La crisis en el espacio político situado a la izquierda del PSOE se ha intensificado tras los recientes resultados electorales en Castilla y León, que supusieron una auténtica hecatombe. Tal y como avanzó en exclusiva Artículo14, Sumar se prepara para celebrar su tercera asamblea en tres años, aunque descarta por completo salir del Gobierno de coalición. Desde Izquierda Unida se presiona para adelantar la designación del nuevo líder, tras el paso al lado de Yolanda Díaz, antes de la campaña de las andaluzas.
El ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, lidera todas las quinielas como sustituto de la vicepresidenta al frente del espacio de la izquierda alternativa. Aunque, formalmente, fuentes de Movimiento Sumar, Comuns, Más Madrid e IU, descartan que se le haya pedido ponerse al frente de la alianza.
La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, defendió públicamente la necesidad de abrir un proceso de reflexión interna que permita adaptar la organización al nuevo escenario político. Y, en este sentido, planteó la conveniencia de convocar una asamblea que dé voz a la militancia y permita definir las líneas estratégicas futuras, subrayando que el contexto actual exige repensar tanto la estructura interna como las alianzas políticas. Una convocatoria que ya está encima de la mesa y que se podría anunciar en breve, y que adelantó este diario.
En lo que no piensa Sumar en salir del Gobierno. El desmentido fue rotundo. Barbero rechazó cualquier debate sobre una eventual salida del Ejecutivo, insistiendo en que la formación está centrada en la gestión y en el impulso de medidas sociales clave, como el denominado “escudo social”. Mismo mensaje lanzó Mónica García, que es ministra de Sanidad: “Habrá Gobierno para rato”, declaró.
Si bien, los movimientos internos arreciaron, reclamando soluciones ante la crisis electoral. El coportavoz de los Comuns y diputado del grupo plurinacional, Gerardo Pisarello, admitió que los resultados han sido “preocupantes” para el conjunto de la izquierda, especialmente en comparación con el avance de la derecha. La clave, a su rocio, pasa por una mayor cooperación, un arraigo territorial más sólido y la elaboración de programas comunes que resulten útiles para la ciudadanía.
El diputado de Compromís adscrito al grupo Sumar, Alberto Ibáñez, advirtió de que la solución no radica únicamente en “fórmulas electorales”, sino en la capacidad de responder a las demandas sociales, y puso el foco en la situación de la vivienda.
Izquierda Unida fue un paso más allá. Su coordinador general, Antonio Maíllo, que fue el que pidió claramente a Díaz que se hiciera a un lado, reclamó “acelerar la elección del candidato” de cara a los próximos comicios generales. En sus palabras, “en política los espacios vacíos no proceden y no son beneficiosos”.
Maíllo, aunque no dio nombres, se puso una fecha para elegir al nuevo líder: el mes de mayo, coincidiendo con el inicio de la campaña electoral en Andalucía, con el objetivo de presentar una alternativa cohesionada que aspire a convertirse en la “casa común” de la izquierda. En este sentido, Maíllo considera imprescindible que el espacio político supere la actual fase de interinidad y se proyecte como una opción “ganadora”.
Por otra parte, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha criticado este domingo la ausencia de fuerzas situadas “a la izquierda del PSOE” en las elecciones autonómicas de Castilla y León, y ha advertido a través de la red social X de que no actuar para corregir esta situación supone “pura negligencia”. También ha insistido en la necesidad de explorar alianzas, apostando por una candidatura plurinacional.
