Los nervios por un posible adelanto electoral en Extremadura han provocado un cruce de mensajes, contradictorios, sobre las opciones encima de la mesa. En un primer momento, Génova ha planteado, a través de fuentes oficiales, la opción de una abstención del PSOE en dicho territorio pero se ha corregido minutos después. Desde Extremadura, la vía de tantear al PSOE no se contempla: “La negociación es con Vox”. Y está muy difícil.
Después de varias semanas explorando la posibilidad de un acuerdo con Vox que permita a María Guardiola revalidar la presidencia de Extremadura, fuentes oficiales de Génova se abrían a sondear la posibilidad de que el PSOE se abstenga en la primera votación de investidura del próximo 3 de marzo, en la que es necesaria la mayoría absoluta (33). En el caso de no lograrla, la Asamblea repetiría la votación 48 horas después, el 5 de marzo, y bastaría con que Guardiola lograra más votos a favor que en contra.
“Si verdaderamente el PSOE quiere frenar a la extrema derecha tal y como dicen, pues que faciliten la investidura de Guardiola con una abstención“, afirmaron fuentes del equipo de Alberto Núñez Feijóo. “No es aconsejable una repetición de elecciones”, zanjaron.
Si bien, minutos después, la dirección nacional ha aclarado su posición, descartando la opción socialista. En paralelo, fuentes del Gobierno de Extremadura consultadas por Artículo14 negaban la mayor, afirmando que la única opción de acuerdo es con el partido de Santiago Abascal.
“Con carácter general, preferimos gobiernos en solitario antes que entregar el poder a otros partidos pero eso solamente pasaría por las abstenciones de la formaciones política que entiendan que hemos ganado las elecciones y que nos corresponde formar gobierno. Puesto que ni Vox ni PSOE pretenden abstenerse a cambio de nada solo nos queda explorar la consencución de apoyos a cambio de algo. Y eso algo puede ser asientos en los consejos de gobierno”, aclararon fuentes de Génova. Y añadieron para que no cupieran dudas: “La única opción posibilista es analizar el contexto político con Vox”.
En estos momentos, las negociaciones entre Guardiola y Vox están bloqueadas. La líder del PP en Extremadura no está dispuesto a ceder a las exigencias de Vox para convertirse en socio de gobierno, que piden para sí la vicepresidencia primera y cuatro consejerías (Economía, Agricultura, Interior e Industria), así como garantías para desarrollar su programa electoral.
El pulso con Vox
“No puede ser que el PP con el 43% de los apoyos tenga que travestirse de Vox“, advirtió Guardiola. Cabe recordar que en las elecciones del pasado 21 de diciembre, la candidata del PP obtuvo 29 diputados y se quedó a cuatro escaños de la mayoría absoluta en la Asamblea, que se sitúa en 33, mientras que Vox fue la tercera fuerza con 11 parlamentarios.
El líder extremeño de Vox, Óscar Fernández Calle, ha mantenido el pulso durante la semana sin dar señales de conciliación: “A la señora Guardiola le da igual con quién negociar con tal de asegurarse su investidura. Le da igual Juana que su hermana. Hemos sabido que está dispuesta a negociar con el PSOE más corrupto de la historia. Así va a ser muy difícil todo”.
