El calendario litúrgico marca este viernes 23 de enero como una jornada especialmente significativa dentro de la tradición cristiana. En esta fecha se conmemora a San Ildefonso de Toledo, uno de los grandes referentes religiosos e intelectuales de la España visigoda. También se recuerda a San Raimundo de Peñafort, figura clave del derecho canónico. Ambos santos representan dos formas distintas —pero complementarias— de entender la fe. El pensamiento teológico y la acción pastoral al servicio de la Iglesia se ven reflejados en ellos.
San Ildefonso de Toledo, patrón de la ciudad imperial
El protagonista principal del santoral de hoy es San Ildefonso de Toledo, patrón de la ciudad y una de las personalidades más influyentes del cristianismo hispano del siglo VII. Nació en Toledo alrededor del año 607, en una familia noble. Desde joven mostró una clara vocación religiosa e intelectual. Fue educado en el ambiente eclesiástico toledano. Más tarde se convirtió en monje del monasterio de Agali, del que llegó a ser abad.
Su prestigio como teólogo y defensor de la doctrina mariana le valió ser nombrado arzobispo de Toledo en el año 657. Desde este cargo impulsó una intensa labor pastoral, doctrinal y cultural. San Ildefonso es recordado especialmente por su firme defensa de la virginidad de María. Este tema es central en sus escritos y marcó profundamente la espiritualidad medieval.
La tradición más conocida ligada a su figura relata que la Virgen María se le apareció en la catedral de Toledo, entregándole una casulla como reconocimiento a su devoción. Este episodio, profundamente arraigado en la religiosidad popular, explica la especial veneración que se le profesa en la ciudad. Además, esa es la razón de la celebración de sus fiestas cada 23 de enero.
Hoy en día, San Ildefonso no solo es una figura religiosa, sino también un símbolo cultural e histórico de Toledo. Allí, su festividad suele ir acompañada de actos institucionales, celebraciones litúrgicas y eventos populares.
San Raimundo de Peñafort, jurista y consejero de reyes
Junto a San Ildefonso, el santoral del 23 de enero recuerda también a San Raimundo de Peñafort, nacido en Cataluña a finales del siglo XII. Fue uno de los grandes juristas de la Edad Media y desempeñó un papel esencial en la organización del derecho de la Iglesia.
Miembro de la Orden de los Dominicos, San Raimundo destacó por su profundo conocimiento del derecho canónico. El papa Gregorio IX le encargó la compilación de las Decretales, una obra fundamental que ordenó y sistematizó la legislación eclesiástica. Este trabajo tuvo una enorme influencia durante siglos. Además, le valió el reconocimiento como patrón de los juristas y abogados.
Además de su labor intelectual, San Raimundo fue un hombre de acción. Ejerció como confesor del rey Jaime I de Aragón y promovió iniciativas misioneras, especialmente orientadas al diálogo con musulmanes y judíos. Falleció en Barcelona en 1275, dejando un legado que combina rigor jurídico, vocación pastoral y compromiso social.
Un día de tradición y significado
La celebración de este viernes 23 de enero pone de relieve la riqueza del santoral cristiano, que reúne figuras muy distintas en una misma fecha. Mientras San Ildefonso representa la raíz espiritual y cultural de Toledo y de buena parte de la historia religiosa española, San Raimundo de Peñafort simboliza la importancia del pensamiento jurídico y la organización institucional de la Iglesia.
Para muchos fieles, consultar qué santo se celebra cada día es una forma de conectar con la tradición. Permite recordar valores como la dedicación, el estudio o el servicio a los demás. Además, ayuda a mantener vivas unas celebraciones que siguen formando parte del calendario cultural y religioso.
