El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha culminado este miércoles en México su “gira” por los países latinoamericanos, con el objeto de construir los cimientos que garanticen una notable presencia de países en la Cumbre Iberoamericana que tendrá lugar en Madrid el próximo mes de noviembre.
Puerto Rico, República Dominicana y México han sido los países visitados por Albares. La jefa de gobierno y máxima autoridad local del territorio no incorporado de los Estados Unidos, Jenniffer González-Colón, quien asumió el cargo el 2 de enero de 2025, es presidenta del Partido Nuevo Progresista -integrado por miembros del partido Demócrata y Republicano-. Luis Abinader es presidente del Partido Revolucionario Moderno, de centro izquierda. Y en México gobierna Claudia Sheinbaum, presidenta de México y del partido de izquierda Movimiento de Regeneración Nacional. Quien ha zanjado recientemente desde Barcelona una crisis diplomática con España.
Fuentes diplomáticas celebran esta “gira”, pero advierten del riesgo de que la acción exterior se limite a los países que simpatizan con la ideología del Gobierno de Sánchez. “Las anteriores Cumbres han sido un fiasco en cuanto a asistencia. El Gobierno no debe ignorar a los países con una política distinta ya que sienta un precedente”, argumentan. “Esto no se trata de color político”.
Una Cumbre más allá del color político
Por su parte, desde el ministerio de Asuntos Exteriores no especifican si el Gobierno de Sánchez tiene intención de iniciar otra fase en la “gira” iberoamericana, en cuanto a que no avanzan la agenda del ministro.
En Puerto Rico, el titular de Exteriores ha defendido el español y los valores hispanos. Un mensaje que cobra relevancia después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, criticara fuertemente la actuación del cantante puertorriqueño Bud Bunny. No obstante, al ser un territorio dependiente de Estados Unidos, las declaraciones han sido medidas. Por su parte, el presidente Abinader ha confirmado su asistencia a la Cumbre Iberoamericana. En México, ha defendido los valores de “cooperación, seguridad y paz” compartidos. España y México han iniciado una acción conjunta de acercar posiciones tras la polémica por el uso de Shainbaum de la leyenda negra como arma política. Un acercamiento diplomático que culminará con la prevista asistencia del Jefe de Estado al Mundial de Fútbol que se celebrará en Jalisco.
Cumbre Progresista en Barcelona
Las reuniones de corte progresista impulsadas a principios de abril en Barcelona por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, complicaron el contexto previo a la Cumbre Iberoamericana, según el análisis de dichas fuentes.
Entre los dirigentes latinoamericanos invitados a la Global Progressive Mobilisation figuraron el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el de Colombia, Gustavo Petro; y el de Uruguay, Yamandú Orsi. A ellos se sumaron, en la Cumbre por la Democracia, otros líderes alineados en el mismo espectro ideológico, como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el mandatario de Guatemala, Bernardo Arévalo; y el de República Dominicana, Luis Abinader.
Ni el presidente de Argentina, Javier Milei; ni el de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira; ni el de Costa Rica, Rodrigo Chaves; ni el de Honduras, Nasry Asfura, ni el de Panamá, José Raúl Mulino; ni el de Salvador, Nayib Bukele; ni el de Ecuador, Daniel Noboa; ni el de Paraguay, Santiago Peña; ni el de Chile, José Antonio Kast, asistieron. Que son, precisamente, los que formaron parte del Escudo de las Américas. Una iniciativa impulsada por Trump para avanzar hacia la cooperación en el ámbito militar y de combate al narcotráfico.
España invita a Delsy Rodríguez
El titular de Asuntos Exteriores informó desde República Dominicana el pasado martes, que la presidenta encargada de Venezuela, Delsy Rodríguez, está invitada a la Cumbre. “Siempre se invita a quien tiene la representación internacional de cada país”, explicó, “y esta cumbre no va a ser diferente a otras”.
El deterioro en las Cumbres Iberoamericanas
los últimos años, las Cumbres Iberoamericanas han ido perdiendo relevancia. La más reciente se celebró en 2024 en Cuenca (Ecuador) y contó con una asistencia muy limitada: solo participaron cuatro de los 22 países convocados —el anfitrión, España, Portugal y Andorra—. “Ante estas dificultades de convocatoria, no parece oportuno añadir más factores de división”, señalan estas fuentes. Ya en las citas de Santo Domingo (2023) y Guadalajara (2023) se evidenció que el formato tradicional —que combina reuniones de cancilleres, encuentros sectoriales y cumbres de alto nivel— no logra concentrar el verdadero peso de la toma de decisiones internacionales, cada vez más desplazado hacia centros como Washington, Bruselas o Pekín, en detrimento de este espacio compartido por la lengua española.
