Investigación

Aumenta el cáncer antes de los 50: qué está ocurriendo en España

Obesidad, dieta, alcohol, sedentarismo, contaminación o cambios en el microbioma están bajo sospecha, aunque los científicos advierten que no existe una explicación única

Una mujer cuida de otra con cáncer en el hospital
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El cáncer es una enfermedad asociada a la edad, pero algo está cambiando por debajo de los 50. Tumores que apenas se detectaban en un adulto joven aparecen ahora con una frecuencia mayor en distintos países desarrollados sin que pueda determinarse una causa común. La tendencia se repite lo suficiente como para haber despertado la atención de los grandes centros de investigación.

El último aviso llega del World Cancer Research Fund (WCRF), que acaba de analizar la evolución de doce tipos de cáncer en personas menores de 50 años en Inglaterra, Estados Unidos y Países Bajos entre comienzos de este siglo y 2023. El resultado muestra aumentos en siete tipos de tumores en Inglaterra, cinco en Estados Unidos y cuatro en Países Bajos. El organismo insiste, sin embargo, en que la edad continúa siendo el principal factor de riesgo del cáncer y la mayoría de los diagnósticos se producen después de los 60 años.

La excepción del cáncer de pulmón

En Inglaterra, la incidencia del cáncer de próstata entre los menores de 50 años pasó de un caso por cada 100.000 hombres en 2001 a 3,6 en 2023. El colorrectal subió de 3,9 a 8,4 casos por cada 100.000 menores de 50 años. También se han más que duplicado las tasas de cáncer de riñón y útero. Y aumentan los de mama, páncreas e hígado. En Estados Unidos, el cáncer renal juvenil pasó de 2,5 casos por 100.000 habitantes en 2000 a 5,3 en 2023 y también crecieron los tumores de colon y recto, útero, páncreas y mama. Países Bajos registra incrementos en colorrectal, riñón, hígado y cuello uterino.

El cáncer de pulmón, sin embargo, disminuye entre los jóvenes en los tres países. Una señal interesante porque coincide con décadas de descenso del tabaquismo y demuestra que las tendencias generacionales pueden modificarse cuando cambia la exposición a un factor de riesgo conocido.

El Ministerio de Sanidad sitúa el consumo diario de tabaco en jóvenes de 14 a 18 años en un mínimo histórico del 4,3%, aunque el uso de cigarrillos electrónicos afecta a casi la mitad (49,5%)
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¿Ocurre lo mismo en España?

La respuesta es sí en determinados tumores, pero no de manera uniforme. Este verano, la European Journal of Cancer publicó el mayor estudio poblacional realizado hasta ahora sobre cáncer en adultos jóvenes españoles. Investigadores de REDECAN, la Red Española de Registros de Cáncer, analizaron los diagnósticos de personas entre 20 y 49 años recogidos por quince registros españoles entre 1993 y 2018. La muestra incluyó 153.573 casos, aproximadamente el 58% correspondientes a mujeres. Entre los hombres de 20 a 49 años crecieron significativamente los tumores de riñón, un 2,5% anual; tiroides, un 4%; y el linfoma de Hodgkin, un 1,1%. Entre las mujeres aumentaron el cáncer de páncreas, un 2% anual; el linfoma de Hodgkin, un 2,1%; y los linfomas no Hodgkin, un 1,7%. Además, cuando los investigadores separaron a los más jóvenes, encontraron incrementos significativos antes de los 40 años en varios cánceres digestivos (estómago, colon y recto), así como en mama y cuello uterino.

Los cánceres vinculados al tabaco muestran una tendencia descendente entre los jóvenes españoles, de manera que bajan los de pulmón, laringe y vejiga, además del hepático en el análisis de REDECAN. Los autores consideran que el contraste entre estos descensos y el crecimiento de determinados tumores relacionados con factores metabólicos merece una investigación específica.

Cáncer de mama - Pruebas
Una médico observa los resultados de la prueba en cáncer de mama
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Otro estudio poblacional realizado en Granada durante más de tres décadas llegó a una conclusión parecida. Entre los 20 y los 49 años, la incidencia global aumentó mucho más entre las mujeres que entre los hombres. Excluidos los cánceres cutáneos no melanoma, creció alrededor de un 2% anual entre las mujeres y permaneció estable entre los varones. En la población femenina aumentaron, entre otros, mama y cuerpo uterino. En hombres, el cáncer de tiroides y testículo.

