La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido este sábado, en Asunción (Paraguay), que la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur manda una señal “contundente” al mundo, al elegir el “comercio justo frente a los aranceles” y “el aislamiento”.
“Refleja una elección clara y deliberada: elegimos el comercio justo frente a los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo frente al aislamiento; y, sobre todo, queremos ofrecer beneficios reales y tangibles a nuestras sociedades y empresas”, ha dicho Von der Leyen en la ceremonia de la firma del acuerdo, en la sede del Banco Central de Paraguay.
La máxima responsable de la Comisión Europea ha destacado que el tratado creará “la mayor zona de libre comercio del mundo”, con 720 millones de personas y un peso económico de 22 billones de dólares (19 billones de euros).
La líder comunitaria ha recordado que el pacto también busca proteger la naturaleza y el clima con la inclusión de un “sólido” capítulo sobre comercio y desarrollo sostenible, en medio de las dudas de los movimientos ecologistas, que aseguran que fomentará la deforestación en los bosques suramericanos.
Y mientras se suceden las protestas de agricultores descontentos en varios países de los Veintisiete, Von der Leyen ha manifestado que los ciudadanos de la UE y el Mercosur, formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, “pueden estar seguros” de que tienen “muy presentes los intereses de sus hijos y nietos”.
Por otro lado, ha resaltado la importancia geopolítica del acuerdo, en un momento en que Estados Unidos ha emprendido una guerra arancelaria contra el mundo y ha hecho públicas sus aspiraciones expansionistas con Groenlandia. “Estamos creando una plataforma para trabajar juntos en una amplia gama de cuestiones globales, incluida una reforma de las instituciones internacionales (…) Uniremos fuerzas como nunca antes”, ha apuntado Von der Leyen.
Igualmente ha hecho alusión al simbolismo del lugar de la firma, el mismo donde empezó a andar el Mercosur, en 1991, cuando las naciones de Suramérica “eligieron la cooperación frente a la división, rechazaron la rivalidad y reafirmaron la democracia”, ha dicho. Y ha completado su discurso con un “viva nuestra amistad entre Europa y el Mercosur” y un “muchas gracias” en español.
Del lado europeo también acudieron a la firma el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič. De lado suramericano están presentes los mandatarios de Paraguay, Santiago Peña, cuyo país ejerce la presidencia rotativa del Mercosur; de Argentina, Javier Milei, y de Uruguay, Yamandú Orsi. La única ausencia notable es la del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que no viajó a Asunción por cambios de protocolo de última hora.
El rechazo del campo
Este acuerdo ha suscitado un fuerte rechazo entre los agricultores y ganadores. Las movilizaciones en el campo se sucedieron en los días previos a su firma para impedir lo que han tildado de “la muerte del sector primario”, tal y como reconoció a este periódico Guadalupe Tejero, vocal de la asociación de Agricultores y Ganaderos Libres (Agrygal).
Sin ir más lejos, la semana pasada unos 70 tractores cortaron la semana el acceso por carretera al Puerto de Tarragona. Mientras, otras organizaciones de agricultores se manifestaron por todo el territorio nacional, llegando incluso a cerrar la AP-7 hasta Figueres (Girona), provocando hasta 18 kilómetros de colas.
“No hay nadie en todo el Estado que esté conforme con estos acuerdos, que ponen a los campesinos como moneda de cambio para solucionar crisis de otros sectores”, zanjó el presidente del Gremi de la Pagesia Catalana, Joan Regolf, en declaraciones a los medios.


