Los estereotipos de género no se quedan en los comentarios sobre cómo debe comportarse una mujer. También pueden influir en que un juez crea a una víctima, en que un médico tome en serio su dolor, en cuánto cobra una trabajadora o en quién termina haciéndose cargo de los cuidados. Naciones Unidas quiere que los Estados dejen de considerar estos prejuicios una cuestión de mentalidad y empiecen a combatirlos como una forma de discriminación.
Con ese objetivo, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) ha aprobado la Recomendación General número 41, un documento que explica cómo los estereotipos mantienen las relaciones desiguales de poder y detalla qué medidas deben adoptar los Estados para eliminarlos.
Una respuesta a la ofensiva contra los derechos de las mujeres
La Recomendación 41 llega en un contexto que el Comité describe como una reacción organizada, sistemática y bien financiada contra la igualdad, impulsada por movimientos nacionalistas, fundamentalistas, masculinistas y populistas que buscan socavar los avances en los derechos de las mujeres.
Frente a esta ofensiva, la CEDAW plantea que combatir los estereotipos no puede limitarse a campañas de sensibilización. Los Estados deben modificar leyes, revisar decisiones discriminatorias, financiar políticas públicas y exigir responsabilidades. Estas son las principales medidas que propone.

Justicia: revisar sentencias y exigir responsabilidades
La CEDAW advierte de que los prejuicios pueden influir en la credibilidad de las mujeres, en la valoración de las pruebas y en las decisiones sobre violencia, legítima defensa o responsabilidades familiares. Por eso recomienda:
- Revisar sentencias y procedimientos judiciales. Evaluar las resoluciones, las actuaciones de las fiscalías y las reglas probatorias que reproduzcan prejuicios sobre las mujeres, y garantizar vías para revisar y reparar las decisiones discriminatorias.
- Exigir responsabilidades a los profesionales de la justicia. Establecer mecanismos disciplinarios y de rendición de cuentas para jueces, fiscales, policías y otros operadores jurídicos que actúen basándose en estereotipos.
- Crear procedimientos de denuncia. Garantizar que las mujeres puedan comunicar estas prácticas, obtener una respuesta y solicitar la revisión de las decisiones afectadas por prejuicios.
- Implantar formación obligatoria y evaluable. No basta con ofrecer cursos de igualdad. El Comité reclama formación continuada para los profesionales de la justicia y comprobar que resulta eficaz.
- Eliminar las barreras de acceso a la justicia. Adaptar los procedimientos para las mujeres con discapacidad y garantizar el acceso efectivo de migrantes, refugiadas y apátridas.
Violencia machista: dejar de responsabilizar a las víctimas
El Comité considera que los estereotipos contribuyen a perpetuar la violencia contra las mujeres y pueden condicionar la respuesta de las instituciones. Propone:
- Eliminar las prácticas que culpabilizan a las víctimas. Revisar las leyes y actuaciones institucionales que atribuyen a las mujeres la responsabilidad de evitar las agresiones o de responder a ellas de una determinada manera.
- Dejar de tratar la violencia como un asunto privado. Combatir las normas y prácticas que presentan las agresiones como conflictos familiares, cuestiones culturales o problemas que deben resolverse dentro del hogar.
- Cuestionar la normalización del control masculino. Eliminar los prejuicios que justifican o toleran la agresividad, la dominación y el control ejercidos por los hombres.
- Investigar los motivos discriminatorios de la violencia. Examinar los prejuicios patriarcales, racistas o clasistas que puedan haber influido en la conducta de los agresores.
- Financiar y supervisar las medidas de prevención. Incorporar actuaciones contra los estereotipos en las leyes de violencia machista, con presupuestos, seguimiento y mecanismos de responsabilidad.

Maternidad y cuidados: servicios públicos y reparto de responsabilidades
La recomendación cuestiona la idea de que las mujeres son las cuidadoras naturales de la familia. Para modificar esa distribución desigual del trabajo, plantea:
- Ampliar los servicios públicos de cuidados. Garantizar atención suficiente, asequible y de calidad para niños, personas mayores, personas con discapacidad y quienes necesitan cuidados de larga duración.
- Garantizar permisos parentales y familiares. Promover permisos de maternidad, paternidad y atención a familiares que faciliten una distribución igualitaria de las responsabilidades.
