Comercio

Bruselas presiona para sellar Mercosur con una Italia tentada y el campo en contra

La Comisión espera contar ahora con el 'sí' de Meloni para cerrar el pacto de libre comercio con el Cono Sur tras las concesiones: "Supone un ahorro anual de más de 4.000 millones de euros en aranceles"

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
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Con un ojo puesto en Roma y otro en París, Bruselas acelera para cerrar el histórico acuerdo comercial con Mercosur. En un último esfuerzo por amarrar el sí definitivo de Italia, el Ejecutivo comunitario ha desplegado toda su artillería diplomática para desarticular la minoría de bloqueo en el Consejo de la UE. La prórroga solicitada por Giorgia Meloni a finales de diciembre -para cuando estaba prevista la firma entre Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Lula da Silva, presidente de Brasil- abrió una nueva brecha entre las dos partes. 

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.
EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Ahora, en cambio, los guiños de Bruselas a las exigencias de la presidenta italiana y las concesiones sobre el nuevo marco de la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2028-2034 hacen presagiar que finalmente la mayoría necesaria de los Veintisiete dará luz verde este viernes al acuerdo tras más de 26 años de negociación con el Cono Sur. Aunque, las movilizaciones en el campo se suceden para impedir lo que tildan de “la muerte del sector primario”, tal y como reconoce a este periódico Guadalupe Tejero, vocal de la asociación de Agricultores y Ganaderos Libres (Agrygal).

Las concesiones de Bruselas

La última de las facilidades llegó el pasado miércoles. En una reunión extraordinaria mantenida con los ministros de Agricultura de los Estados miembro, la Comisión Europea sugirió adoptar medidas para reducir el coste de los abonos y fertilizantes. De entre todas las propuestas se distingue una que ya fue exigida por carta por el ministro de Agricultura italiano, Francesco Lollobrigida. La suspensión temporal de los aranceles a la importación de este tipo de aditivos agrícolas sintéticos. Así, la Comisión aceptó suspender con carácter retroactivo a partir del 1 de enero el impuesto comunitario sobre las emisiones de carbono de los fertilizantes.

Esta nueva iniciativa para buscar el compromiso de Roma, el más cercano al sí de entre los reticentes, se suma a las modificaciones en los anticipos de las ayudas que Von der Leyen ha defendido para la nueva PAC. En este sentido, la presidenta de la Comisión Europea, señaló en una carta remitida a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, que “para garantizar que, a partir de 2028, haya recursos adicionales disponibles para atender las necesidades de los agricultores propongo que los Estados miembros tengan acceso, al presentar su plan inicial, a hasta dos tercios del importe que normalmente estaría disponible para la revisión intermedia“.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni (derecha), da la bienvenida al presidente francés, Emmanuel Macron (i).
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Así, la medida, que eleva la dotación para esta política comunitaria hasta los 293.700 millones de euros, permitiría movilizar alrededor de 45.000 millones de euros a partir de 2028, año en el que entraría en vigor.

El visto bueno definitivo

La postura de Italia resulta clave para que el acuerdo comercial entre la UE y los países de Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- salga adelante. Su aprobación requiere una mayoría cualificada. El respaldo de al menos el 55% de los Estados miembros que representen, como mínimo, el 65% de la población de la UE, sin que pueda formarse una minoría de bloqueo (cuatro países que sumen más del 35% de habitantes). Con el ‘no’ confirmado de Hungría e Irlanda, las presiones internas en Francia y el previsible rechazo de Polonia, la pelota está en el tejado de Italia, ya que las otras cuatros naciones no suman el porcentaje de población requerido.

En este sentido, Lollobrigida dejó un atisbo de esperanza el pasado miércoles y anticipó a la prensa que “si la Comisión certifica sus compromisos, Italia apoyará el acuerdo“. Por ello, la portavoz del Ejecutivo comunitario, Paula Pinho, admite que las negociaciones dentro del bloque avanzan “por buen camino”. Y aunque evita hablar de plazos, se espera que esta misma semana los Veintisiete autoricen por mayoría cualificada el mandato negociador. Y que el próximo 12 de enero sea la fecha prevista para aprobar el tratado. En este segundo intento en Paraguay.

El rechazo del campo

El progreso ha sido visto con muy buenos ojos por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien aseguró ayer que “cruza los dedos” para que finalmente la firma del acuerdo entre la UE y Mercosur se produzca. Al mismo tiempo que constató que, en un momento como el actual de reorganización del orden mundial, “Europa necesita aliados, necesita amigos”. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, recalcó que el pacto conformaría “la zona de libre comercio más importante del mundo, con 700 millones de personas. Y que supondría un ahorro anual de más de 4.000 millones de euros en aranceles“.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares (i).
Kiloycuarto

En paralelo a las esperanzas del Gobierno español, el campo no cede en su oposición. En la jornada de ayer, unos 70 tractores cortaron el acceso por carretera al Puerto de Tarragona. Mientras, otras organizaciones de agricultores se manifestaron por todo el territorio nacional, llegando incluso a cerrar la AP-7 hasta Figueres (Girona), provocando hasta 18 kilómetros de colas.

“No hay nadie en todo el Estado que esté conforme con estos acuerdos, que ponen a los campesinos como moneda de cambio para solucionar crisis de otros sectores”, zanjó el presidente del Gremi de la Pagesia Catalana, Joan Regolf, en declaraciones a los medios.