Sector primario

El campo toma la capital en protesta de la PAC y Mercosur: “Nos están matando”

Miles de agricultores y ganaderos se manifiestan en las calles de Madrid en contra del acuerdo entre la UE y el Cono Sur y desconfían de las salvaguardas aprobadas: "No queremos ser moneda de cambio"

Pancarta expuesta por los manifestantes en plaza de Colón en contra del acuerdo UE-Mercosur
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Si el recorte de la inversión de la nueva Política Agraria Común (PAC) suponía un duro golpe para los agricultores y ganaderos del país, el reciente acuerdo de la Unión Europea (UE) con Mercosur firmado hace menos de un mes en Paraguay ha sido la estocada definitiva. Así, el campo ha dicho basta. Durante la jornada de ayer, alrededor de ocho mil profesionales del sector primario tomaron las céntricas calles de la capital en protesta por el pacto.

Los manifestantes, convocados por la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi), iniciaron su recorrido en la plaza de Colón. Y llegaron a colapsar, con la participación de unos 500 tractores, las principales arterias madrileñas hasta alcanzar el Ministerio de Agricultura,

Josefina López, es una de las tantas asistentes que tras más de cinco horas en autobús, ha llegado desde Asturias al punto de encuentro junto a su familia para poner el grito en el cielo. Esta ganadera de 51 años lleva toda la vida dedicándose al sector primario. Ahora, ve peligrar más que nunca su fuente de ingresos: “Necesitamos que nos ayuden. Nos están matando y si el campo muere, caemos todos porque no habrá comida”. López cuenta en su explotación con vacas, caballos y ovejas. Su negocio principal está en la venta de terneros a particulares. Ahora, con la posible entrada de esos mismos productos procedentes de Sudamérica a unos precios mucho más bajos, teme “irse a la ruina”.

Josefina López, segunda por la izquierda, junto a su familia en la manifestación de ayer.
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Caídas del 40%

En el encuentro se ondean banderas de todas las regiones de España. Susana y Almudena, por ejemplo, vienen de la provincia vecina de Guadalajara. Estas dos hermanas son la tercera generación de un proyecto agrícola centrado en el cereal. Como también reconocía Josefina, ambas señalan “estar muy preocupadas ante la situación”. En su caso, esta coyuntura viene de lejos. “Producimos muy muy caro, los fertilizantes están por las nubes, los herbicidas, seguros y gasoil igual. Luego vamos a vender y el precio no para de caer“.

Susana atestigua que se están viendo obligadas a reducir la siembra, puesto que se hace “prácticamente imposible afrontar la campaña con los elevados costos de los insumos y una ganancia tan baja”. Así, estima que los ingresos han caído cerca de un 40% en los últimos cinco años. Este asunto, no es particular, afecta a todos los productores de cereal. En este sentido, Rosa Arranz, presidenta de la Unión de Mujeres Agricultoras y Ganaderas de la Unión de Uniones, explica a Artículo 14 que “la situación del sector ya era complicada incluso antes del acuerdo con Mercosur”.

Susana (i) y Almudena (d), agricultoras de cereal en Guadalajara, durante la manifestación en plaza Colón.
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Y agrega: “Desde el inicio de la guerra de Ucrania, el cereal ha sufrido mucho. Se eliminaron los aranceles al cereal ucraniano durante dos años, pero ese plazo ya se ha superado y las tasas siguen sin aplicarse. Como consecuencia, el precio del cereal ha caído más de 100 euros por tonelada”.

“Moneda de cambio”

Rosa es a su vez agricultora y ganadera desde hace más de 20 años. La segoviana posee junto a su marido una pequeña granja en la que producen cochinillo con la marca de garantía de la zona. Y regenta también una explotación agrícola centrada en el cultivo de grano, el girasol y, en menor medida, veza y guisantes.

Con el acuerdo con el Cono Sur, aunque por ahora paralizado en el Tribunal de Justicia de la UE, el medio de vida de estas cuatro mujeres pende de un hilo. Así, Josefina argumenta que con las movilizaciones “queremos que se nos valore, que cuenten con nosotros. Por su parte, Susana apunta que con este tratado “está muy bien que España venda más coches y productos farmacéuticos, pero tienen que saber que la agricultura y la ganadería tienen unas condiciones especiales y no queremos ser moneda de cambio“.

Rosa Arranz, presidenta de la Unión de Mujeres Agricultoras y Ganaderas de la Unión de Uniones, durante la manifestación.
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Ambas mujeres reclaman que a los productos importados se les exija los mismos controles fitosanitarios que ellas tienen. La Unión Europea ha reiterado en múltiples ocasiones que los productos que entran en el bloque deben cumplir exactamente con iguales requerimientos con los que producen los agricultores y ganaderos locales. No obstante, y a pesar de las salvaguardas recientemente aprobadas en el Parlamento Europeo para proteger el empleo comunitario y únicamente rechazadas por el partido de ultraderecha Vox, Rosa sospecha que no se pueda supervisar la producción allí. 

Impacto en el producto y en la despoblación

Apelando al consumidor, las agricultoras y ganaderas defienden la calidad del producto local frente al importado. Aunque atestiguan que las grandes distribuidoras ya han dado la espalda a los alimentos nacionales. “Si miramos el origen de muchos productos en grandes cadenas como Mercadona, Lidl o Carrefour, la mayoría no son españoles. En frutas y verduras, por ejemplo, casi todo viene del extranjero“, subraya la presidenta de la Unión de Mujeres Agricultoras y Ganaderas de la Unión de Uniones.

Por otro lado, Susana anticipa que la caída del sector acentuará aún más uno de los grandes problemas de la España rural: la despoblación. Todas ellas, provienen de municipios que año a año pierden gente. Josefina es de Corvera de Asturias (Asturias), las hermanas Susana y Almudena de Molina de Aragón (Guadalajara) y Rosa de Olombrada (Segovia). “Si no podemos vivir de nuestra actividad, la gente se verá obligada a marcharse“, concluye Rosa.