- Adaptar los horarios laborales. Fomentar medidas de flexibilidad, conciliación y organización del trabajo compatibles con los cuidados, procurando que también las utilicen los hombres.
- Reconocer el trabajo de cuidados no remunerado. Valorar las competencias adquiridas mediante estas tareas y combatir su consideración como una obligación exclusivamente femenina.
- Mejorar las condiciones de las cuidadoras profesionales. Garantizar salarios adecuados y derechos laborales a las trabajadoras domésticas y de cuidados.
Familia: eliminar los prejuicios en el divorcio, la custodia y las herencias
La CEDAW advierte de que las ideas preconcebidas sobre las funciones de madres y padres pueden condicionar las normas y decisiones relacionadas con el matrimonio, la separación y los derechos económicos. Recomienda:
- Reformar las leyes discriminatorias sobre matrimonio y divorcio. Revisar las disposiciones que atribuyen derechos y obligaciones diferentes a mujeres y hombres por razón de género.
- Eliminar los prejuicios en las decisiones sobre custodia. Combatir las ideas preconcebidas sobre el papel de madres y padres que puedan influir en las decisiones relacionadas con los hijos.
- Garantizar la igualdad en pensiones, herencias y reparto de bienes. Revisar las normas que perjudican económicamente a las mujeres durante el matrimonio, después de una separación o en las sucesiones.
- Combatir las relaciones jerárquicas dentro de la familia. Cuestionar las normas que atribuyen autoridad a los hombres y limitan la autonomía de las mujeres en las decisiones familiares.
Empleo: igualdad salarial y mejores condiciones para las profesiones feminizadas
El Comité relaciona los estereotipos con la brecha salarial, la segregación profesional y las dificultades de las mujeres para ascender. Propone:
- Garantizar igual remuneración por trabajo de igual valor. Combatir las diferencias retributivas derivadas de la infravaloración de las ocupaciones desempeñadas mayoritariamente por mujeres.
- Mejorar los salarios de los trabajos feminizados. Adoptar medidas para valorar adecuadamente profesiones como la enfermería, la enseñanza, el empleo doméstico y los cuidados.
- Eliminar prejuicios en la contratación y los ascensos. Impedir que las ideas sobre la maternidad, la autoridad o las capacidades de las mujeres condicionen sus oportunidades laborales.
- Favorecer el acceso a puestos directivos. Utilizar medidas específicas, incluidas las de carácter temporal, para corregir barreras estructurales.
- Combatir la discriminación financiera. Formar a quienes conceden préstamos, hipotecas y créditos para evitar decisiones basadas en estereotipos.

Educación: revisar los libros de texto e implantar educación sexual
La CEDAW considera que el sistema educativo debe contribuir a desmontar los estereotipos desde la infancia. Para ello reclama:
- Revisar los materiales escolares. Examinar libros de texto, imágenes, contenidos y programas educativos para detectar representaciones sexistas y discriminatorias.
- Formar al profesorado. Preparar a los docentes para identificar y combatir prejuicios en la enseñanza y en las relaciones dentro de los centros.
- Incorporar la igualdad en todos los niveles educativos. Desarrollar políticas de prevención desde la primera infancia, tanto en centros públicos como privados.
- Garantizar educación sexual y reproductiva obligatoria. Impartir contenidos científicamente rigurosos y adaptados a cada edad, junto con formación sobre igualdad y derechos.
Sanidad: combatir los prejuicios médicos y garantizar el consentimiento
El documento advierte de que los estereotipos pueden influir en el diagnóstico de enfermedades, la atención del dolor y las decisiones sobre la salud de las mujeres. Recomienda:
- Revisar las prácticas médicas. Identificar prejuicios en diagnósticos, tratamientos e investigación, incluidos ámbitos como la salud mental, las enfermedades autoinmunes y la geriatría.
- Garantizar el consentimiento informado. Asegurar que las mujeres puedan decidir libremente sobre los procedimientos médicos que afectan a sus cuerpos.
- Combatir la violencia obstétrica. Prevenir las intervenciones sin consentimiento y otras prácticas discriminatorias durante la atención al embarazo y el parto.
