El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este miércoles durante el primer Foro contra el Odio la creación de una nueva herramienta denominada HODIO (Huella del Odio y la Polarización). Según explicó el Ejecutivo, este sistema permitirá seguir la difusión de contenidos que fomenten el odio en distintas plataformas digitales.
La iniciativa ha generado un intenso debate en redes sociales. Tanto la naturaleza del sistema —que pretende medir un fenómeno difícil de cuantificar de manera objetiva como es el odio— como el propio nombre elegido han provocado una oleada de comentarios y críticas.
Algunas opiniones sostienen que la herramienta podría suponer una forma de censura, mientras que otras consideran que no tendrá ninguna utilidad. También hay quienes la valoran positivamente. Sin embargo, gran parte de las reacciones se han centrado en bromear con su nombre. Un ejemplo fue la intervención de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien este jueves ironizó sobre el tema en el Parlamento regional. Según dijo, la herramienta no sería “HODIO”, sino “jodío”, insinuando que el Gobierno lo tiene difícil si cree que puede convencer a ciudadanos informados. Sus palabras provocaron risas y aplausos entre los diputados de su grupo.
Qué es HODIO
HODIO, acrónimo de Huella del Odio y la Polarización, es una herramienta desarrollada por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones a través del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe).
El sistema analiza la presencia de discursos de odio y de polarización en las principales redes sociales utilizadas en España —Instagram, TikTok, X, YouTube y Facebook— y elabora un ranking público que compara el nivel de exposición a este tipo de contenidos entre las distintas plataformas.
El objetivo es medir y evaluar la presencia de estos discursos y su amplificación. Para ello, se publicarán informes semestrales que permitirán observar la evolución de cada red social.
Cómo funciona
La herramienta combina dos métodos de análisis. Por un lado, emplea técnicas cuantitativas y sistemas de inteligencia artificial para examinar grandes volúmenes de publicaciones en redes sociales en busca de determinadas palabras o patrones.

Por otro lado, el proceso incluye una revisión humana que, según explica la web del proyecto, sirve para garantizar precisión, coherencia y respeto a los estándares internacionales.
De acuerdo con fuentes del Ministerio de Inclusión, la herramienta todavía no está plenamente operativa y se encuentra en fase de revisión técnica.
No es la primera iniciativa
HODIO se suma a otros instrumentos que el ministerio ya utiliza para analizar el discurso de odio en internet. El Oberaxe comenzó a monitorizar este tipo de contenidos en 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia.
Desde 2022 también funciona Alertodio, una aplicación desarrollada por la Universitat Politècnica de València que permite registrar contenidos de odio detectados en redes sociales.
Además, en 2024 el ministerio lanzó junto a LaLiga el sistema FARO (Filtrado y Análisis de Odio en Redes Sociales), basado igualmente en inteligencia artificial para identificar estos mensajes.
Gracias a estas herramientas se detectó, por ejemplo, un fuerte aumento del discurso de odio durante la crisis de Torre Pacheco. En el fin de semana del 12 de julio, numerosos jóvenes se desplazaron a esta localidad murciana para atacar a inmigrantes tras la difusión de bulos en redes. Durante esos días se registró un incremento del 1.500 % en los comentarios que incitaban al odio: unos 33.000 frente a los 2.000 habituales en una jornada normal.
Cómo se identifica el discurso de odio
Uno de los aspectos clave del sistema es determinar qué se considera exactamente discurso de odio. Por el momento, el ministerio no ha detallado con precisión los criterios utilizados, más allá de afirmar que se basan en estándares académicos e internacionales.
Algunos colectivos han pedido aclaraciones sobre este punto. Entre ellos se encuentran las Feministas de la Alianza contra el Borrado de las Mujeres, que solicitan saber si determinadas posiciones del feminismo crítico con el género podrían ser clasificadas como discurso de odio.
Estas organizaciones reclaman información sobre la definición normativa utilizada, el funcionamiento del algoritmo de clasificación, los criterios de etiquetado, los datos de entrenamiento del sistema y la posible existencia de sesgos ideológicos.
Mientras no se publiquen esos criterios, la actividad del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia ofrece algunas pistas. Según explica el propio ministerio, su monitorización consiste en buscar, recopilar y analizar contenidos que contengan mensajes racistas, xenófobos, islamófobos, antisemitas o antigitanos, y que puedan constituir un delito, una infracción administrativa o vulnerar las normas de las plataformas digitales.
