El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido que se impida a la candidata demócrata al Senado por Alaska, Mary Peltola, participar en las elecciones del 3 de noviembre, al acusarla de fraude a raíz de una información publicada por The New York Times sobre una supuesta maniobra electoral orquestada por su equipo de campaña.
“Mary Peltola debería retirarse de la contienda. Creo que debería ser procesada penalmente por lo que hizo, al igual que las personas que participaron con ella, quienes juraron -en todas sus declaraciones- que no sabían nada al respecto”, declaró Trump antes de tomar el avión para acudir a un mitin electoral en Ohio.
Trump añadió que los demócratas han hecho “trampa” ya que, según lo que cuenta el periódico, “encontraron a un hombre llamado Dan Sullivan (el mismo nombre que tiene el candidato republicano en Alaska), lo incluyeron en la boleta electoral y luego le mintieron al tribunal, afirmando que no sabían nada al respecto”.
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“Eso es perjurio. ¡No se le debería permitir postularse a ella, ni tampoco al falso Dan Sullivan!”, añadió Trump.
La singularidad de Mary Peltola surge dentro del Partido Demócrata con identidad propia. Su particular forma de entender el progresismo defiendo la pesca, el petróleo y el derecho a llevar armas en un Estado republicano, pueden ayudarle a arrebatar el escaño al Senado por Alaska a Dan Sullivan.
En el último debate entre ambos antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, el senador republicano acusó a su rival de conocer de antemano las preguntas del encuentro. La moderadora, Lori Townsend, editora jefe de Alaska Public Media, lo desmintió de inmediato. “Estoy preparada”, respondió Peltola. La frase resumia la capacidad de una mujer que se presenta al Senado conociendo cada detalle de su estado. “No necesito representar ningún papel”, le contestó a Sullivan.

La disputa va mucho más allá de un intercambio televisivo. Sullivan busca un tercer mandato en el Senado, con el respaldo de Donald Trump; Peltola quiere recuperar para los demócratas la representación de Alaska en la Cámara alta. En un Estado que Trump ganó por unos 13 puntos en 2024, la contienda se ha convertido en una oportunidad para los demócratas y en una preocupación para los republicanos. Los sondeos dibujan una carrera muy ajustada, con una ligera ventaja de Peltola, aunque insuficiente para dar por decidido el resultado.
Quién es Mary Peltola
Mary Sattler Peltola nació en Anchorage en 1973 y creció en comunidades yupik del oeste de Alaska, entre ellas Kwethluk y Bethel. Su madre es de ascendencia nativa de Alaska y su infancia estuvo ligada a la pesca y a las comunidades rurales del río Kuskokwim. Antes de convertirse en política nacional trabajó como técnica pesquera, pescadora comercial, jueza tribal y representante de intereses indígenas, además de dirigir la Comisión Intertribal de Pesca del río Kuskokwim. Su trayectoria difiere del recorrido habitual de un político formado en los círculos del Lobby de Washington.
En 2022, tras la muerte del congresista republicano Don Young, ganó las elecciones especiales para ocupar el único escaño de Alaska en la Cámara de Representantes. Se convirtió en la primera mujer y la primera persona nativa de Alaska en representar al Estado en el Congreso. En noviembre de aquel año obtuvo un mandato completo, pero perdió la reelección en 2024 frente a la republicana Nick Begich. Ahora vuelve a presentarse, esta vez al Senado, evitando ser identificada con el Partido Demócrata nacional.
Alaska y la pesca salvaje
Con su lema “Fish, Family, Freedom” (pesca, familia y libertad) condensa su voluntad de hablar desde Alaska y para Alaska. La pesca es una actividad central de la vida de muchas comunidades del estado. Peltola defiende la pesca salvaje y quiere limitar la pesca de arrastre industrial, reduciendo las capturas accidentales de otras especies y protegiendo los recursos de los que dependen los pescadores locales. Su discurso contrapone esas economías a los intereses empresariales que, a su juicio, han ganado demasiado peso en las decisiones federales.