- Establecer mecanismos de denuncia y reparación. Facilitar que las pacientes puedan denunciar la discriminación sanitaria y reclamar una respuesta cuando se vulneren sus derechos.
- Despenalizar el aborto. Garantizar el acceso a la atención integral para la interrupción del embarazo y a métodos anticonceptivos modernos.
Política: auditorías de género en partidos y parlamentos
La CEDAW denuncia que las mujeres que participan en política siguen enfrentándose a prejuicios sobre su capacidad de liderazgo y a situaciones de acoso y violencia. Propone:
- Realizar auditorías de género. Examinar periódicamente el funcionamiento de partidos y parlamentos para identificar prácticas discriminatorias.
- Aprobar códigos de conducta. Establecer normas internas contra el sexismo, el acoso y la discriminación.
- Crear mecanismos de denuncia. Garantizar procedimientos para comunicar estas conductas, investigar lo sucedido y adoptar medidas frente a los responsables.
- Adoptar estrategias de paridad. Impulsar la participación y el liderazgo de las mujeres mediante planes con recursos y objetivos concretos.
- Proteger a las defensoras de derechos humanos. Prevenir las amenazas, la violencia y la criminalización relacionadas con su actividad.

Inteligencia artificial: controlar los algoritmos y combatir la violencia digital
El Comité advierte de que la inteligencia artificial puede reproducir y amplificar los prejuicios presentes en los datos utilizados para desarrollar estas tecnologías. Reclama:
- Identificar, prevenir y eliminar los sesgos de género. Establecer obligaciones legales para detectar y corregir discriminaciones en los sistemas de inteligencia artificial, especialmente en empleo, sanidad, educación, finanzas y justicia.
- Garantizar supervisión humana. Permitir que las decisiones automatizadas que afectan a los derechos de las mujeres sean revisadas por personas, en lugar de depender exclusivamente de algoritmos.
- Exigir transparencia y controles independientes. Establecer mecanismos de supervisión y procedimientos de reclamación y reparación para las personas perjudicadas por decisiones discriminatorias.
- Combatir los contenidos sexuales creados sin consentimiento. Prevenir y responder a los deepfakes, las imágenes sexuales falsas, la suplantación de identidad y la extorsión sexual.
- Exigir responsabilidades a las plataformas. Implantar procedimientos eficaces para denunciar la violencia digital, actuar frente a los contenidos violentos o discriminatorios y apoyar a las víctimas.
Medios de comunicación: códigos de conducta y formación
La recomendación también responsabiliza a los medios, la publicidad y las industrias del entretenimiento de la reproducción de estereotipos. Propone:
- Formar a periodistas y responsables editoriales. Incorporar herramientas para detectar y evitar representaciones discriminatorias de las mujeres en noticias, programas y otros contenidos.
- Establecer códigos de conducta. Desarrollar normas y mecanismos de responsabilidad para medios, plataformas, publicidad y entretenimiento.
- Crear espacios permanentes de colaboración. Impulsar iniciativas conjuntas entre instituciones, medios y empresas del sector para identificar y combatir los estereotipos.
- Promover la alfabetización mediática. Enseñar a la población a reconocer mensajes sexistas y representaciones discriminatorias, especialmente en los entornos digitales.
Deporte: corregir las desigualdades de inversión y oportunidades
La CEDAW advierte de que los estereotipos también condicionan el acceso de las mujeres a la práctica deportiva, los recursos económicos y los puestos de responsabilidad. Recomienda:
- Combatir las diferencias salariales y de financiación. Corregir las desigualdades económicas que perjudican a las mujeres deportistas y a las competiciones femeninas.
- Garantizar instalaciones seguras y accesibles. Asegurar espacios adecuados para entrenar, competir y participar en actividades deportivas, también para quienes sufren discriminaciones añadidas.
- Favorecer el acceso de mujeres a puestos técnicos y directivos. Impulsar su participación en el entrenamiento, la medicina deportiva y la gestión de organizaciones deportivas.
- Establecer mecanismos de protección y reparación. Prevenir la violencia machista y la discriminación en el deporte y garantizar respuestas efectivas cuando se produzcan.
