La melatonina es una hormona que desempeña un importante papel en el sueño pues su producción está relacionada con la hora del día. Aumenta cuando está oscuro y disminuye cuando hay luz, explica la Mayo Clinic.
Pero, para quienes padecen trastornos del sueño como insomnio o por un desfase horario, el tomar un suplemento ayuda a facilitar la conciliación del sueño. No obstante, la clínica asevera que la ingesta de esta hormona debe tratarse como cualquier otro fármaco.
Los problemas de sueño en la población infantil y adolescente parecen ser más frecuentes, explica la doctora Irene Rubio Bollinger, experta en sueño en el Hospital Quirónsalud Sur. Y, mientras muchos padres le han dicho que han intentado solucionar estos problemas de manera rápida con este suplemento, la experta desaconseja su uso. “El uso de melatonina en esta población en realidad debe estar muy restringida a casos muy concretos y por indicación médica”, asevera.

El uso de la melatonina ha aumentado debido a la facilidad de adquirirlas en cualquier sitio y a la publicidad “atractiva y engañosa”. “Otros factores que tengan un precio asequible; la percepción generalizada de que son buenas para la salud sin implicar efectos secundarios y sin contraindicaciones, siendo erróneamente interpretadas como una alternativa más ‘natural’ y segura frente a los fármacos”, agrega la experta.
Qué es la melatonina
El trabajo de la melatonina no solo se limita al sueño. Es una hormona que influencia el ritmo de sueño y vigilia, pero también influye en el sistema inmune, metabólico y sistema reproductivo del organismo”, subraya Rubio Bollinger.
Aunado a esto, los estudios de la melatonina en edad pediátrica son dispares y se han hecho en un tiempo limitado de uso, explica la doctora. “Por eso es importante evaluar la seguridad, eficacia y el uso apropiado de la melatonina en niños y adolescentes”, añade.
La médica además refiere a un estudio de 2025 en el que se encontró que no hay evidencia de la efectividad del uso de la melatonina en los grupos de niños y adolescentes. “Hay una brecha entre el consumo indiscriminado y los datos de los efectos a largo plazo planteando dudas acerca de su uso inapropiado, la variabilidad de los productos ofertados y la ausencia de una regulación adecuada de suplementos de melatonina para niños”, explica.
Su uso en algunos casos
La doctora asevera que se han visto cambios en algunos casos más puntuales como en niños con trastorno del espectro autista (TEA) y con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). “En niños sanos no queda nada claro sus efectos a largo plazo y su influencia en la pubertad, sistema inmune y metabolismo, así como su desarrollo neurológico”, desarrolla.
No deben tomarse sin supervisión
En conclusión, la doctora Rubio Bollinger asevera que la decisión de dar melatonina a los menores no debe tomarse a la ligera, ya que aún hay mucho por averiguar con los elementos
que son vendidos al público. La experta asevera que al analizar los suplementos, existe una gran discrepancia en la dosis real de melatonina que contiene. “También hay falta de información del contenido de otras sustancias no referidas como la serotonina”, agrega.
Por otra parte, el formato en gominolas ha dado lugar a ingestas sin control de las dosis. “La melatonina no es un principio carente de efectos secundarios para la salud y por eso debe ser indicada por profesionales cualificados y consultar en unidades de sueño con especialistas en la materia”, insiste.
El uso de estos fármacos debe valorarse con una historia clínica exhaustiva para identificar la raíz del problema e instaurar pautas conductuales o realizar pruebas de sueño.
Por otra parte, la doctora explica que es importante valorar intervenir en las conductas del sueño en los niños y adolescentes, principalmente en las rutinas de los horarios, así como en la exposición a pantallas.

