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Destete inducido por medicación o cirugía: Cómo gestionarlo

Gestionar el destete inducido no es sencillo, pero se puede abordar a través del vínculo emocional y desligando el sentimiento de culpa

Biberón y utensilios de comida de un bebé
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La lactancia materna es un proceso biológico y emocional muy profundo. La conexión entre madre y bebé logra un componente único. Sin embargo, hay situaciones como el estado de salud de uno u otro, una intervención quirúrgica, o prescripciones farmacológicas incompatibles, que llevan al destete inducido.

Poner fin a la lactancia de manera no planificada puede ser un gran desafío. Por ello, es importante conocer cómo se puede actuar en estos casos, siguiendo las indicaciones médicas para garantizar la salud del bebé y de la madre, sin perder la fuerte vinculación entre ambas partes.

Actuar sobre el dolor del destete inducido

Una madre dando el pecho a su hijo
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Poner fin a la lactancia, especialmente por causas farmacológicas o quirúrgicas, puede provocar complicaciones en la mujer.

Es necesaria una intervención médica para que complicaciones como el bloqueo de conductos o la mastitis aparezcan. Y una de las vías de tratamiento, implica empezar a tomar medicinas.

En España, es habitual la receta de la cabergolina (comúnmente, Dostinex). De acuerdo con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), este fármaco puede inhibir la segregación de la prolactina (hormona que estimula la producción de leche materna) en la glándula pituitaria.

Es muy importante seguir las recomendaciones médicas en su ingesta, puesto que cada paciente es diferente y el momento del destete también es relevante (estado de salud de la madre, destete tras parto o meses después, etc.)

Junto a la vía médica, también se puede llevar a cabo algún apoyo casero (siempre consultado antes al médico). Usar frío de manera local, mediante bolsas de gel o compresas frías, puede aliviar la inflamación de los tejidos mamarios. Basta con aplicar unos pocos minutos varias veces al día.

Eso sí, es mejor consultar con un especialista antes de probar algunas técnicas mitificadas. El caso de los vendajes compresivos, muy tradicional, está desaconsejado hoy en día. Puede llegar a obstruir los conductos en la mama, pudiendo provocar mastitis o abscesos en estos.

El factor psicológico y cómo lidiar con él

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Una madre toma la mano de su bebé
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El destete inducido no sólo tiene consecuencias en el cuerpo. También puede afectar a la salud mental.

La caída de ciertas hormonas, como las de prolactina y oxitocina, puede provocar irritabilidad y tristeza profunda. Incluso se puede llegar al duelo por la “pérdida” del amamantamiento.

De acuerdo con la experta Carolina Mora, este sentimiento de culpa por no “cumplir” con las expectativas propias y ajenas sobre la lactancia, puede generar un gran pesar.

Por ello, algunos expertos recomiendan, entre otras cosas, dar validez a la tristeza y no reprimirla. También puede ayudar cambiar el enfoque, ya que no es un capricho o falta de voluntad, sino un cambio necesario para proteger tu salud o la del infante.

En caso de que este pesar se agrave, es recomendable acudir a un psicólogo perinatal que pueda ayudar a gestionar estas emociones.

En última instancia, es importante tener claro que el lazo afectivo con el bebé no desaparecerá al retirar el pecho. El apego seguro va mucho más allá, y puede mantenerse a través del contacto piel con piel, los masajes, el tiempo en brazos, las miradas y la voz durante las tomas… Así lo indican los especialistas.

La intimidad y la conexión no se pierden, si se refuerzan las otras vías de conexión. Pero es necesario tener paciencia y autocompasión. Y, por supuesto, confiar en los expertos para seguir construyendo una relación con el bebé.

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