El escándalo de Elif Eralp, la candidata de Die Linke que teme a simpatizantes de Hamás relacionados con su entorno político: “Mi marido y yo tenemos miedo”

Unas anotaciones privadas enviadas por error a 'Der Spiegel' revelan los temores de Elif Eralp y agravan la crisis política de Die Linke

Berlín
La cabeza de lista del partido Die Linke para las elecciones a la Cámara de Representantes de Berlín de 2026, Elif Eralp.
EFE

Elif Eralp, la dirigente de Die Linke que aspira a convertirse en alcaldesa gobernante de Berlín, se ha visto envuelta en una controversia inesperada. Un documento remitido por error a la revista alemana Der Spiegel contiene anotaciones privadas en las que admite que ella y su marido temen a personas vinculadas al entorno de simpatizantes de Hamás. La revelación llega cuando su partido negocia la posibilidad de gobernar la capital alemana.

El escándalo estalló el jueves 29 de octubre, después de que el semanario difundiera los comentarios internos de una entrevista realizada a comienzos de semana. La historia no procede de una grabación clandestina ni de una filtración atribuida a rivales políticos: fue el propio equipo de la candidata quien, durante el habitual proceso de revisión de la entrevista, devolvió el documento sin eliminar determinadas observaciones reservadas.

En una de aquellas notas, Elif Eralp advertía de que existía «un problema» y explicaba que tanto su marido como ella tenían miedo de «esa gente». La formulación publicada en alemán equivale a «Mi marido tiene miedo de esa gente y yo también». También sostenía: «No puedo ponerme a mí misma y a mi familia en peligro por Der Spiegel», antes de plantear si debían cancelar toda la entrevista.

La pregunta sobre Hamás que desencadenó el escándalo

El detonante fue una pregunta sobre Ibrahim Ibrahim, conocido activista propalestino que asistió a una celebración electoral de Die Linke en el distrito berlinés de Neukölln el pasado septiembre. La entrevista abordaba las acusaciones de antisemitismo contra determinados sectores del partido y sus relaciones con activistas radicales. Según la reconstrucción de Der Spiegel recogida por Tagesspiegel, Eralp intentó suprimir tanto la pregunta sobre Ibrahim como su contestación.

Ibrahim está relacionado, según informaciones de la prensa alemana, con el entorno del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), organización incluida en la lista terrorista de la Unión Europea. También se le vincula con el Comité Nacional Palestino Unido, una red que aparece en los informes de los servicios de inteligencia de Berlín entre los actores del extremismo relacionado con el conflicto israelí-palestino.

El activista ha elogiado públicamente a Yahya Sinwar, antiguo dirigente de Hamás vinculado a la planificación de los atentados del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, las fotografías de Ibrahim con representantes de Die Linke durante la noche electoral no demuestran que pertenezca a la formación ni que Hamás dirija sus decisiones. Tampoco consta acreditado que Ibrahim amenazara personalmente a Eralp.

Las notas contienen otra explicación importante. La candidata aseguró que la Policía Criminal de Berlín le había recomendado anteriormente evitar señalar nombres concretos en asuntos relacionados con el crimen organizado. Ahora, escribió, el problema afectaba a personas «con contactos con Hamás». Se trata de su relato sobre un consejo policial previo, no de una confirmación oficial de amenazas procedentes de esa organización.

La victoria electoral de Elif Eralp que agrava la crisis

Elif Eralp no es una dirigente secundaria. Die Linke ganó las elecciones regionales del 20 de septiembre con el 25,7 % de los votos y 45 de los 153 escaños del Parlamento berlinés. La formación, que más que duplicó su apoyo respecto a 2023, negocia una posible coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes. Eralp aspira a encabezar ese futuro Gobierno.

La controversia ha agravado tensiones que ya existían por las posiciones de algunos representantes de Die Linke sobre Israel y Palestina. Entre las figuras cuestionadas aparece Vanessa Emde, diputada por Neukölln, a la que la dirección parlamentaria retiró su confianza después de declaraciones que suscitaron acusaciones de antisemitismo. Estas disputas internas no acreditan, por sí mismas, una relación orgánica entre Die Linke y Hamás.

En medio de la polémica, Eralp compareció públicamente para asegurar que no permitirá intimidaciones. «No me dejaré intimidar por nadie», sostuvo, y prometió actuar contra el crimen organizado, la violencia y el terrorismo si llega a gobernar. También defendió que preocuparse por la seguridad de la propia familia es normal. Posteriormente señaló que había recibido amenazas desde las elecciones y que atendía las recomendaciones de las autoridades de seguridad.

Las consecuencias políticas del escándalo de Elif Eralp

Elif Eralp
Elif Eralp, una imagen de archivo.

La reacción de sus posibles socios no ha sido uniforme. El dirigente socialdemócrata Steffen Krach calificó de preocupante la información, aunque no dio por rotas las conversaciones. Los Verdes expresaron su apoyo a Eralp y se comprometieron a combatir el extremismo y el antisemitismo. Desde la CDU, Stefan Evers reclamó al SPD y a Los Verdes que reconsideraran la posibilidad de gobernar con Die Linke.

La propia publicación ha abierto un segundo debate. Los responsables federales de Die Linke reprocharon a Der Spiegel haber hecho públicos comentarios privados que, a su juicio, comprometen la seguridad de Eralp y su familia. Según informaciones de Politico recogidas por medios alemanes, la dirigente estudia acciones legales y una queja ante el Consejo de Prensa.

La disputa se produce en vísperas del congreso regional de Die Linke del sábado 31 de octubre, en el que su militancia debe decidir sobre la apertura de negociaciones formales de coalición. La documentación conocida revela el temor de una candidata a posibles represalias al identificar a activistas radicales, pero no demuestra que Hamás controle su partido. Esa distinción es importante para determinar el verdadero alcance de un error que ha convertido una entrevista en una crisis política.

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