Conoce a tu diputada

Etna Estrems (ERC): “En el Congreso se vive en una burbuja”

Su pasión son los animales desde pequeña, aunque le mordió un perro y casi pierde un ojo. Fuera de la política, practica acrobacia en aro. “Bolaños me parece un tío divertido”, admite

Etna Estrems, diputada de ERC
Javier Cuadrado

Etna Estrems, diputada de Esquerra Republicana (ERC), desconecta del Congreso rescatando perros. Nacida en L´Scala, provincia de Girona, cuenta con una larga trayectoria en la política local. Concejala en el municipio desde 2015, combina su exigente agenda parlamentaria con el activismo animalista.

Antes de llegar a la Cámara Baja, su vida ya estaba enfocada al cuidado y la protección de los animales. “Los perros son mi vida”, resume. Hace más de una década, fundó una protectora para animales abandonados; los acogen y buscan familias para ellos. Un compromiso que arrastra desde la infancia. Recuerda, de hecho, una anécdota muy significativa para ella: de pequeña le mordió un perro y, a pesar de ello, siempre sintió una sensibilidad por ellos.

Etna Estrems, diputada de ERC
Javier Cuadrado

“Mi madre siempre dice que soy del mundo al revés: te muerde un perro, casi te saca un ojo y vas salvando perros”, bromea en conversación con este periódico.

Y esa vocación acabó filtrándose también en su actividad política desde la subcomisión de veterinaria hasta iniciativas para incluir la violencia contra animales de compañía dentro de la violencia vicaria.

Creatividad para desconectar

Etna Estrems nos cuenta que cuando necesita escapar en sus horas libres, lo hace alejándose del ruido político. Más allá de su implicación en la protectora de animales, practica acrobacia en aro y hace actividades creativas como manualidades o álbumes de viajesscrapbooking– que le sirven para “mantener la mente fuera del móvil”.

En el ámbito audiovisual, ella evita temas que giren en torno a la política. Aunque sigue la actualidad -por las noches, siempre busca un rato para ver las noticias-, en sus momentos de desconexión elige comedias románticas o de true crime. “Lo único que me apetece es no pensar”, admite, tras hacer jornadas maratonianas en la Carrera de San Jerónimo.

Vocación desde la adolescencia

Su salto a la política no fue repentino. Estrems fue criada en una familia de izquierdas catalanista, pero fue ella quien dio un paso más allá desde muy joven. “Con 13 o 14 años ya estaba con el activismo independentista”, recuerda. De hecho, afirma haber sido ella quien empujó ese debate en su propia casa: “Me senté a comer con mis padres y le dije mi madre ‘esto es federalismo, mamá’, esto no va a ningún sitio”.

Un interés por la política que marcó su adolescencia. “Mientras mis amigas se fijaban en chicos, que yo también, siempre estaba con el tema de Cataluña, entré por el activismo independentista”, recuerda. De hecho, antes de militar ya votaba a ERC.

De esa etapa, recuerda con cariño a la directora de su escuela, una figura que le marcó su visión del liderazgo. La describe como “una señora entrañable”, con una relación cercana los alumnos y con las familias, capaz de gestionar conflictos “con empatía y sin estridencias”. “Para mí es un ejemplo de cómo liderar sin ese punto testosterónico que a veces invade la política”, señala.

Etna Estrems, diputada de ERC
Javier Cuadrado

Apuesta por la mirada local

Su recorrido político ha estado vinculado al ámbito municipal, donde sigue ejerciendo como concejala. Esa experiencia le marca su forma de entender la política. “Aquí se dan debates que nos parecen importantísimos y luego vas a tu pueblo y la gente no sabe ni que están pasando”, explica.

Para Estrems, esta distancia es especialmente visible en aquellos diputados que no han tenido experiencia en la gestión local a la hora de negociar , plasmar leyes o las iniciativas políticas. “Hay diputados y diputadas que no tienen arraigo municipal y que viven en una burbuja”, afirma.

Conciliación y machismo

El ritmo de trabajo incesante tampoco ayuda a rebajar esa distancia. En grupos pequeños como ERC, el partido cuenta con siete diputados, asegura que asumen una carga que en otros partidos como el PSOE o PP reparten entre más de un centenar de escaños. “Sabemos un poco de todo y somos especialistas en nada”, reconoce, en jornadas que pueden alargarse más de doce horas.

“Yo creo que si la gente viniera más al Congreso y siguiera más a los grupos pequeños, se daría cuenta de todo lo que se trabaja aquí”, afirma. Una dinámica que, a su juicio, también debería formar parte del debate sobre conciliación en la política. “Hemos normalizado cosas que no deberían ser normales”, advierte. “Los diputados y diputadas también somos personas y cuando hemos trabajado doce o trece horas seguidas pues no estamos tan lúcidos”.

Sobre el machismo en la política, ella afirma que no siempre se percibe porque muchas actitudes se han interiorizado. “Lo hemos normalizado tanto que a veces no sabemos identificarlo”, señala, aunque reconoce haber vivido episodios “graves” a lo largo de su trayectoria, especialmente por ser mujer y joven.

Asuntos pendientes en el Congreso

En el terreno político, Estrems mantiene una posición crítica con el actual contexto, especialmente por la situación de de vivienda. Señala tanto al bloqueo de la derecha como a la actuación del Gobierno en la no aprobación del decreto de los alquileres de esta semana. “El Ministerio de Vivienda podría hacer muchísimo más y no sé a qué responde ese bloqueo”, sostiene.

Una crítica que hace extensible a Junts: “Se está equivocando absolutamente en este bloqueo. El 66% de sus votantes estaba en contra de que votara en contra del decreto”, afirma.

Pese a este choque en esta y otras muchas cuestiones, Estrems defiende la importancia de que haya una relación afable entre diputados, ya que facilita llegar a acuerdos y rebaja la tensión. “Falta esa cultura del pacto, sobre todo aquí en Madrid, y es hace flaco favor a la gente”, argumenta.

Una de las preguntas clásicas de este “Conoce a tu diputada” es con cuál ministro se tomaría un café. La diputada de ERC no duda: Félix Bolaños. “Me parece un tío muy divertido”, reconoce. En cualquier caso, el tema de conversación lo tiene muy claro: defendería el derecho a decidir el futuro de Cataluña. Un sentimiento que insiste que “no es en contra de nadie” sino una expresión de identidad. “Seríamos amigos de España. Es un país maravilloso, aunque no sea el mío”, concluye.

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