Tras el accidente ferroviario más mortífero ocurrido en España en más de una década, un fotógrafo de un medio internacional ha encontrado lo que podría ser una nueva prueba crucial. No se halla junto a los raíles destrozados donde los investigadores han concentrado sus esfuerzos, sino a cientos de metros de distancia, medio sumergida en un arroyo.
El reportero gráfico del diario “The New York Times” ha descubierto la parte de un tren que no había sido reportado anteriormente, encajado en un barranco de laderas empinadas a unos 270 metros del lugar del accidente, en el sur de España, cerca de la localidad de Adamuz, próxima a Córdoba. Según el medio estadounidense, el hallazgo, realizado casi dos días después de la catastrófica colisión que causó la muerte de al menos 42 personas, introduce una nueva línea de investigación potencialmente decisiva sobre las causas del accidente.

El periódico neoyorquino explica que hasta este martes, los investigadores se habían centrado principalmente en la posibilidad de que un fallo en la vía provocara el descarrilamiento de un tren de alta velocidad que circulaba en dirección norte (el Iryo) y se desviara hacia la vía por la que circulaba un tren en dirección sur (el Alvia). Las autoridades españolas habían hecho hincapié públicamente en los daños sufridos por las vías, y la comisión de accidentes ferroviarios española afirmó que estaba examinando el estado general de la vía.

Sin acordonar
Pero con la aparición de este pesado tren de rodaje -sin marcar, sin acordonar y no revelado previamente por las autoridades-, “The New York Times” asevera que esta versión pasaría a estar comprometida.

El medio estadounidense revela que cuando les mostró imágenes y mapas de los restos, los agentes de Policía que colaboraban en la investigación indicaron inicialmente que habían estado buscando esa pieza. Más tarde, afirmaron que estaban al corriente de su existencia, pero se negaron a hacer comentarios, alegando que la investigación seguía en curso. ADIF, la empresa estatal que gestiona gran parte de la infraestructura ferroviaria española, reconoció el martes por la noche que los investigadores habían localizado el tren de rodaje, pero no reveló cuándo se había encontrado.
Entonces, ¿qué ha pasado?
Aún no está claro de qué tren procedía el bogie, si se desprendió durante el descarrilamiento inicial o durante la colisión posterior, ni cómo recorrió una distancia tan considerable desde las vías. El Times informó de que no podía confirmar de forma independiente ninguno de esos detalles.

Sin embargo, para los expertos ferroviarios consultados, el hallazgo puede resultar decisivo. “Esto va a ser muy importante si resulta ser la causa principal del accidente”, declaró David B. Clarke, profesor asociado y experto en ferrocarriles del Centro de Investigación del Transporte de Knoxville, Tennessee, al diario The New York Times. Una persona informada sobre la investigación del Gobierno, que habló de forma anónima porque no estaba autorizada a hacer comentarios públicos, aseveró que la fotografía parecía mostrar un juego de ruedas, un componente que podría arrojar luz sobre si hubo un fallo mecánico o no.
Andrew Maloney, un abogado de Nueva York especializado en litigios civiles relacionados con accidentes de transporte, destacó que la ubicación de los restos suele ser fundamental para reconstruir cómo se produjo el accidente. Si se encuentra una pieza lejos de los restos principales, explicó al Times, esto puede sugerir que fue la causa del descarrilamiento y no que se desprendiera después.

“Si se encuentra junto al resto de los restos o cerca de ellos, puede significar que se desprendió después del descarrilamiento y la colisión”, afirmó.
Sin respuestas
Hasta ahora, los operadores ferroviarios no han aportado mucha claridad al respecto. Ferrovie dello Stato, el grupo ferroviario controlado por el Estado italiano que es el propietario mayoritario de Iryo se negó a comentar si el juego de ruedas pertenecía a su tren. Iryo no respondió a las solicitudes de comentarios del medio estadounidense. Renfe, el operador ferroviario estatal español, que operaba el tren en dirección sur, indicó que las consultas deben dirigirse a los investigadores.


