El ya ex DAO de la Policía Nacional, José Ángel González, se presentó en los juzgados “sin temor a responder” ni al juez ni a los medios de comunicación. “Me ha destrozado la vida familiar, personal y profesional. Yo aquí solo veo ruindad, maldad y odio. No hay nada más”, dijo sobre la denuncia contra él de agresión sexual.
A pesar de la contundencia de la querella presentada contra él, que provocó su caída inmediata de la cúspide de la Policía hace escasas semanas, González negó la mayor. Aseguró ante el juez que no hubo penetración, que solo fueron besos y abrazos y que todo lo ocurrido aquella tarde de abril de 2025 fue consentido.
Así, ante el juez, se presentó como víctima de “una trampa” de la inspectora denunciante por no cumplir “con sus pretensiones profesionales”. A la vez, apuntó a que no hay pruebas sobre él y que la acusación se basa en un audio que, dijo, puede “esclarecer” los hechos.
Precisamente, esa es la piedra angular de su estrategia de defensa dirigida por los letrados José Carlos Velasco e Ignacio Fuster. González se reconoce en la grabación, pero asegura que el relato de la víctima con ese audio de cuarenta minutos no se corresponde con la realidad. “Si escucharais el audio, lo comprenderíais”, aseveró el abogado de González a la salida. Audios a los que la prensa no ha tenido acceso por ser material reservado de la causa.
El que más se explayó sobre el contenido de las declaraciones fue el abogado de la víctima, Jorge Piedrafita. Aseguró que el DAO se había acogido a su derecho de mentir presentándose como inocente en una declaración “errática”. “Ha dicho que era una celosa que le había tendido una trampa con argumentos inconexos”, destacó.
Según el abogado de la víctima, González negó la penetración y el juez le afeó entonces unos fragmentos del audio “con ruidos sospechosos”. También negó que se escuchara “el sonido de la bragueta” cuando el juez le rebatió sosteniendo que se percibía perfectamente.
González prosiguió su versión tildando de “loca e histérica” a la víctima, en palabras del letrado de la víctima. “Según su declaración pareciera que una simple policía le hubiera montado una conspiración al todopoderoso DAO”, dijo a la salida Piedrafita con ironía.
Por su parte, la víctima estuvo declarando durante más de dos horas y respondió a 300 preguntas de todas las partes para aclarar al juez instructor todos los extremos de la presunta agresión sexual ocurrida el 23 de abril de 2025: “Ha sido una declaración dura y difícil para ella, pero muy detallada. Ha contestado todas las preguntas acreditando todos los extremos con enorme veracidad”, aseguró Piedrafita.
La inspectora ha vivido con escolta las 24 horas del día desde que estalló el caso por miedo a represalias. Es por ello que su abogado solicitó al juez como medida cautelar la prohibición de comunicarse con ella. Una petición declinada por el magistrado porque no percibió riesgo: “El investigado ni se ha acercado a ella ni se ha comunicado con la misma desde el mes de julio y no parece que exista riesgo de que en esta fase de instrucción y una vez practicadas las declaraciones de ambos, se pueda producir ningún tipo de presión sobre la querellante y máxime cuando el investigado ya no ostenta el cargo de máxima autoridad policial”, reza el auto.
Si bien, el juez asegura que existen indicios de agresión sexual para seguir investigando al DAO, deja fuera los delitos de coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos a los que hizo referencia Piedrafita en su querella. De hecho, el abogado de la víctima asegura que el juez se ciñe a investigar el episodio ocurrido esa tarde sin adentrarse a investigar las posibles coacciones posteriores para comprar su silencio que recibió supuestamente la víctima de González y de Oscar San Juan, su mano derecha.
Por todo ello, Piedrafita asegura que si esa parte queda fuera de la investigación, la llevarán en una querella aparte. También adelanta que recurrirán la decisión de no interponer medidas cautelares porque considera que el riesgo es evidente. Además, quiere que se investigue la filtración de identidad de la víctima. Piensa que la defensa del DAO incurrió en un delito de revelación de secretos al filtrar supuestamente a la prensa uno de sus escritos, en el que incluía el nombre y apellidos de la víctima.
Por su parte, la defensa del DAO quiere que se investigue también si fue la víctima quien solicitó que le destinaran a la misma oficina de González después de la agresión. Pidió al juez que oficiara al departamento de recursos humanos de la Policía Nacional cómo se efectuó esa solicitud insinuando que la víctima quería acusarle de otra cosa más de la que, aseguran, González no tenía responsabilidad.
Así las cosas, ahora queda seguir instruyendo, llamar a testigos de referencia como puede ser el comisario Óscar San Juan que, según la querella, ofreció a la víctima el puesto que quisiera para comprar su silencio después de la agresión.
