La posible repetición electoral en Extremadura dispara los nervios en el PP

“Ojalá las negociaciones fueran con luz y taquígrafos, la gente iba a alucinar”, se exasperan desde el equipo de Guardiola, ante el bloqueo de Vox

La presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, María Guardiola
EFE/ Jero Morales

El Partido Popular evidencia su frustración por el bloqueo de las negociaciones en Extremadura. María Guardiola ha aceptado más del 90% de las medidas planteadas por Vox, además de varias consejerías y el puesto ya dado en la Mesa de la Asamblea, según fuentes de su equipo. “¿Qué cuestiones son las que no acepto? Que lo digan”, reta la presidenta a sus interlocutores en el partido de Santiago Abascal, que le acusan de filtraciones interesada.

La tensión es total y la posibilidad de que se repitan las elecciones en la comunidad es cada vez más factible, y de ahí los nervios en el PP, que lo quiere evitar por todos los medios. “Pinta muy mal”, reconocen fuentes conocedoras de la negociación. “No es ni personal, es estrategia”, denuncian desde el entorno de la líder popular.

Así, Guardiola está “harta de los relatos”, según los suyos. “Ojalá las negociaciones fueran con luz y taquígrafos, la gente iba a alucinar”, añaden desde su equipo. Aunque, pese a todo, mantiene una mano tendida que, de momento, Vox rechaza.

Ante esta realidad, el PP nacional constató que la fórmula ideal sería un gobierno en solitario, sin incluir a Vox en la ecuación, aunque esto supusiera lograr la abstención del PSOE. Una “reflexión general” en fuentes de Génova que se aclararon poco después, explicando que en Extremadura la única opción es pactar con Vox. Ferraz también descartó de plano esa vía. “Ni idea de quienes dicen esas cosas, nosotros estamos trabajando para llegar a un acuerdo con Vox”, se ratificaron en el entorno de la líder extremeña, pese a las dificultades.

Mismo mensaje se lanzó oficialmente desde el Ejecutivo autonómico en funciones: “La presidenta está centrada en negociar un acuerdo con Vox para conformar un gobierno que responda a la voluntad expresada en las urnas. Esta es la realidad y la prioridad”. Y recordaron que fue Guardiola la primera que, ya a principios de enero, ofreció a Vox entrar en el nuevo Ejecutivo.

El calendario parlamentario

El proceso de investidura en Extremadura entra en una fase decisiva marcada por la incertidumbre. El presidente de la Asamblea regional, Manuel Naharro, ya propuso el pasado 10 de febrero a María Guardiola como candidata a la Presidencia de la Junta, al tratarse del partido más votado en las elecciones del 21 de diciembre.

Sin embargo, el propio Naharro reconoció que, según lo trasladado por el resto de formaciones, en este momento “no hay un apoyo para que la candidatura salga adelante”, aunque apeló a que aún “hay tiempo para que los partidos sigan hablando y para que los partidos intenten llegar a un acuerdo por el bien de Extremadura y de los extremeños”.

Los plazos están ya definidos. La primera sesión de investidura debe celebrarse, como tarde, el 3 de marzo. Fuentes populares contemplan el pacto “muy negro”. Incluso contemplan que el “bloqueo” se prolongue más allá, pudiendo extenderse hasta después de las elecciones en Castilla y León, lo que permitiría a Vox mantener la presión sobre el PP en varios territorios.

Si la dirigente popular no lograra ser investida en las dos votaciones previstas, se activaría el llamado reloj electoral. En ese caso, PP y Vox dispondrían de un plazo adicional de dos meses para alcanzar un acuerdo antes de una eventual repetición electoral. El 3 de mayo figura como fecha límite para desbloquear la situación; de no lograrse un pacto, las Cortes quedarían disueltas y se convocarían nuevas elecciones previsiblemente para finales de junio.

Mejore expectativas en Aragón

En paralelo, la negocia arranca también en Aragón, donde PP y Vox ya han mantenido contactos informales, según las fuentes consultadas por este periódico. Jorge Azcón, con buena relación con Santiago Abascal, espera llegar a un entendimiento, aunque antes “tenemos que saber qué es lo que realmente quieren”, según su entorno. Además, los populares dan por descontado que “marcarán sus tiempos” y demorará los plazos, incluso hasta después de las elecciones en Castilla y León, el 15 de marzo.

En este sentido, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, expresó su confianza en que el PP en Aragón entienda “lo que no está haciendo Guardiola” en Extremadura. Según sostuvo, los electores aragoneses han otorgado a Vox “el doble de diputados” -pasando de siete a catorce-, lo que, a su juicio, sitúa a la formación “en disposición de exigir en la proporción en que han querido los aragoneses el cambio en las políticas”.

Garriga señaló que el paradigma en Aragón es “diferente” y defendió que no debe reproducirse el “bloqueo” que, a su entender, se está produciendo en Extremadura. “Nosotros no queremos imponer el 100% de nuestras medidas, como dice el PP, miente. Nosotros queremos impulsar ese cambio de rumbo en las políticas que han decidido los electores, en este caso, en Aragón”, afirmó.

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