Discriminación múltiple: atender las necesidades específicas de cada mujer
La CEDAW recuerda que los prejuicios de género se combinan con otras formas de discriminación. La edad, la discapacidad, el origen, la situación migratoria, la raza, la orientación sexual o la identidad de género pueden agravar sus consecuencias. Por eso propone:
- Recopilar datos desagregados. Identificar las barreras específicas que afectan a distintos grupos de mujeres para diseñar medidas adecuadas.
- Adaptar las políticas y los servicios públicos. Tener en cuenta las necesidades de mujeres mayores, con discapacidad, migrantes, refugiadas, indígenas, afrodescendientes y mujeres LBTI, entre otras.
- Garantizar su participación. Incorporar a las mujeres afectadas al diseño, la aplicación y la evaluación de las políticas destinadas a combatir la discriminación.
- Eliminar barreras institucionales. Corregir los obstáculos que dificultan el acceso a la sanidad, la educación, la justicia y otros derechos.
Guerras y emergencias: proteger a las mujeres y garantizar su participación
El Comité advierte de que los conflictos armados, las catástrofes relacionadas con el cambio climático y las crisis humanitarias pueden agravar la violencia y la discriminación contra las mujeres. Recomienda:
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- Adoptar medidas específicas contra la violencia machista y los estereotipos. Incorporar la perspectiva de género a las respuestas humanitarias y atender las necesidades de las supervivientes.
- Garantizar la participación efectiva de las mujeres. Incluirlas en las decisiones y en el diseño de las actuaciones durante conflictos, desastres y emergencias.
- Establecer mecanismos de denuncia, justicia y responsabilidad. Investigar las vulneraciones de derechos, facilitar el acceso a la justicia y supervisar la aplicación de las medidas.

Cultura y religión: combatir las prácticas discriminatorias
La CEDAW advierte de que determinadas tradiciones e interpretaciones religiosas pueden perpetuar la desigualdad y utilizarse para justificar prácticas perjudiciales. Propone:
- Derogar las normas discriminatorias. Eliminar leyes y disposiciones que mantienen desigualdades amparándose en costumbres, tradiciones o creencias.
- Combatir prácticas perjudiciales. Adoptar medidas contra la mutilación genital femenina, los matrimonios infantiles y forzados, la poligamia y los crímenes cometidos en nombre del llamado honor.
- Trabajar con líderes comunitarios y religiosos. Desarrollar iniciativas para cuestionar los prejuicios y promover interpretaciones culturales y religiosas compatibles con los derechos humanos.
- Favorecer el liderazgo religioso de las mujeres. Promover su participación en los espacios de decisión de las comunidades religiosas e incorporar las aportaciones de académicas y especialistas feministas.
Instituciones: presupuestos, controles y responsabilidades
Más allá de las medidas específicas, la recomendación establece cómo deben actuar los Estados para combatir los prejuicios presentes en sus propias instituciones:
- Investigar los estereotipos, incluidos los inconscientes. Analizar cómo influyen en las decisiones administrativas, judiciales y políticas, aunque no aparezcan expresamente en las leyes.
- Revisar y reformar las leyes discriminatorias. Eliminar las disposiciones que perpetúan prejuicios o relaciones desiguales de poder.
- Aprobar planes con financiación y plazos. Establecer objetivos concretos y dotar a las políticas de los recursos necesarios para llevarlas a la práctica.
- Establecer indicadores y evaluaciones independientes. Comprobar si las medidas están reduciendo realmente la discriminación y corregirlas cuando no produzcan los resultados esperados.
- Crear mecanismos de denuncia y reparación. Garantizar que las mujeres puedan reclamar cuando sufran las consecuencias de decisiones discriminatorias.
- Exigir responsabilidades a las instituciones y a los actores privados. Incluir a empresas, entidades financieras, universidades, medios y plataformas digitales en las actuaciones contra los estereotipos.
La Recomendación 41 no constituye una nueva ley de aplicación automática en España, sino una interpretación de las obligaciones internacionales asumidas por los Estados que han ratificado la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
Lo que plantea Naciones Unidas es que los prejuicios machistas no pueden seguir determinando quién obtiene protección judicial, quién recibe una atención médica adecuada, quién asume los cuidados, quién cobra menos o quién puede ejercer el poder. Y que combatirlos no depende únicamente de cambiar las mentalidades: también exige transformar las leyes, las instituciones y las decisiones que afectan cada día a la vida de las mujeres.
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