La semana arranca en España con un giro meteorológico muy marcado. AEMET ha confirmado un escenario de contraste que mezcla dos ingredientes que no siempre conviven con tanta claridad en abril: un ascenso térmico muy notable en buena parte del país y el regreso de las lluvias en forma de tormentas localmente intensas. El resultado es un panorama cambiante, casi de adelantado verano en algunas zonas y de fuerte inestabilidad en otras, especialmente en el nordeste peninsular y en áreas del valle del Ebro.
Ese cambio de tiempo se irá consolidando a lo largo de los próximos días. Mientras el ambiente se caldea en ciudades del sur y del interior, con máximas impropias para estas fechas, varias comunidades vuelven a mirar al cielo con cautela por la formación de chubascos tormentosos capaces de descargar con fuerza en poco tiempo. AEMET habla de una situación de claro contraste, con amplias áreas estables y, al mismo tiempo, focos de inestabilidad que pueden dejar lluvia intensa, granizo y rachas de viento muy fuertes.
Temperaturas de casi verano en plena primavera
Uno de los rasgos más llamativos de este episodio será el calor. El ascenso de las temperaturas dejará valores muy altos para la segunda quincena de abril, sobre todo en el sur peninsular, en el valle del Ebro y en puntos del interior. Las previsiones disponibles apuntan, por ejemplo, a máximas de 31 grados en Sevilla, 31 en Zaragoza y alrededor de 30 en Badajoz, registros que sitúan a varias capitales en un contexto más propio de finales de mayo o incluso de comienzos de junio.
En los próximos días una masa de aire de origen subtropical llegará a España.
Lo notaremos por el polvo en suspensión que traerá consigo. Y además👉
➡️ Temperaturas muy por encima de lo normal.
➡️ Cierta inestabilidad: formación de tormentas, localmente fuertes y con granizo. pic.twitter.com/Elfgu24bnA
— AEMET (@AEMET_Esp) April 19, 2026
No se trata solo de una sensación de calor puntual. Lo relevante es que este ascenso térmico coincide con una masa de aire más cálida que va ganando terreno y que impulsa un ambiente claramente más pesado en muchas zonas. En ciudades del sur y del valle del Ebro, el cambio será especialmente visible durante las horas centrales del día, con máximas altas, cielos más velados y una sensación más seca o turbia en el ambiente. En paralelo, las mínimas también tenderán a subir en algunas áreas del norte y del entorno del alto Ebro, dejando noches algo más suaves de lo habitual para esta época del año.
Lluvias y tormentas en el nordeste
Pero el calor no llega solo. La otra gran cara de este episodio es el regreso de las lluvias, aunque no de forma uniforme. AEMET sitúa el principal foco de inestabilidad en el nordeste peninsular, con especial atención al valle del Ebro, Navarra, el sistema Ibérico, el Pirineo oriental y otras áreas próximas. En estos puntos se esperan tormentas y chubascos localmente fuertes, acompañados además de probables rachas de viento muy fuertes y de posibilidad de granizo.
Ese es el matiz más importante del pronóstico: no hablamos de una semana pasada por agua en toda España, sino de un tiempo dividido en dos. Por un lado, muchas zonas mantendrán una atmósfera estable, con nubosidad alta o cielos poco nubosos. Por otro, en regiones como Aragón, Cataluña, Navarra o La Rioja se darán las condiciones propicias para que el calor acumulado desemboque en tormentas de evolución que pueden ser intensas y muy localizadas.

Es el tipo de situación que obliga a mirar el radar casi hora a hora, porque una tarde tranquila puede torcerse rápidamente en algunos puntos.
En Cataluña, de hecho, AEMET mantiene la vigilancia en algunas áreas concretas por episodios tormentosos previstos durante este lunes. Los avisos meteorológicos activados en zonas de Barcelona reflejan precisamente ese riesgo de tormentas en una jornada marcada por la inestabilidad en el nordeste.
Calima, cielos turbios y un ambiente más cargado
A este cóctel se suma otro elemento muy característico de los episodios cálidos en primavera: la calima. La entrada de aire más cálido vendrá acompañada de polvo en suspensión, lo que favorecerá cielos más blanquecinos y un ambiente más turbio, especialmente en la mitad occidental y en amplias zonas del interior peninsular.
No es el fenómeno más espectacular del episodio, pero sí uno de los que más cambia la percepción del tiempo, porque convierte jornadas soleadas en días de luz más apagada y atmósfera más densa.
