La posibilidad de convertir Marte en un segundo hogar para la humanidad sigue alimentando los proyectos de algunos de los empresarios más poderosos del mundo. Sin embargo, no todos los científicos comparten ese entusiasmo. Michel Mayor, Premio Nobel de Física en 2019, considera que los planes para colonizar otros planetas pertenecen más al terreno de la ciencia ficción que al de la ciencia.
El astrofísico suizo, de 84 años, ha expresado su escepticismo durante una entrevista con varios medios de comunicación en Granada, donde participa en el Congreso Severo Ochoa «El universo a todas las escalas», organizado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).
«Se dicen muchísimas estupideces en este tema», ha afirmado Mayor, según recoge la agencia EFE. Sus palabras cuestionan especialmente las previsiones de quienes aseguran que millones de personas podrán establecerse algún día fuera de la Tierra.
Michel Mayor considera una fantasía colonizar Marte
Las críticas del científico se dirigen contra los proyectos que presentan la colonización espacial como una solución a los problemas futuros de nuestro planeta.
Mayor recuerda que algunos multimillonarios han llegado a plantear la existencia de ciudades marcianas con un millón de habitantes dentro de aproximadamente un siglo. Para el Nobel, esas previsiones ignoran dificultades físicas y tecnológicas que todavía están muy lejos de resolverse.
«Es pura fantasía. No tengo nada en contra de la ciencia ficción, pero hay que separar claramente la ficción de la física. No iremos», sostiene.
El investigador señala que Marte carece de una atmósfera respirable. Su composición está dominada por dióxido de carbono, mientras que el oxígeno disponible resulta insuficiente para sostener la vida humana sin sistemas artificiales.
A ello se suman las condiciones extremas de temperatura, la exposición a la radiación y la presencia de sustancias potencialmente tóxicas en el suelo marciano.
«Salvo que a la gente le guste vivir bajo tierra, nunca viviremos allí», sentencia el científico, convencido de que establecer grandes poblaciones permanentes en Marte no constituye una alternativa realista.
Por qué tampoco sería sencillo llegar a una segunda Tierra
El problema no se limita a Marte. Michel Mayor también considera prácticamente inalcanzable la idea de trasladar a la humanidad a un planeta situado fuera del sistema solar.
Para explicarlo, plantea un escenario hipotético: encontrar un mundo con condiciones similares a las terrestres a una distancia de 30 años luz. Aunque esa separación pueda parecer pequeña en términos astronómicos, recorrerla supondría un desafío extraordinario.
Un año luz equivale a la distancia que recorre la luz durante un año, aproximadamente 9,46 billones de kilómetros. Incluso una estrella relativamente próxima queda, por tanto, a distancias inmensas de nuestro planeta.
Mayor advierte de que viajar hasta allí en un plazo compatible con una vida humana exigiría alcanzar velocidades cercanas a la de la luz. La energía necesaria para acelerar una nave de gran tamaño hasta esas velocidades excedería ampliamente las capacidades tecnológicas actuales.
El científico distingue, en consecuencia, entre explorar otros mundos mediante misiones científicas y convertirlos en destinos de una migración humana masiva.
Las críticas del Nobel al negocio de la exploración espacial
Otra de las preocupaciones de Michel Mayor tiene que ver con la creciente influencia de las grandes fortunas en el desarrollo de proyectos espaciales.
El investigador lamenta que determinadas iniciativas estén cada vez más orientadas hacia el beneficio económico, cuando considera que la curiosidad científica debería seguir siendo uno de los principales motores de la exploración.
«Para ellos se trata exclusivamente de hacer dinero, de enviar turistas espaciales… No soy partidario de esa deriva», afirma.
También alerta de las consecuencias que podría tener la multiplicación de satélites comerciales en órbitas bajas para la observación astronómica. Las grandes constelaciones pueden interferir en las imágenes obtenidas por los telescopios y complicar determinadas investigaciones.
Su posición no supone un rechazo a la tecnología espacial, sino una crítica a las prioridades de algunos proyectos comerciales y a sus posibles consecuencias para la ciencia.
Encontrar vida extraterrestre, el verdadero desafío científico
Aunque descarta la colonización masiva de otros planetas como una perspectiva realista, Mayor se muestra optimista sobre una cuestión diferente: la posibilidad de descubrir vida fuera de la Tierra.
El astrofísico recibió el Nobel de Física en 2019 junto con Didier Queloz por el descubrimiento de 51 Pegasi b, el primer exoplaneta identificado alrededor de una estrella similar al Sol, anunciado en 1995.
Aquel hallazgo transformó la astronomía y abrió nuevas líneas de investigación sobre la existencia de sistemas planetarios más allá del nuestro.
Actualmente, los científicos buscan mundos de tamaño parecido a la Tierra situados a distancias de sus estrellas compatibles con temperaturas que permitan determinadas reacciones químicas.
Uno de los grandes objetivos consiste en detectar biomarcadores, posibles señales químicas de actividad biológica en las atmósferas de otros planetas.
Sin embargo, Mayor reconoce que las observaciones todavía presentan dificultades importantes. Las manchas y erupciones de las estrellas producen alteraciones que pueden confundirse con las señales que buscan los investigadores.
Respecto a la posible existencia de civilizaciones extraterrestres, mantiene una posición prudente. Recuerda que, pese a décadas de investigaciones mediante proyectos como SETI, todavía no se ha confirmado ninguna señal artificial procedente de una civilización extraterrestre.
La misión Gaia podría descubrir numerosos planetas en diciembre
El científico también ha aprovechado su visita a Granada para destacar las próximas novedades de la astronomía europea.
La Agencia Espacial Europea tiene prevista para diciembre de 2026 una nueva publicación de datos de Gaia, la misión que ha cartografiado posiciones y movimientos de miles de millones de objetos celestes.
Mayor anticipa que los próximos resultados podrían permitir identificar alrededor de un millar de nuevos planetas, aunque esa cifra constituye todavía una previsión pendiente de confirmación.
También destaca el potencial de PLATO, otra misión europea orientada a descubrir y estudiar planetas situados alrededor de otras estrellas.
Su conclusión, sin embargo, no cambia. Para Michel Mayor, conocer otros mundos es uno de los mayores desafíos científicos de nuestra época, pero no debe confundirse ese conocimiento con la posibilidad de abandonar definitivamente la Tierra.
«Nuestro pequeño planeta no está tan mal. Lo que debemos hacer es cuidarlo», concluye el Nobel.

