“Sentimos como se salía de la vía el tren. Estamos vivos de milagro”

Algunos de los testigos supervivientes narran las horas más angustiosas tras el descarrilamiento en Adamuz. "Hay unos padres que aún buscan a su hija de diez años", asegura.

EFE/Alberto Díaz

María viajaba sola en el tren que Iryo junto a otras 317 viajeros. Se había subido en Córdoba procedente de Málaga y con destino a Puerta de Atocha. A las 19.39h, el tren después de un gran temblor que María describe como “una fuerte turbulencia” y de algunos “frenazos” notó que no era una situación usual.

Los peores momentos llegaron inmediatamente después cuando a la altura de Adamuz el tren descarriló dejando el vagón completamente a oscuras. “A partir del vagón cinco se fue la luz y hubo unos cinco minutos de silencio total”, describía la viajera en directo para Radio Marca. El desconcierto y el caos comenzaba en una noche que aún no sabían que sería terriblemente trágica. “Empezamos a ver caras ensangrentadas y gente a la que atendían en el techo”.

Llegaban también las peores noticias “nos dijeron que había fallecidos“, señalaba María a la que tuvieron que atenderle con un cuadro de ansiedad.

Para los que habían quedado en los vagones no afectados llegaban noticias de algunos de los trabajadores de los trenes. A través de las redes sociales los viajeros comenzaban a publicar algunos de los consejos que les daban en previsión a la que sería una noche muy larga.

Muy atentos a las baterías de los móviles, no malgastarlas, quizá necesitemos las linternas si tenemos que caminar en la noche“, comunicaba un encargado de la tripulación que trataba de mantener la calma. “Deben confiar en nosotros, tenemos muchos años de experiencia, todos juntos, si alguien tiene conocimientos de primeros auxilios ya sabe que lo primero las personas mayores, los niños y las embarazadas”, avisaba dentro del tren antes de evacuar los vagones menos afectados donde se trataba de instalar a la gente de los vagones afectados.

Desde el polideportivo de Adamuz

Otro de los testimonios lo ofrecía Lucas pasajero del vagón 5 de Iryo, quien relataba “aún en shock” lo que acababa de vivir ya desde el polideportivo habilitado en Aldamuz para los ilesos y heridos leves. “Nos evacuaron, nos trajeron a los que teníamos contusiones pero no heridos graves a un polideportivo con agua y mantas”, explicaba desde un lugar donde se vivían momentos de gran tensión y angustia, especialmente unos padres que no habían encontrado aún a su hija de diez años.  “Sus padres aún no han encontrado“, describía para la Sexta.

 

“Todo parecía como una película, se notaba que estaba pasando algo raro, se sentía como se salía de la vía el tren, se apagaron las luces”. “Había mucha tensión pero nos recomendaron no saltar por la ventana y que esperásemos. Yo bajé a ayudar a gente que estaba herida. Era todo surrealista”, rememoraba desde el lugar habilitado para algunos de los afectados.

“Había una enfermera que nos iba diciendo todo lo que teníamos que hacer a toda la gente que estaba tratando de ayudar. No sabíamos si estábamos en un túnel o al aire libre porque estaba todo completamente oscuro”, desarrollaba de un accidente del que era consciente haber sobrevivido “de milagro”.