Este miércoles, se cumplían tres días desde que sucedió el choque de trenes en el que 43 personas perdieron la vida. El Instituto de Medicina Legal ha practicado todas las autopsias de los cuerpos que custodia la Guardia Civil y ha podido identificar plenamente a través de huellas dactilares a 42 cadáveres. Pero, las autoridades tienen 45 denuncias de desaparición, por lo que restarían dos fallecidos por aparecer, según ha confirmado el general jefe de la cuarta zona de Andalucía de la Guardia Civil, Luis Ortega. Así, dos familias continúan, a día de hoy, esperando la fatídica llamada.
Del total de fallecidos trasladados al Instituto de Medicina Legal, 28 se encontraban en el tren Alvia que hacía la ruta entre Madrid y Huelva; seis se encontraban en las vías del Alvia, mientras que otras seis lo hacían en el interior del Iryo que iba hacia Madrid desde Málaga. Tres cuerpos se encontraban entre ambos trenes.

La mayoría de cadáveres son de ciudadanos españoles, excepto tres que son de ciudadanos de Marruecos, Rusia y Alemania. Y entre esas mismas denuncias, hay una que corresponde a un menor de edad. Respecto al sexo, 22 corresponden a mujeres y 23 a hombres.
Al cierre de esta edición, el centro cívico de Córdoba empezaba a apagarse, poco a poco. Un número mínimo de familiares permanecían a resguardo de la lluvia en el edificio. De hecho, todo parece indicar que este centro neurálgico recupere pronto sus funciones habituales.
Según informa la Junta de Andalucía, la atención psicológica se mantendrá cuando acabe la emergencia tras un acuerdo con el Gobierno de España para que las Unidades de Salud Mental puedan seguir asistiendo a los afectados. Este miércoles, las operadoras ferroviarias junto a personal de la Junta y el Estado se reunieron con ellos. Una cita en la que, dicen fuentes presentes, sirvió para organizar toda la logística que ahora les supone desde la entrega de los cadáveres.
Mantener la esperanza
Este edificio, frente a la Plaza de Toros que ha dado cobijo a los periodistas, ha servido de centro vital de apoyo a las familiares de las víctimas de Adamuz. Llegaban con la esperanza de que sus seres queridos no se encontrasen entre la lista de fallecidos.
Según pasaban las horas, lo que reclamaban, al asimilar su posible fallecimiento, era la confirmación de la muerte para iniciar el duelo. Era la Guardia Civil, junto a psicólogos y sanitarios, quienes de forma individualizada realizaba la comunicación de la identificación de las víctimas. A partir de ahora, en este lugar siempre se respirará el dolor de Adamuz.