La defensa de la pesca le permite reivindicar una identidad propia dentro de su partido. Peltola se aleja del relato sobre el medio ambiente de su partido porque en Alaska es una cuestión de supervivencia de las poblaciones rurales. Su apuesta política consiste en proteger los recursos naturales sin desatender a quienes viven de ellos. En cuanto a la energía, Peltola respalda el desarrollo del petróleo y el gas en Alaska, incluido el proyecto Willow, y defiende que el Estado aproveche sus recursos para crear empleo y abaratar los costes energéticos. No considera incompatible esa posición con la protección de la industria pesquera ni con la inversión en otras fuentes de energía. “Las familias de Alaska necesitan soluciones que respondan a las condiciones particulares del territorio, donde las distancias, el clima y el aislamiento encarecen la vida cotidiana” ha revelado.
Con una postura que le permite disputar terreno a Sullivan, Peltola se expone a críticas dentro de un partido en el que la explotación de combustibles fósiles genera fuertes divisiones. La economía doméstica es el puente que Peltola quiere tender entre su partido y una mayoría electoral. En el debate del 15 de octubre, responsabilizó a la Administración Trump del encarecimiento de la gasolina y de otros bienes de consumo. “Esta guerra está disparando nuestras facturas energéticas y perjudicando a los habitantes de Alaska sin que se vea el final”, dijo, en referencia al conflicto con Irán. Sin embargo, Sullivan defendió la necesidad de producir más energía en el Estado.
Su campaña añade a esa agenda una reforma de Washington. Peltola propone limitar las operaciones bursátiles de los congresistas y establecer límites a los mandatos. En enero, al anunciar su candidatura, lanzó un mensaje claro. “Nadie de los 48 estados contiguos va a venir a salvarnos, pero sé en lo más profundo de mí que no hay ningún grupo de personas más preparado para salvarse a sí mismo que los habitantes de Alaska”. Con esa frase reivindica una política de proximidad y autonomía, pero también contiene una crítica a los dirigentes nacionales, incluidos los de su propio partido.

Los números muestran que su candidatura ha encontrado una base competitiva. Según los datos publicados por The Hill y Decision Desk HQ, la media de encuestas actualizada el 14 de octubre situaba a Peltola en el 49% y a Sullivan en el 46,6%. En el sondeo de InsiderAdvantage realizado entre el 10 y el 11 de octubre, la demócrata obtenía un 50% frente al 48% del republicano; Alaska Survey Research había registrado una diferencia de dos puntos, 51% frente a 49%, en su encuesta del 2 al 4 de octubre. El sondeo de The New York Times y Siena, con trabajo de campo entre el 22 de septiembre y el 1 de octubre, ampliaba la ventaja de Peltola a siete puntos: 50% frente a 43%. La distancia varía, pero el conjunto confirma que Sullivan afronta una elección disputada.
La recaudación es otra señal de la dimensión de la contienda. Peltola anunció que había obtenido 17 millones de dólares en el tercer trimestre, su mejor resultado trimestral desde el comienzo de la campaña y, según su equipo, una cifra récord para un candidato al Senado en Alaska. Los dos aspirantes habrían gastado más de 56 millones en publicidad, y las reservas para anuncios televisivos de las últimas tres semanas superaban los nueve millones por partido. La competencia por la atención de un electorado disperso se ha convertido en una de las más costosas de la historia política del Estado.
Peltola apuesta por convencer a los votantes de que una demócrata puede defender sus intereses sin pedirles que renuncien a su vida rural. Para ella, la identidad política del Estado no se dicta en Washington siendo Alaska un estado con una realidad diferente al resto. Peltola ya ha demostrado que puede ganar elecciones estatales y construir una identidad política distinta dentro de su partido. Ahora intenta convertir esa experiencia en una mayoría para el Senado.

