En el despacho de Cristina Herrero, presidenta de la AIReF, la luz entra sin esfuerzo. La sede de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal es sobria. Hace seis años, cuando asumió esta responsabilidad, fue templando su lugar de trabajo con plantas, madera en tonos cálidos y cuadros en pastel. Un reflejo de su personalidad: una mujer de buen talante. Una directiva que ha dejado siempre abierta la puerta de su despacho. Un gesto natural para alguien que siempre se ha sentido cercano al equipo. Y así lo han sentido quienes han trabajado codo a codo con ella.
Cristina Herrero es licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid en 1989, interventora y auditora del Estado e Inspectora de Hacienda. Y, a pesar de que su currículum y trayectoria profesional invitarían a pensar en un liderazgo autoritario, nada más alejado de la realidad. Dicen quienes han trabajado codo a codo con ella que en las largas reuniones de trabajo suele dedicar la mayor parte del tiempo a la escucha. El suyo es un liderazgo por influencia, que genera un buen ambiente de trabajo. “Creo que hemos consolidado la institución y digo hemos, porque lo hemos conseguido entre todos: mi trabajo aquí con el equipo”, reconocía en su última rueda de prensa.
El próximo 3 de marzo, Herrero dejará la presidencia de la AIReF tras seis años no prorrogables. Un mandato que, desde el punto de vista de la misión de la institución, se resume a su vez en su forma de entender la política fiscal: “La manta es una y tiene que cubrirlo todo”. Un mantra que ha repetido incansablemente en estos años y que de una forma muy didáctica -en su faceta de divulgadora- transmite nítidamente la esencia de las finanzas públicas: los recursos son limitados y cada decisión tiene un coste en otra parte.
De arquitecta del marco fiscal a vigía
Cristina Herrero ha vivido la AIReF desde el corazón, su propia construcción institucional y el “amor” a la institución. Como subdirectora general de Análisis Presupuestario y Organización Institucional del Sector Público Autonómico, participó en la Ley de Estabilidad Presupuestaria. La crisis de 2008 había dejado al descubierto las debilidades del marco fiscal. En 2009, el déficit público alcanzó el 11,2% del PIB -en 2025, las previsiones lo sitúan por debajo del 3%- y la deuda superó el 100% en 2013. Para evitar la llegada de los temidos ‘hombres de negro’, España reformó en 2011 el artículo 135 de la Constitución para introducir el principio de estabilidad presupuestaria y, en 2012, aprobó la Ley de Estabilidad.
En 2013 se creó la AIReF, que comenzó a funcionar en 2014 como institución encargada de supervisar el cumplimiento efectivo de ese principio. Herrero formó parte del equipo que la puso en marcha y dirigió la División de Análisis Presupuestario, la pieza clave de esa nueva supervisión ex ante. Tras la marcha de José Luis Escrivá -su primer presidente- como ministro de la Seguridad Social, Herrero asumió de forma interina la presidencia. Posteriormente, fue ratificada por unanimidad por el Congreso.

La consolidación de la AIReF
Su estreno al frente de la institución no pudo ser más difícil. Apenas una semana después, estalló la pandemia. El Gobierno declaró el Estado de alarma el 15 de marzo y con ello, el confinamiento de la población. Las reglas fiscales europeas quedaron suspendidas, el gasto público se disparó. En ese contexto extraordinario, la supervisión técnica de la AIReF implicó un reto aún más complejo, la vigilancia en medio de la mayor expansión del gasto en décadas.
Bajo su dirección, la AIReF se ha consolidado como institución y ampliado la visión de medio y largo plazo. Comenzó a elaborar previsiones económicas y fiscales a medio plazo dos veces al año -hasta entonces se publicaba una- y extendió ese análisis al conjunto de las comunidades autónomas. Amplió también a largo plazo y al conjunto de las administraciones públicas el análisis que hizo AIReF sobre las pensiones en 2019. Un ejemplo práctico de su mantra, se necesita una visión conjunta y no parcial de la sostenibilidad. Además, se han incorporado nuevos análisis.
En paralelo a la supervisión, Herrero ha impulsado la evaluación, una función que comenzó en 2017. Cuatro años después, se creó la División de Evaluación del Gasto Público. Su última publicación sobre la incapacidad temporal alertó de la “dejación de funciones” del INSS en la supervisión de las bajas médicas. Apenas una semana después, la cartera de Elma Saiz lanzó un observatorio estatal junto a sindicatos, patronal y Sanidad para mejorar la “eficacia y la calidad de la gestión” de las bajas de IT ante el alza del absentismo.
“Las instituciones independientes son incómodas”

Su mandato ha estado marcado con el convencimiento de que el adjetivo “independiente” que define a la AIReF fuera una realidad. Ser la centinela de las políticas económicas del Gobierno: “Las instituciones independientes son incomodas. Si no lo eres es que algo falla”. Y ello no siempre ha sido fácil: “Se requiere mucha implicación, dejar muy claros límites. No es un trabajo sencillo”, admitía en su comparecencia cuando calificó el balance de su mandato con “luces y sombras”.
Para Herrero, entender la AIReF implica además asumir, además de su independencia, su rigor, su objetividad. El delicado equilibrio entre decir las cosas como son y no caer en la provocación, que no beneficia ni a las administraciones públicas ni a la ciudadanía. “La AIReF no opina, habla con datos”, ha repetido en numerosas ocasiones. Bajo su presidencia, la institución ha señalado desviaciones, advertido sobre riesgos estructurales y pedido reformas del marco fiscal nacional para adaptarlo a la nueva gobernanza europea aprobada en 2024.
Su apuesta en la sucesión, un perfil de la casa
La transparencia ha sido otro eje “La independencia es transparencia“. La institución publica su metodología, bases de datos descargables y una autoevaluación anual de sus previsiones macroeconómicas y fiscales. En 2022, fue reconocida por el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno como el organismo más transparente entre reguladores y supervisores. También ha reforzado la rendición de cuentas. Aunque la ley exige una comparecencia anual en cada Cámara, ha solicitado acudir en más ocasiones. Lo hará también ahora como cierre de su mandato, cuando así se acuerde en el Parlamento.
Y tendrá que hacerlo también su sucesor. Ella tiene clara su apuesta: un “perfil de la casa”, convencida de que el entendimiento profundo de las sensibilidades en la AIReF no es sencillo. Quien asuma la presidencia debe reunir una sólida cualificación técnica y comprender qué es la institución y qué papel desempeña. Mientras se designa al sucesor, el actual director de Análisis Presupuestario de la AIReF, Ignacio Fernández-Huertas, asumirá las funciones de presidente interino. El nombramiento corresponde al Ministerio de Hacienda, aunque el candidato debe contar con el respaldo de la Comisión de Hacienda del Congreso de los Diputados.
El 3 de marzo, Herrero terminará de recoger los últimos objetos de su despacho y cerrará la puerta que ha mantenido abierta durante seis años. Compartirá la última Coca-Cola a media mañana con el equipo. Se va dejando una institución más consolidada, más exigente consigo misma y más visible en el debate público. Su impronta permanecerá: “la manta es una y tiene que cubrirlo todo”.
