La primera secuenciación genética del hantavirus en el MV Hondius confirma el contagio entre personas

La secuenciación del virus Andes en el MV Hondius confirma la transmisión humana, pero no detecta mutaciones que aumenten su gravedad

La Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.
La Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.
Ministerio de Defensa

La primera secuenciación genética del hantavirus detectado en el brote del MV Hondius ha confirmado una de las principales hipótesis sanitarias de los últimos días: el virus implicado pertenece a la variante Andes, la única cepa conocida capaz de transmitirse de persona a persona. El hallazgo no significa que el patógeno haya cambiado ni que sea una nueva variante más peligrosa. Pero sí refuerza la explicación de que el brote pudo propagarse entre pasajeros dentro del espacio cerrado del crucero.

El análisis fue realizado por investigadores de instituciones científicas de Sudáfrica, Senegal, Suiza y Países Bajos. Los resultados preliminares apuntan a que el hantavirus del MV Hondius presenta una gran similitud genética con cepas del virus Andes ya identificadas en Sudamérica. Especialmente, en Argentina. La conclusión es relevante porque descarta, al menos por ahora, que el brote esté asociado a una mutación desconocida o a una versión más agresiva del virus.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades ya había señalado que el virus identificado en el crucero era Andes hantavirus. Una cepa que puede transmitirse entre humanos, aunque normalmente requiere contacto estrecho y prolongado. El organismo mantiene que el riesgo para la población general de la UE y el Espacio Económico Europeo es muy bajo.

Qué ha revelado la secuenciación genética

La investigación se apoya en una secuenciación completa obtenida de un paciente hospitalizado en Suiza y en cuatro secuenciaciones parciales vinculadas a dos pacientes en Johannesburgo, Sudáfrica, y otros dos en Países Bajos. Los científicos analizaron los tres segmentos genéticos del hantavirus, conocidos como S, M y L, mediante distintas técnicas de secuenciación y amplificación genética.

El resultado más importante es que las muestras comparten más de un 98% de similitud con cepas de virus Andes documentadas previamente en Argentina en 1997 y 2018. Además, los segmentos S y M eran idénticos en los casos analizados. Solo se detectaron variaciones en el segmento L en dos pacientes. Pero esas mutaciones fueron clasificadas como sinónimas. Es decir, no alteran las proteínas virales ni modifican, según los investigadores, propiedades relevantes como la capacidad de contagio o la letalidad.

Esta parte es esencial para entender la noticia. La secuenciación confirma que el hantavirus pertenece a una cepa capaz de transmisión humana. Pero no prueba que estemos ante una variante nueva, más transmisible o más mortal. De hecho, el ECDC ha subrayado que no hay evidencia de que el virus detectado en el MV Hondius provoque una enfermedad más grave que otros virus Andes ya conocidos.

Un origen probable y una propagación posterior

La primera secuenciación genética del hantavirus en el MV Hondius confirma el contagio entre personas

El estudio sostiene que el alto grado de similitud genética apunta a un origen común del brote. En otras palabras, el escenario más probable es que la cadena comenzara con un único evento de transmisión zoonótica, o con un número muy reducido de exposiciones relacionadas entre sí. Esa primera infección se habría producido por contacto con restos biológicos de un roedor infectado, como orina, heces o saliva.

A partir de ahí, la hipótesis que gana fuerza es que el hantavirus se propagó después entre personas dentro del crucero. Ese punto encaja con lo que se conoce del virus Andes, que a diferencia de otros hantavirus sí ha demostrado capacidad de transmisión humana. La Comisión Europea también ha recordado que esta variante puede contagiarse de persona a persona, aunque normalmente exige contacto cercano y sostenido.

Los investigadores comparan el patrón observado en el MV Hondius con el brote de Epuyén, registrado en Argentina en 2018. En aquel episodio, una persona enferma acudió a una celebración sin conocer todavía el origen de sus síntomas. Después se confirmaron decenas de contagios y varias muertes. Ese antecedente fue clave para consolidar la evidencia científica sobre la transmisión interpersonal del virus Andes.

Lo que todavía no se puede afirmar

La primera secuenciación genética del hantavirus en el MV Hondius confirma el contagio entre personas
Personal se prepara con trajes epi en el Hospital Gómez Ulla.

Pese a la importancia del hallazgo, los autores llaman a la prudencia. La secuenciación del hantavirus en el MV Hondius es todavía preliminar y no resuelve todas las preguntas. Una de las principales limitaciones es que no se conservaron muestras biológicas del primer paciente confirmado a bordo, que falleció pocos días después de desarrollar síntomas y antes de contar con un diagnóstico certero.

Esa ausencia impide cerrar por completo la reconstrucción de la cadena inicial. Los datos disponibles apuntan a una fuente común, pero no descartan del todo que más de un pasajero pudiera haberse expuesto al mismo foco ambiental. Para aclararlo harán falta cronogramas detallados, historiales de contacto, investigaciones ambientales y, en su caso, análisis de roedores en las zonas donde pudo producirse la primera exposición.

Aun así, la secuenciación ofrece una pieza clave para la gestión del brote. Permite confirmar la naturaleza del virus, orientar las medidas de aislamiento y reforzar la cooperación entre laboratorios y autoridades sanitarias internacionales.

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