Opinión

Ciencia e ingeniería: el nuevo lenguaje de liderazgo femenino

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Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos invita a una reflexión que trasciende la efeméride para instalarse en el corazón de nuestra competitividad como país. Como profesional que decidió formarse en Ciencias Físicas en una época donde las aulas de mi facultad no siempre eran un espejo fiel de la sociedad, observo con un entusiasmo racional cómo el paradigma está cambiando.

Hoy, la ciencia y la ingeniería no son solo destinos profesionales aspiracionales; son los motores reales de la transformación económica y energética que estamos liderando desde el sector privado y las instituciones.

Transición gradual

Históricamente, el talento femenino se ha canalizado de forma casi automática hacia las humanidades y las ciencias sociales. Si bien estas áreas son pilares fundamentales del conocimiento, durante décadas han sido el refugio de una vocación técnica femenina que a menudo se veía frenada por sesgos culturales invisibles. Sin embargo, estamos asistiendo a una transición gradual pero imparable que las cifras ya empiezan a respaldar.

Según datos recientes del Ministerio de Universidades, aunque en el conjunto del sistema universitario las mujeres representamos el 56% del alumnado, el gran reto seguía siendo la brecha en las disciplinas STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics). Afortunadamente, esta tendencia está virando con fuerza hacia las ingenierías.

Impacto

En la última década, el interés por las carreras técnicas ha escalado posiciones de forma notable entre las jóvenes. En disciplinas vinculadas a la transición energética y la sostenibilidad —campos que lideramos desde la Asociación Nacional de Sujetos Delegados y que gestionamos en el día a día de Delcae—, la presencia femenina ha dejado de ser una anécdota para convertirse en una fuerza transformadora.

De las ramas de ingeniería relacionadas con la energía y el medio ambiente, la matriculación de mujeres ha superado ya el umbral del 30%, una cifra que triplica la presencia que encontrábamos hace apenas veinte años. Este incremento no es casual, sino fruto de una mayor conciencia sobre el impacto directo que la tecnología tiene en el bienestar social.

Visión holística

Existe un mito persistente que debemos desterrar: la idea de que la ciencia es un terreno frío, puramente abstracto y ajeno a la sensibilidad humana. Mi experiencia y trayectoria, desde mis inicios en la física aplicada hasta la dirección estratégica en el sector energético, me han demostrado precisamente lo contrario. Las mujeres aportamos una visión holística, una capacidad analítica excepcional y un enfoque resolutivo que es vital para la complejidad del mercado actual, especialmente en el sector energético.

La ingeniería, en esencia, trata de resolver problemas para mejorar la vida de las personas. Ya sea optimizando la eficiencia mediante los Certificados de Ahorro Energético (CAE) o diseñando soluciones tecnológicas complejas, nuestra forma de gestionar equipos y estrategias de negocios —con empatía, orden, rigor y una visión sistémica a largo plazo— es exactamente lo que la industria demanda para ser sostenible.

Curiosidad

Por todo ello, mi mensaje para las niñas que hoy miran con curiosidad un experimento o se preguntan cómo funciona el mundo es claro: el futuro se escribe en clave científica y vuestra voz es sencillamente imprescindible. Estudiar una carrera técnica, como hice yo con la Física, no solo otorga las herramientas para entender el universo, sino que os da el poder real de transformarlo. No permitáis que nadie os convenza de que la tecnología es un territorio ajeno; la ciencia no entiende de géneros, pero el progreso sí necesita vuestro talento para ser completo. Te permite liderar empresas y estar en las mesas donde se toman las decisiones que definirán las próximas décadas.

No obstante, no podemos dejar toda la responsabilidad de este cambio en los hombros de las jóvenes. Las administraciones públicas y las instituciones educativas tienen la obligación de visibilizar referentes femeninos para que las niñas vean a CEOs e ingenieras como una opción natural y no como una excepción.

Orientación

Es imperativo fomentar la orientación temprana para eliminar los sesgos en la educación secundaria, antes incluso de que lleguen a la universidad, e incentivar políticas estructurales que no solo faciliten la entrada de las mujeres en la ciencia, sino que aseguren su ascenso hasta los puestos de máxima dirección.

Desde mi labor docente en la Politécnica y mi responsabilidad al frente de la patronal de sujetos delegados, mi compromiso es seguir abriendo camino, porque el ahorro energético y la innovación técnica necesitan mentes brillantes, sin etiquetas. La ciencia os espera, y os aseguro que es el viaje más apasionante que podéis emprender.

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