El debate de la mujer en la Iglesia: ¿qué retos afronta León XIV?

El pontífice sigue el enfoque de su predecesor, incluyéndolas cada vez más, en puestos de poder pero el debate es mucho más profundo y requerirá mover muchas piezas de la Iglesia

El recién elegido Papa León XIV, el cardenal Robert Francis Prevost de los EE.UU., bendice a los fieles desde la logia central de la Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano, el 8 de mayo de 2025.
EFE/EPA/ALESSANDRO DI MEO

Por primera vez en la historia un papa acaba de presentar su propia encíclica. Una imagen que pasará a la historia: la de León XIV hablando al mundo sobre ‘Magnifica Humanitas’, el primer gran texto de su pontificado dedicado a la importancia de la visión humanista en la era de la inteligencia artificial. Pero, a su lado, entre los 5 relatores que hablaron antes de él estaban dos mujeres: una era Anna Rowlands, profesora de Teología política, incluida en la Doctrina social de la Iglesia y ética teológica de las migraciones humanas de la Durham University de Reino Unido; la otra Leocadie Lushombo, profesora de Teología política y Pensamiento social católico en la Jesuit School of Theology y en la Santa Clara University de California. Una imagen que refleja la paulatina introducción de las mujeres en los roles de poder y representatividad pública de la Iglesia católica.

Una decisión que es, de alguna forma, un posicionamiento en un camino, el de la incorporación de la mujer a la Iglesia que está aún en una fase incipiente. Durante la era del papado de Francisco se produjeron los primeros grandes nombramientos de mujeres en altos cargos vaticanos. Aumentando, en una década, de poco más del 19% al 23,4% su presencia. Bergoglio nombró en 2016 a Bárbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, en 2022 a Raffaella Petrini, monja, como secretaria general de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano y a Simona Brambilla, también religiosa, en 2025 para dirigir el Dicasterio para los Institutos de la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, aunque acompañada del cardenal español Ángel Fernández. León XIV, siguiendo esa línea, nombró al inicio de su pontificado como secretaria de ese dicasterio a la franciscana Tiziana Merletti. Ahora, hace solo unas horas, ha sorprendido con la noticia de que la prefecta del Dicasterio de Comunicación será a partir del 1 de noviembre la mexicana Montse Alvarado, por primera vez una mujer en solitario (sin que se le adjunte un religioso hombre) y por primera vez siendo una laica.

Pero aunque estas mujeres han marcado un cambio en la Iglesia este es un tema que abarca, como todos los temas complejos, muchos más debates. Fue de hecho central durante los últimos años del Sínodo de los Obispos, la asamblea sobre el futuro de la Iglesia, pero todos los esfuerzos parecieron en vano cuando en 2025 la comisión que había encargado el papa Francisco sobre el tema cerró la puerta a esta posibilidad, aunque no de manera definitiva. Una postura que reflejaba la complejidad de este debate en las miles de voces que componen la Iglesia.

Le preguntamos a Cristina Inogés, teóloga española que participó en el Sínodo, sobre esta cuestión y el papel que tendrá en los próximos años en la Iglesia. “Respecto al diaconado no existen impedimentos a nivel teológico, un tema del que hablo habitualmente con mis compañeros, pero seguimos viviendo en la incoherencia de que la Iglesia no quiere reconocer ese grado para las mujeres pero les permite, en muchos casos, de facto que lo realicen en la práctica”, explica. La realidad es que el 80% de las comunidades católicas del mundo, apunta la experta, no pueden celebrar ningún tipo de liturgia por falta de sacerdotes. “La presencia de una diaconisa solventaría ese problema. Por eso me pregunto siempre: ¿En qué se piensa más: en lo que nos dice la tradición o en el auténtico servicio a la comunidad?”, añade Inogés que considera que este es un debate que, antes o después, la Iglesia en su conjunto debe afrontar porque la realidad ante la falta de vocaciones se impone.

León XIV es un pontífice que busca resolver la polarización que se ha vivido en los últimos años en la Iglesia, especialmente a través de los debates abiertos por su predecesor. Su objetivo es mantener un equilibrio entre el alma más progresista, que hereda de Francisco, y la más conservadora, que también convive en la Iglesia. Para Lucetta Scaraffia, vaticanista y editora en el pasado del suplemento femenino de ‘El Observatorio Romano’, el rol de la mujer no es una prioridad para el pontífice, que ya ha declarado, dice al teléfono para Artículo14, que no dará ningún paso dogmático sobre este tema. Aunque la periodista estadounidense Elise Anna Allen, vaticanista senior de Crux y colaboradora de CNN, resalta un aspecto importante sobre la postura de León XIV. “En Perú él ya probó a dar más importancia al papel de los laicos que se dividían la parroquia en zonas diferentes para responder a las necesidades de cada zona. Y ahí puede que se produzca un avance en el papel de las mujeres, en Perú lo vi con mis propios ojos”, explica.

Lo que está claro es que una evolución está en marcha y que muchos de los temas que Francisco puso en el mapa, como el diaconado femenino o otras formas de colaboración de la mujer en la liturgia o la presencia de ellas en roles de poder, saldrán ahora de manera más concreta en el pontificado de León XIV. Queda, explica Scaraffia, un tema que aún se encuentra en una fase completamente preliminar y que será clave para la justicia de las mujeres dentro de la Iglesia: los abusos sufridos a religiosas por parte de sacerdotes que, explica a A14, en muchos casos han supuesto también el aborto. Una realidad aún completamente oscurecida, un fenómeno que esconde una caja de Pandora y que podría explotar en cualquier momento.

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