“La verdad saldrá a la luz. Una frase que llevo años escuchando en repetidas ocasiones y por fin puedo decir que seis años más tarde la verdad ha salido a la luz”. Con estas palabras comenzó el mensaje que la influencer y empresaria Jessica Goicoechea publicó en sus redes sociales después de conocer la sentencia judicial que reconoce que fue víctima de violencia de género por parte de su expareja, el modelo River Viiperi.
“Hoy la justicia ha hablado y una sentencia judicial ha reconocido los hechos. He ganado el caso del peor episodio de mi vida. Violencia de género”, añadió en ese mismo comunicado, en el que rompía seis años de silencio público sobre el proceso judicial que comenzó en 2020.
Los hechos se remontan a marzo de ese año, durante el confinamiento por la pandemia. Goicoechea y Viiperi mantenían entonces una relación sentimental desde hacía aproximadamente dos años y convivían en Barcelona. Tras una discusión, según trascendió entonces, se produjo una agresión que llevó a la intervención de los Mossos d’Esquadra. La modelo presentaba lesiones visibles y el modelo fue detenido, quedando posteriormente en libertad con cargos mientras se abría el procedimiento judicial.

Seis años de proceso judicial
En su mensaje, Goicoechea describió el largo recorrido personal y judicial que ha tenido que atravesar desde entonces: “Han sido seis años largos. Seis años de mucho silencio público, de procesos judiciales, de reconstrucción personal y de aprendizaje”. Durante todo ese tiempo, explicó, optó por no hablar públicamente del caso mientras el proceso seguía su curso. “Elegí callar durante todo este tiempo porque creía en los tiempos de la justicia y en la importancia de proteger mi paz mientras todo seguía su curso”.
El texto que publicó no fue solo una declaración sobre el resultado judicial, sino también una reflexión sobre la experiencia de denunciar violencia de género. Goicoechea explicó que no escribía desde el resentimiento, sino desde la necesidad de cerrar una etapa. “Hoy no escribo estas palabras desde el rencor. Las escribo desde el cierre, pero también desde la responsabilidad de dar visibilidad a algo que muchas mujeres siguen viviendo”.

En ese mismo mensaje explicó que denunciar no fue una decisión inmediata. “Sé lo difícil que es denunciar. Yo tardé una semana en hacerlo. Durante esos días sentí mucho juicio alrededor, dudas, comentarios, culpa e incluso pena”, escribió, recordando la presión social y emocional que vivió en aquellos días.
Se sintió cuestionada
También relató que el proceso posterior tampoco fue sencillo. Según contó, tras denunciar se sintió cuestionada incluso por quienes debían aplicar la ley. Por eso insistió en que las víctimas no deberían ser juzgadas por el tiempo que tardan en dar ese paso. Desde fuera, afirmó, todo puede parecer más fácil de lo que realmente es.
Para la empresaria, el fallo judicial supone sobre todo un cierre personal después de años marcados por el silencio y el desgaste emocional. Su mensaje concluyó con una frase que resume ese proceso: “Hoy cierro una etapa y aunque nada pueda borrar lo vivido, nadie podrá tocar la verdad, mi dignidad ni mi paz”.
Seis años después de la denuncia, aquellas palabras con las que comenzó su comunicado —que la verdad acabaría saliendo a la luz— se han convertido finalmente en una forma de cerrar el capítulo más difícil de su vida. La sentencia pone fin a un proceso largo y doloroso que, según sus propias palabras, ha sido el peor episodio que ha tenido que atravesar.