El tumor que más preocupa

El caso del cáncer colorrectal es el que más inquieta a nivel internacional. Estados Unidos ya había observado hace tiempo un desplazamiento hacia edades menores, lo que le llevó a bajar a los 45 años la edad recomendada para comenzar el cribado en personas de riesgo medio. En España, una revisión publicada este año por Jaume Galceran, del Registro de Cáncer de Tarragona, concluyó que el incremento español se concentraba sobre todo entre los jóvenes de 20 a 29 años. El autor considera que la señal merece vigilancia, pero que los datos españoles no justifican actualmente bajar de forma generalizada la edad del cribado.

El Ministerio de Sanidad acaba de ampliar en 2026 el programa poblacional de cribado colorrectal hasta los 74 años, pero mantiene su inicio en los 50 para las personas de riesgo medio. Quienes presentan antecedentes familiares, síndromes hereditarios u otros factores de alto riesgo siguen protocolos específicos y pueden comenzar los controles antes.

Sin una causa única

Entre los factores investigados, aparecen la obesidad, el sedentarismo, el consumo de alcohol, la alimentación, las carnes procesadas, el tabaco y determinados patrones metabólicos están. En España, el 14,7% de la población mayor de 16 años tenía obesidad en 2025 y otro 35,8% sobrepeso, según el INE. SEOM mantiene al tabaco, el alcohol y la obesidad entre los principales factores evitables asociados al cáncer.

Antes de llegar a una conclusión tajante, el WCRF reconoce que no sabe todavía explicar por completo el aumento. Cerca del 40% de los cánceres se consideran relacionados con factores potencialmente modificables, pero eso no significa que el 40% de los cánceres precoces actuales pueda atribuirse directamente a la dieta o al peso.

Los tumores más diagnosticados continúan siendo en 2026 los colorrectales, de mama, pulmón, próstata y vejiga urinaria

Los investigadores están estudiando las exposiciones sufridas desde la infancia, la contaminación atmosférica y del agua, sustancias químicas, modificaciones en la dieta, antibióticos, inflamación crónica, resistencia a la insulina, alteraciones hormonales y, cada vez con mayor interés, el microbioma intestinal. También puede influir que actualmente se investiguen mejor determinados síntomas y se diagnostiquen tumores que hace veinte años habrían pasado inadvertidos durante más tiempo.

España ya participa en esa búsqueda. La Asociación Española Contra el Cáncer financia investigaciones que estudian el llamado exposoma, es decir, el conjunto de exposiciones ambientales que una persona acumula desde el nacimiento, y las huellas epigenéticas que pueden dejar la alimentación, el tabaco o distintos elementos del entorno. Uno de esos proyectos, dirigido por la investigadora Silvana Maas, trata de averiguar por qué aumentan algunos cánceres de mama, colon y páncreas antes de los 50.

El consorcio español SECOC estudia desde 2019 el cáncer colorrectal precoz para saber si se comporta igual un tumor que aparece a los 35 o a los 45 que a los 70. En una de sus primeras cohortes, formada por pacientes diagnosticados antes de los 50, la edad mediana era de 44 años y aproximadamente dos tercios presentaban ya enfermedad en estadio III o IV. Un 28% no refería ningún antecedente familiar de cáncer. Son datos que desmontan también la idea de que un tumor en una persona joven deba tener necesariamente una explicación genética hereditaria.

A pesar de todo, las cifras españolas permiten moderar la alarma. REDECAN estima 301.884 nuevos diagnósticos de cáncer en España durante 2026. De ellos, 183.298 (el 60,7%) corresponderán a personas de 65 años o más. Entre los menores de 45 años habrá unos 16.432 casos, ni siquiera el 5,5% del total. No se puede hablar, por tanto, de una enfermedad juvenil.

Lo que preocupa a los epidemiólogos es que dentro de ese grupo todavía pequeño algunos tumores estén avanzando de generación en generación. Por eso el Reino Unido acaba de poner en marcha PROSPECT-UK, una investigación que pretende seguir a 250.000 personas de entre 18 y 50 años y cruzar durante años información sobre alimentación, hábitos, medio ambiente, microbiota y salud. Los investigadores quieren saber qué cambió entre la generación de nuestros padres y la actual para que un cáncer ligado al envejecimiento comience, en algunos casos, demasiado pronto.

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