La suspensión cautelar de militancia a Javier Ortega Smith ha abierto una nueva etapa de tensión interna en Vox y ha obligado a su dirección a reafirmar públicamente su autoridad. El presidente del partido, Santiago Abascal, ha respondido con contundencia a la crisis al asegurar que no teme “a nada ni a nadie” y que es la dirección nacional la que manda, y que así seguirá siendo.
La decisión de suspender de militancia a Ortega Smith se produjo después de que el diputado y concejal en el Ayuntamiento de Madrid se negara a acatar la resolución del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que disponía su cese como portavoz municipal. La medida fue adoptada de forma cautelar tras lo que la dirección consideró un desacato a las decisiones orgánicas del partido.
Desde Peñafiel (Valladolid), en un acto de precampaña de las elecciones en Castilla y León, Abascal defendió la estructura interna de Vox y la legitimidad de su dirección. Recordó que es la Asamblea la que elige a los órganos dirigentes y que estos son quienes toman las decisiones. “Y es la dirección la que manda. Y eso va a seguir siendo así. Yo quiero que lo sepan todos”, subrayó ante los medios. El líder de Vox quiso dejar claro que el partido no albergará dudas cuando tenga que adoptar decisiones internas o posicionamientos políticos de mayor alcance.
Cientos de personas acuden a acompañar a @Santi_ABASCAL en su declaración a medios en Peñafiel.
La ola #SentidoComún está presente en toda España.
CASTILLA Y LEÓN… ¡EMPEZAMOS! 💪🇪🇸 pic.twitter.com/5KuwUHUbdJ
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) February 19, 2026
Preguntado sobre la posibilidad de que Ortega Smith no entregue su acta si la expulsión se materializa, Abascal fue tajante: “No temo a nada ni a nadie”. Con ironía, se refirió al debate sobre los fundadores del partido, señalando que Vox tiene “más fundadores que afiliados”. Para el presidente, ese debate pertenece más al ámbito mediático que al interés real del partido.
También insistió en que Vox no es una organización que se mire “el ombligo permanentemente” y defendió que la prioridad debe centrarse en los problemas de los ciudadanos, como la situación de quienes no llegan a final de mes, la vivienda o la inmigración. En su intervención, trató de enmarcar la crisis interna como un asunto secundario frente a las preocupaciones sociales que, a su juicio, exigen atención política inmediata.

La controversia se ha visto acompañada por otras críticas dirigidas a la organización, como la aprobación de los presupuestos internos a través de WhatsApp. Abascal defendió el procedimiento argumentando que, al menos, Vox cuenta con presupuestos, algo que, según señaló, no ocurre en el Gobierno central ni en varias comunidades autónomas. Además, animó a quienes consideren que se ha cometido alguna irregularidad a acudir a los tribunales, convencido de que, si lo hacen, “van a perder”.
El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, reforzó esa línea argumental al asegurar que ni el partido ni su presidente “se pliegan” ante “ningún interés o egoísmo particular”. Sus palabras fueron interpretadas como una alusión directa a Ortega Smith y como un respaldo inequívoco a la autoridad de la dirección nacional.
