, “las direcciones están muy animadas”, reconoce una dirigente que se muestra cauta. “Lo veo más complicado”. “Prefiero no generar expectativas”, apunta un segundo, porque “parece que va a estar muy ajustado”.
En la dirección socialista hay voces de primer nivel que destacan sus “posibilidades” incluso “de ser primera fuerza”, aunque admiten que “va a estar muy reñido”. Que los escaños “van a moverse por la mínima”. “Vamos a sudar la camiseta hasta el final”, zanjan.
Carlos Martinez (d), durante el acto electoral que los socialistas celebraron el lunes en Ponferrada.
Sánchez y Zapatero se vuelcan en la campaña y escenifican el “no a la guerra”
Ese “final” llegó el viernes, con la fotografía de Sánchez, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, o el ministro de Transportes y exalcalde de Valladolid, Óscar Puente, en el mitin de cierre. Zapatero se lanzó a la campaña inmediatamente después de comparecer en la comisión de investigación ómnibus del Senado. Nacido en Valladolid y criado en León, el exsecretario general del PSOE leonés durante 12 años se convirtió en un activo electoral clave en las elecciones del 23J de 2023.
En esta ocasión, con la guerra en Irán como telón de fondo, el expresidente que retiró a las tropas españolas de Irak en cuanto aterrizó en La Moncloa (2004), ha trabajado para destacar los paralelismos entre ambos conflictos, y para presentar al PSOE como el partido de la paz. Lo dejó claro en Segovia, el miércoles: “Qué a gusto me quedé, y qué tranquila tengo la conciencia”.
Aunque en la cúpula de Ferraz rebajen la importancia del “no a la guerra” como elemento movilizador -el pin con la consigna que ha lucido Martínez en la solapa evidencia lo contrario-, éste ha estado más que presente en los discursos de cierre. Los esfuerzos por apelar al espíritu pacifista y al rechazo a los conflictos armados que llevaron a Zapatero a La Moncloa, fueron obvios. Desde el inicio de la campaña, el recuperado lema ha compartido protagonismo con el candidato o con el propio Sánchez, exhibido en una pantalla gigante tras ellos. “Hoy España reivindica la paz y la derecha reivindica a [José María] Aznar”, mitineó el presidente del Gobierno en Valladolid, el viernes.

Un candidato menos vinculado con Sánchez
Martínez, que gobierna con mayoría absoluta en Soria desde 2007, reemplazó como líder socialista a Luis Tudanca al inicio de 2025. “No soy sanchista ni tudanquista, soy socialista”, aseguró entonces. Lo cierto es que Tudanca era considerado un perfil crítico con la dirección de Sánchez. Aunque el candidato Martínez ha criticado en campaña la reforma de la financiación autonómica planteada por el Ejecutivo, prometiendo que si es elegido la peleará. “La música de la propuesta de financiación autonómica me suena bien”, afirmó en una reciente entrevista, “pero el resultado final es insuficiente e injusto”.
En su entorno apuntan a la falta de “transparencia” sobre los criterios por los que Castilla y León recibiría 271 millones de euros extra con el nuevo sistema, muy lejos de lo que recaudarían regiones como Castilla-La Mancha (1.248 millones).”No se tienen en cuenta los costes reales de prestar servicios públicos en el territorio”, apuntaban semanas antes de la campaña. También reconocieron que los adelantos electorales en Extremadura y Aragón no les beneficiaban.
Alegría fue portavoz del Gobierno hasta tres meses antes de las elecciones en Aragón, y desde Castilla y León advertían que tendría difícil mudar de piel para la campaña. En Ferraz recuerdan que “levantó dos escaños” a pulmón, y eso la salvó de marcar un nuevo suelo electoral en Aragón. La exministra portavoz estaba mucho más vinculada con el presidente, y fue la primera -y la única- en testar la estrategia de ministros-candidatos de Sánchez.
Sin embargo, distintas voces del PSOE recuerdan que Sánchez ha protagonizado exactamente los mismos actos en Aragón y en Castilla y León: cuatro, entre la campaña y la precampaña -los mismos que proyectaron entonces en Extremadura, aunque hubo que suspender uno-. Que ministros como Puente o Ana Redondo (Igualdad), también de Valladolid, y otros integrantes del Ejecutivo, como Félix Bolaños (Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes), también han tenido un papel destacado estas dos semanas. A diferencia de Alegría, Martínez requirió estos refuerzos, apuntan.
Sánchez, además, visitó los terribles incendios que asolaron el territorio durante el verano. La necesidad de preparar mejor los montes para evitar estos fuegos, o la precariedad laboral de los bomberos forestales también han estado presentes en la campaña. Martínez ha hecho lo posible para lograrlo.

“Mañueco no le gusta ni a los suyos”
Antes de la campaña, en el equipo del candidato reconocían las dificultades de adaptar los mensajes provincia a provincia, en un territorio sin una “personalidad política” clara. Admitían que este punto de partida “beneficia a Mañueco”, un líder “inmóvil”. “No le gusta ni a los suyos”, sintetizaron.
En el PSOE hoy destacan que Mañueco no acudiera a la entrevista electoral en La Hora de La 1 (TVE) del viernes, escudándose en el número dos del PP por Palencia, Carlos Fernández Carriedo. También reconocen que el presidente en funciones no ha cometido ningún error de última hora “tan bestia” como el de María Guardiola, candidata del PP en Extremadura, que aireó el fantasma del fraude electoral.
En cualquier caso, frente a los dos años de Jorge Azcón como presidente aragonés, hoy se enfrentan a 39 de gobiernos del PP, y destacan que este escenario propicia el cambio. Menos de un mes antes de la campaña, sin embargo, un destacado dirigente se mostraba pesimista, y lo achacaba a las derrotas en este ciclo electoral: “La cosa no pinta muy bien”. A dos días de las urnas, repiten lo contrario, aunque la mayoría no se atrevan a dar por sentado el empate con el PP. Menos aún, una victoria.
