Paola Hernández cambió Tenerife por Suiza este verano con una idea clara: volver a disfrutar del fútbol. Su salida abrió una nueva etapa en la carrera de la centrocampista canaria y también en la historia del Servette, que pagó por primera vez por una futbolista para incorporarla a su proyecto. La apuesta empezó a dar resultados desde el primer mes, cuando fue reconocida como la mejor jugadora de septiembre. Ahora, su doblete ante el OH Leuven y el premio a la MVP del encuentro, han puesto su nombre en una noche histórica para el conjunto suizo. Un cambio de escenario que ya está dando sus frutos.
Una noche histórica
Paola Hernández necesitaba una noche así. En el Stade de Genève, ante 3.458 espectadores, la centrocampista española se convirtió en una de las grandes protagonistas de una velada que el Servette llevaba años esperando. La canaria abrió el marcador ante el OH Leuven con un cabezazo a la salida de un córner y volvió a marcar de cabeza en la segunda mitad para completar su doblete. Dos acciones que llevaron su nombre al centro de una cita especial para el conjunto ginebrino, que necesitaba una respuesta después de encajar un 0-8 ante el Lyon y caer por 5-1 frente al HB Køge en sus dos primeros encuentros de la fase de liga.
El 5-1 final supuso el primer triunfo del Servette en la historia de la Champions League y sus primeros puntos en la competición. En su anterior participación europea, en la temporada 2021-22, el equipo suizo se había despedido sin sumar ninguno. Esta vez, Paola formó parte de la reacción y se llevó también el reconocimiento individual como MVP del encuentro, aunque después del partido quiso poner el foco en el grupo. “Estoy más contenta por la victoria del equipo que por mi premio individual”, explicó. Una declaración que resume la dimensión de la noche: para el Servette, una página inédita; para Paola, una primera gran huella en su aventura suiza.

Una operación sin precedentes
El fichaje de Paola fue mucho más que una incorporación para reforzar el centro del campo. Cuando el Servette anunció su llegada desde el Tenerife, el club confirmó que la canaria se convertía en el primer traspaso de pago de su historia. Una decisión inédita para una entidad que llevaba años incorporando futbolistas procedentes de otros equipos, pero que nunca había pagado por una jugadora para cerrar una operación de este tipo. El dato convierte la llegada de la centrocampista en un hito dentro del proyecto deportivo ginebrino y explica por qué su nombre ya estaba ligado a la historia del club antes de su doblete en la Champions.
La operación se produjo este verano, después de la salida de Lumbardha Misini al Bayer Leverkusen, y respondió a la intención del Servette de reforzar su centro del campo con una futbolista que aportaba experiencia en la Liga F y en las categorías inferiores de la selección española. La cantidad del traspaso no ha trascendido. Lo que sí quedó claro desde el anuncio oficial es que el club había dado un paso nuevo en su política de fichajes y había elegido a Paola para hacerlo. Meses después, su actuación ante el OH Leuven ha añadido una nueva razón para recordar aquella apuesta.

Una isla en la mochila
Antes de que Suiza apareciera en el mapa de su carrera, el fútbol ya acompañaba a Paola Hernández hasta en las excursiones familiares. Empezó a jugar con seis años en el colegio La Salle y sus padres llegaron a llevarle un balón en la mochila durante una ruta por el Teide para mantenerla entretenida. Lo que entonces era una forma de pasar el rato acabó convirtiéndose en su profesión. Con 14 años llegó al Tenerife y, apenas uno después, debutó con el primer equipo. La isla vio crecer a una futbolista que pronto empezó a hacerse un hueco entre las mayores.
Su historia con el conjunto blanquiazul duró cerca de una década. Paola disputó 150 partidos oficiales y marcó siete goles con el club en el que se había formado. También llevó el nombre de Tenerife por Europa con las categorías inferiores de la selección española: en 2018 se proclamó campeona del mundo y de Europa sub-17, formando parte de una generación que hizo historia. Su recorrido no estuvo exento de obstáculos, incluida una grave lesión de rodilla que la mantuvo alejada de los terrenos de juego durante meses. Volvió, recuperó su sitio y afrontó su última temporada con el Tenerife antes de cerrar una etapa que había ocupado buena parte de su vida.
Este verano llegó el momento de cambiar de escenario. Paola necesitaba nuevos retos, salir de una dinámica que sentía agotada y volver a disfrutar del fútbol desde otro lugar. Marcharse significaba dejar atrás a su gente y el club que la había acompañado desde niña, pero quedarse también suponía renunciar a descubrir qué podía encontrar fuera. Eligió Suiza y al Servette para empezar de nuevo. Tenerife fue el lugar donde aprendió a ser futbolista; ahora le tocaba averiguar hasta dónde podía llevarla todo lo aprendido.

Aterrizaje perfecto
Paola ha caído de pie en Ginebra. Su integración fue rápida y septiembre, su primer mes en el Servette, ya le dejó un reconocimiento: fue elegida mejor jugadora del mes del club. Una primera distinción que confirmó su buen aterrizaje en Suiza, antes de que su doblete en Champions League la situara entre las protagonistas de una noche histórica. La canaria ha encontrado un nuevo escenario en el que demostrar su fútbol y apenas ha necesitado unas semanas para empezar a hacerlo. Su aventura suiza acaba de comenzar, pero Paola ya ha dejado claro que no ha cruzado la frontera para pasar de puntillas.

