Opinión

La visibilidad

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Hace unos días se ha celebrado la Super Bowl, ese espectáculo made in USA que cada año se celebra y que tiene en su intermedio un mini concierto que siempre, siempre, llega a las noticias por una u otra razón.

Este año el artista que ha amenizado el intermedio es Bad Bunny, el cantante puertorriqueño que hace unos días hizo historia al ser el primer artista en los casi setenta años de historia de los premios Grammy que gana en la categoría de Mejor Álbum del Año con un disco completamente en español, que puede que ya lo sepas, y puede que sepas también que su actuación en la Super Bowl no ha dejado indiferente a casi nadie.

Yo no conozco mucho a Bad Bunny, diría que casi nada, no conozco sus canciones, y tampoco soy fan de la música latina, pero reconozco que el show de Bad Bunny en la Super Bowl me ha llamado mucho la atención.  Y aunque volveré en unos párrafos a este artista y su actuación, primero quiero hablaros de Berkeley.

George Berkeley fue un filósofo irlandés del siglo XVIII y fue uno de los grandes representantes del empirismo.  Por si no lo recuerdas, el empirismo es la corriente filosófica que sostiene que la única fuente verdadera de conocimiento es la experiencia sensorial.  Para el empirismo las ideas innatas no existen, nuestra mente es una pizarra vacía que se va llenando con lo vamos percibiendo. Y en este contexto, para Berkeley, el filósofo empirista, «ser es ser percibido». Si no te perciben es como si no existieras, viene a decir.

Existe en el mundo un relato que utilizan muchas personas y que consiste en decir americanos cuando en realidad quieren referirse a personas estadounidenses.  Estas mismas personas se refieren a los Estados Unidos llamándola América, como si no existieran otros países en el continente americano, como si sólo los estadounidenses fueran americanos.

Este relato, que no es sino lo que Chimamanda Ngozi denomina una historia única, de tanto repetirse termina naturalizándose y las personas que la escuchan, una y otra vez, terminan por repetirla también.  Y de tanto escuchar «americano» en lugar de estadounidense, uno tiene el peligro de repetirlo, aunque sea sin querer. A mí me ha pasado.

Y entonces llega Bad Bunny y en un espectáculo que han visto más de 140 millones de espectadores (ha batido récord de espectadores), se presenta como Benito Antonio Martínez Ocasio, y además de llenar su espectáculo de signos y símbolos, y de cantar y hablar sólo en español, nombra uno por uno todos los países americanos, reivindicando América para todos, recordando que América es de todos los americanos, de todos los países del continente.

Esto nos puede parecer muy cercano o quizá muy lejano. Porque Europa es bastante distinta de América en muchas cosas, pero yo me pregunto qué sentirían la mayoría de los europeos de distintos países si un presidente de un país europeo se refiriera a su país como Europa, dejando al resto de países del continente fuera de esa denominación.

Bad Bunny ha elegido utilizar su visibilidad (que ha sido mucha, que es mucha, todo el mundo habla estos días de su espectáculo en la Super Bowl) para hacer visibles a muchos que no lo son, que no lo eran. Ha querido que el mundo los vea, que sean percibidos, que sean considerados.

Porque el mundo es muy grande y está lleno de personas distintas con relatos distintos, pero si no los vemos, si están invisibilizados, si sólo escuchamos un único relato, como nos ha contado Chimamanda Ngozi, quien lo escuche, quien escuche el relato único, pensará que esa es la realidad y no existe otra. Sólo cuando nos cuenten otras historias seremos capaces de percibir otras realidades, que existen, pero que muy a menudo son invisibles porque hay quien quiere invisibilizarlas.

Bad Bunny ha querido recordar que América no es la América que muchos quieren que sea, que América es mucho más grande y mucho más diversa. «God bless América, o sea Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay,.. » ha dicho, enumerando todos los países del continente. Quizá muchos lo sabíamos, pero no pasa nada por recordar las cosas, porque siempre hay otras esquinas donde otras personas se encargan de seguir con su relato único, con su historia única, y ese relato único sigue llegando a muchas personas.

Benito Antonio Martínez Ocasio, que sólo en 2025 y sólo en Spotify tuvo más de veinte mil millones de reproducciones de sus canciones (sí, veinte mil millones), y de su canción «Debí tirar más fotos» lleva más de mil cuatrocientos millones de escuchas, ha querido utilizar su visibilidad para compartirla, para hacer visibles a muchos que no lo son.  «Ser es ser percibido», dijo el filósofo empirista.  Bad Bunny ha querido que todos los que pertenecen al continente americano lo sean, que sean percibidos como tal, como americanos.  Lo único más fuerte que el odio es el amor, dijo también el cantante.  Ahí lo dejo.  Y a quien no le guste, que no tire más fotos.

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