Entrevista

La diáspora desconfía: “Solo unas elecciones libres marcarán la diferencia”

Los venezolanos en el exilio temen que con Delcy Rodríguez al frente del país no llegue el cambio deseado

Génesis Sánchez, responsable de Comunicación de la Fundación ReForest Project. Imagen: Alejandro Torres

Hoy Venezuela no está solo en esa hermosa tierra bañada por el Caribe. Está entera allí donde respira cada venezolano al que el régimen de Nicolás Maduro (y antes de Chávez) le arrancó de raíz. La llevan en el corazón y late como fuego sagrado. En esa diáspora se encuentran mujeres como Génesis Sánchez (Caracas, 1993), comunicadora y creadora de contenido. La atmósfera, cada vez más enrarecida, terminó por expulsarla de su país recién terminada la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas. “En 2017 puse rumbo a España, siguiendo los pasos de mis padres y de buena parte de mi familia materna. Vine con el corazón arrugado, pero tenía que mirar hacia el futuro, descubrir las oportunidades a mi alcance. Fue duro empezar de cero, pero ahora estoy feliz como responsable de Comunicación de la Fundación ReForest Project”.

Manifestación en la Plaza Altamira (Caracas), en 2014

“Una nación que cría hijos que huyen de ella por no transigir con la injusticia es más grande por los que se van”. Estas palabras del escritor granadino Ángel Ganivet calman el dolor de quienes ven a su pueblo disperso, al tiempo que llenan de razón a los que tuvieron que abandonar el hogar. La noticia de la captura de Maduro le llegó a esta venezolana afincada en Madrid hacia las 5 de la madrugada del sábado.

“Sentí que el mundo miraba y entendía”

Reaccionó feliz, pero era una felicidad contenida, casi desconfiada. Sonrió y lloró al mismo tiempo. “Lo que sentí no fue alegría plena, sino algo más profundo: validación. La confirmación de que no estábamos locos, de que lo que hemos vivido tantos años no es normal ni merecido. Que el sufrimiento de un país no había pasado desapercibido. Por un momento, sentí que el mundo miraba y entendía. Fue una sensación de que, al menos por una vez, la injusticia podía tener consecuencias. Fue un respiro emocional. Un “tal vez” después de tantos años de “nunca”. Sentí que todo el dolor acumulado, todo lo robado, todo el abuso, por fin era reconocido”.

Como ella, buena parte de esos ocho millones de venezolanos que residen fuera de su país experimentaron que esa rabia vieja detonaba en forma de promesa, aunque con el recuerdo inevitable de los que se fueron y los que se quedaron resistiendo. “Sigo lejos de mi tierra -señala Génesis-, pero en este momento me siento más cerca de ella y de mi familia, quienes seguimos soñando con reencontrarnos en una Venezuela libre y justa. Hoy, desde España, puedo decir con el corazón lleno: no nos han vencido, y la esperanza sigue viva, la esperanza además de volver con mi bebé algún día y enseñarle sus raíces, hablarle de lo que ocurrió en pasado en un país libre y que tenga la dicha de que pueda conocer a sus bisabuelos y a su familia”.

Génesis vino a España en 2017 y se enamoró de otro venezolano. Imagen: Alejandro Torres

“La oposición no vemos invasión, sino una consecuencia”

¿Le incomoda que sea otro país el que decida el destino de Venezuela? ¿Le genera desconfianza que sea Delcy Rodríguez quien pueda tomar las riendas del poder? “Tenemos la esperanza de justicia, de que el futuro no será peor que el presente. La oposición no vemos invasión, sino la consecuencia de alguien que ha hecho mucho daño. La detención de Maduro nos permite sentir que al fin se hará justicia, que pagará por todo el daño que causó. Por más que el oficialismo se empeñe en desmentirlo, la realidad es que ha ocasionado mucho sufrimiento a los jóvenes, a las familias, a toda la población. Nos robaron todo, incluso las elecciones”.

Durante todo este tiempo, mantuvo viva la esperanza de que algún día quienes sometían al pueblo responderían ante la ley. Ve que el esfuerzo rinde frutos, pero el alivio convive con incertidumbre, nostalgia colectiva por esa Venezuela perdida. “Somos un pueblo alegre, resistente, sensible, orgulloso de su tierra. Tengo la certeza de que Venezuela avanzará”.

Delcy Rodríguez: continuidad, impunidad y vuelta atrás

Uno de los temores de la diáspora venezolana, según relata Génesis, era que Venezuela se convirtiese en una Cuba más, con una población resignada a un régimen que oprime a su pueblo y le priva de sus derechos. “No es un cambio para ya, sino un proceso. Toca limpiar el país, cambiar la mentalidad. Maduro es uno de ellos, pero no el único”, recuerda.

Una de las preocupaciones es quedar atrapados en un limbo político. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ha designado a Delcy Rodríguez, mano derecha de Maduro y figura clave del chavismo, como presidenta interina para garantizar la continuidad del gobierno en medio de la crisis. Su papel no es unánimemente aceptado a nivel internacional. Varios gobiernos y políticos cuestionan su legitimidad. También para los venezolanos críticos con el chavismo Delcy representa continuidad del régimen, impunidad y la duda sobre una transición democrática. Para Génesis, solo unas elecciones libres marcarán la diferencia entre la continuidad del statu quo y una transición real. “De lo contrario, sería una vuelta atrás”, advierte.

 

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