La serie The Testaments llega como una continuación natural del universo de The Handmaid’s Tale, pero con una mirada renovada que se centra en una generación que no conoció el mundo previo a Gilead. Este nuevo enfoque desplaza el eje narrativo hacia jóvenes que han crecido dentro del sistema, lo que permite explorar cómo se interioriza la opresión cuando no existe un punto de comparación.
Las protagonistas encarnan distintas formas de adaptación y resistencia. Algunas aceptan las normas como inevitables; otras comienzan a cuestionarlas a partir del contacto con realidades externas. En ese contraste se articula buena parte del conflicto dramático. El reparto ha subrayado el peso de la herencia literaria de Margaret Atwood y el impacto cultural de la serie original, cuyo eco político sigue vigente. Esa conciencia se traduce en una aproximación interpretativa que busca respetar el material previo sin renunciar a una identidad propia. La nueva historia no replica, sino que amplía el universo.
Uno de los elementos más destacados es la convivencia entre oscuridad y esperanza. A diferencia de su predecesora, The Testaments introduce espacios de afecto, amistad y descubrimiento personal. La adolescencia, con sus contradicciones, emerge como un terreno común que trasciende incluso un contexto autoritario.
La serie también incide en la dimensión colectiva de las relaciones entre las jóvenes que funcionan como refugio y motor de cambio. En un entorno restrictivo, la conexión humana se convierte en una forma de resistencia silenciosa. The Testaments se presenta como un relato sobre el despertar generacional. Con su protagonista Chase Infiniti, que da vida a Agnes Jemima, tuvimos oportunidad de conversar dos semanas después de la noche de los Oscar cuando asistió por recibir su primera nominación a la estatuilla gracias a la enorme interpretación que hace en la cinta ‘Una Batalla tras otra’.

¿Cómo fue dar el salto a esta serie tras Una batalla tras otra y tu nominación al Oscar?
Bueno, primero, muchas gracias, de verdad lo agradezco mucho. Ha sido una experiencia bastante loca. Recuerdo que recibí el correo en mi bandeja de entrada para audicionar, probablemente unos meses después de que termináramos Una batalla tras otra. Y pensé: “Dios mío, tengo que audicionar para esto inmediatamente”. La historia era increíble desde el primer guion que leí.
Recuerdo estar muy, muy emocionada solo por audicionar para el proyecto. Estoy muy agradecida por todo lo que me está sucediendo. Ha sido un año de locura.
¿Qué visión tienes de la nueva generación en el mundo actual?
Creo que, al menos para mí, cuando miro a la nueva generación y también a la más joven, me siento bastante esperanzada, porque creo en la fortaleza que tienen y en su resiliencia frente a tantas cosas. Es algo que me resulta inspirador. Pero también siento una fuerte responsabilidad por mi parte y por la generación que está por encima de mí, porque tenemos que estar ahí para apoyarlos, nutrirlos y protegerlos, algo que creo que no se enfatiza lo suficiente, especialmente con las chicas jóvenes.
Aun así, me siento muy esperanzada, porque aunque el mundo sea un lugar oscuro y aterrador ahora mismo, creo que esta nueva generación tiene la capacidad de traer esperanza al mundo.
¿Cómo te preparaste para interpretar a alguien que ha crecido dentro de Gilead?
Creo que mucho surgió de usar la imaginación, de pensar cómo sería crecer en un sistema así. Pero también es algo que, por desgracia, no es completamente ajeno. Así que gran parte de lo que hice fue investigar distintos tipos de educación que existen en el mundo y que han tenido otras personas en la vida real, ya sea por el lugar o por diferentes circunstancias. Gran parte del personaje nace de esa mezcla de investigación previa y de visualizar cómo encajaría en Gilead, tomando piezas de diferentes historias y uniéndolas en una sola que incorpore dentro de mi personaje.
¿Cambió tu forma de trabajar respecto a su proyecto anterior?
Creo que lo que realmente cambió en mi mente fue que en Una batalla aprendí mucho de todas las personas que estaban en ese rodaje: del reparto, del equipo técnico y del director.
Y muchas de las cosas que tomé de ahí me las llevé a The Testaments. Admiro el liderazgo amable de Paul Thomas Anderson que, en la medida de lo posible, es mi referente. Quiero ser alguien que pueda liderar una escena o un espacio y estar ahí para los demás.

