El intenso episodio de calor que comienza a instalarse sobre España llegará acompañado de una nueva nube de polvo procedente del norte de África. La circulación de vientos del sur transportará partículas minerales desde el Sáhara hasta la península, dejando cielos blanquecinos, menor visibilidad y una atmósfera más cargada durante buena parte de la semana.
Las primeras comunidades afectadas serán Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, la Región de Murcia y el sur de la Comunidad Valenciana. En estas zonas, la intrusión sahariana comenzará a hacerse evidente desde este martes y ganará presencia entre el miércoles y el viernes, coincidiendo con el momento más intenso de la nueva ola de calor.
La llegada de la nube de polvo responde a una configuración atmosférica dominada por una potente dorsal subtropical. Este sistema permanecerá prácticamente inmóvil sobre la península y favorecerá la entrada de una masa de aire extremadamente cálida procedente de África.
Qué es la nube de polvo que llega desde el Sáhara
La calima aparece cuando grandes cantidades de partículas de arena y polvo mineral son elevadas desde las regiones desérticas y transportadas por las corrientes atmosféricas. Esas partículas pueden recorrer miles de kilómetros y permanecer suspendidas durante varios días antes de depositarse sobre el suelo.
En esta ocasión, las concentraciones iniciales no serán especialmente elevadas, pero sí suficientes para cambiar el aspecto del cielo. El azul perderá intensidad y dará paso a tonalidades amarillentas, grises o blanquecinas, especialmente durante las horas centrales del día y en las áreas donde la presencia de polvo sea más persistente.
La nube de polvo también puede reducir la visibilidad y empeorar temporalmente la calidad del aire. Las personas con asma, alergias o enfermedades respiratorias pueden notar irritación en los ojos, molestias en la garganta, tos o una mayor dificultad para respirar durante los periodos de mayor concentración.
Por ese motivo, se recomienda evitar el ejercicio físico intenso al aire libre cuando la atmósfera presente un aspecto especialmente turbio, mantener las ventanas cerradas durante los momentos de mayor calima y seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias.
Calima, humo y temperaturas superiores a 40 grados
El episodio tendrá una particularidad añadida. En varias zonas del interior y del suroeste peninsular, el polvo sahariano podrá mezclarse con el humo procedente de los incendios forestales que permanecen activos. Ambos aerosoles reforzarán la apariencia velada del cielo y podrán reducir aún más la transparencia atmosférica.
La mezcla no implica necesariamente que el humo se encuentre cerca del suelo, ya que parte de las partículas puede desplazarse a capas altas de la atmósfera. Sin embargo, la combinación hará que los cielos presenten un aspecto más opaco y que los amaneceres y atardeceres adquieran tonos anaranjados o rojizos.
Todo ello coincidirá con temperaturas extraordinariamente elevadas. En amplias zonas del valle del Guadalquivir, Extremadura y el sur de Castilla-La Mancha se superarán los 40 grados, mientras que algunos puntos del interior andaluz podrían alcanzar o rebasar los 42.
La presencia de la nube de polvo no eleva directamente la temperatura, pero sí puede reforzar la sensación de ambiente pesado. Allí donde se combine con una humedad elevada, la sensación de bochorno será mayor y las noches resultarán especialmente difíciles para descansar.
La calima avanzará hacia el centro y el valle del Ebro
A partir del miércoles, el polvo sahariano se extenderá hacia otras zonas de la península. La calima podrá alcanzar la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Aragón, Navarra, La Rioja, Baleares y buena parte del litoral mediterráneo.
La Comunidad Valenciana y el valle del Ebro aparecen entre las áreas donde el fenómeno podría resultar más visible. En esta última región, además, las temperaturas se acercarán o superarán los 40 grados, con mínimas nocturnas muy elevadas.
La nube de polvo también podría llegar a Canarias a partir del jueves, aunque su intensidad y extensión dependerán de la evolución de las corrientes atmosféricas. La previsión deberá actualizarse conforme avance la semana, ya que pequeños cambios en el viento pueden modificar de forma importante la trayectoria de la calima.
Las tormentas podrían dejar lluvias de barro
De cara al fin de semana, el acercamiento de una vaguada aumentará la inestabilidad en el nordeste. Cataluña y el Pirineo podrían registrar tormentas mientras todavía permanezcan partículas saharianas suspendidas en la atmósfera.
Cuando las gotas de lluvia atraviesan una capa cargada de polvo, arrastran las partículas hasta la superficie y generan las conocidas lluvias de barro. Los vehículos, terrazas y fachadas pueden quedar cubiertos por depósitos rojizos o marrones incluso después de precipitaciones débiles.
España afronta así varios días marcados por una combinación poco favorable: calor extremo, cielos saharianos, humo de los incendios y posibles tormentas al final del episodio. La nube de polvo no será el fenómeno más peligroso de la semana, pero sí contribuirá a empeorar una atmósfera ya condicionada por las altas temperaturas y el fuego.