También soy una persona con una mentalidad muy enfocada en el trabajo en equipo, y creo que eso encaja mucho con nuestra serie, porque depende mucho del grupo de chicas y de su amistad.
Además, no tuvimos que esforzarnos mucho para construir esa amistad porque todas nos queremos mucho. Llevé esa mentalidad conmigo y creo que también cambió mi ética de trabajo y mi manera de abordar el proyecto. No diría que cambió mi confianza, pero sí me hizo tener más ganas de trabajar, lo que lo hizo más divertido.
¿Cómo construiste la relación con Lucy Halliday?
Esa es una pregunta preciosa. Creo que mucha de la dinámica entre nosotras, entre Agnes y Daisy, surgió de forma muy natural, sin sonar a tópico, y eso fue algo por lo que ambas estuvimos muy agradecidas. Agnes está en un lugar donde ha aceptado su futuro, lo abraza y está emocionada por él, porque no tiene otra perspectiva. Entonces, cuando Daisy entra en Gilead y cambia su mundo, la descoloca mucho, porque no quiere que nada interfiera en su camino.
Pero trabajar con Lucy y construir esa química fue muy fácil, porque cuanto más conectábamos fuera del set, más divertido era interpretar ese conflicto en pantalla. Podíamos llevarlo lejos sin preocuparnos por incomodar a la otra, porque sabíamos que nos cuidábamos y que nos importaba el trabajo.
¿Qué papel tuvo el vestuario en tu interpretación?
Creo que gran parte de la fisicalidad del personaje tuvo que ver con el vestuario. Muchas de las cosas no dichas estaban ahí. Se puede ver lo hermosos que son los trajes y cómo están hechos a medida, pero aún así son restrictivos, y no puedes moverte como lo harías normalmente, y eso influye mucho en cómo te mueves en ese mundo.
Y además llevas tacones y estás en una escuela preparatoria donde intentas estar siempre en tu mejor versión, así que todo eso influye en la fisicalidad. Fuera de eso, también vino de conversaciones con Bruce, con Ann y con Elisabeth Moss, para entender dónde encajábamos en el mundo y cómo estas chicas han crecido, y cómo eso se refleja incluso cuando no hablan.
¿Sientes que tu trabajo tiene una dimensión de activismo?
Sí, definitivamente. Siento una fuerte responsabilidad al interpretar estos personajes y al tener la oportunidad de hacerlo. Creo que el mundo en el que vivimos es muy aterrador.
Y si los proyectos en los que participo pueden empoderar a la gente, a las mujeres, a las personas de color, a quienes se vean reflejados en mí de alguna manera, si algo de lo que hago puede darles fuerza, entonces me siento profundamente honrada.
Todo lo que quiero es contar historias que conecten con las personas y que las toquen de diferentes maneras.
¿Qué esperas que el público saque de la serie?
Creo que habrá cosas diferentes que cada persona conecte con los personajes, y eso será muy individual. Pero algo que me encanta de todas las chicas es su amistad y su sentido de la alegría.
Y espero que eso sea algo que la gente no pierda de vista, porque incluso en un mundo que puede ser muy oscuro y aterrador, sigue habiendo luz, y esa luz está en la conexión, en la hermandad y en la amistad.
¿Qué fue lo más difícil del rodaje?
No quiero hacer spoilers, así que no diré nada específico, pero creo que lo que más me sorprendió fueron los días inesperadamente difíciles, con material que no pensarías que lo sería tanto. Hubo momentos en los que, de repente, te sentías completamente sobrepasada por la emoción y no sabías muy bien cómo recuperar el equilibrio.
Pero la manera de afrontarlo fue tener un equipo muy fuerte, un reparto muy unido. Tuve días difíciles, pero se hicieron más llevaderos gracias a ellas. No habría podido hacerlo sin ellas.
¿Qué significó contar con el apoyo de Elisabeth Moss?
Creo que lo más importante fue simplemente tenerla ahí. Poder contar con Elisabeth Moss en cualquier momento fue una gran ayuda. Más allá de consejos concretos, su apoyo en general es algo que puede parecer pequeño, pero significa muchísimo. Tener su respaldo, sentir que nos decía “lo estáis haciendo bien, no tenéis nada de qué preocuparos”, fue muy importante, porque ella ama este mundo y esta historia, y nosotras queríamos hacerle justicia.
