El segmento In Memoriam de los Premios Oscar 2026 estuvo marcado por una emoción poco habitual incluso para una ceremonia acostumbrada a mirar hacia el pasado. La Academia decidió centrar el homenaje de este año en dos figuras que definieron el cine estadounidense de los años setenta, Diane Keaton y Robert Redford, recordados en el escenario por Rachel McAdams y Barbra Streisand en un momento que muchos interpretaron como la despedida simbólica de una época irrepetible de Hollywood.
Billy Crystal ha arrancado recordando su amistad con Rob Reiner, para que luego le acompañara una veintena de estrellas de sus películas (Michael McKean, Christopher Guest, Jerry O’Connell, Wil Wheaton, Fred Savage, Cary Elwes, Mandy Patinkin, Carol Kane, Billy Crystal, Meg Ryan, Kiefer Sutherland, Demi Moore, Kevin Pollak, Kathy Bates, Annette Bening, John Cusack y Daphne Zuniga).
Después, con la música de La princesa prometida (la última frase del discurso de Crystal era de ese guion) han aparecido algunos de los rostros de los fallecidos. Sin pausa, Rachel McAdams ha recordado algunas de las grandes actrices desaparecidas en ese curso, como Claudia Cardinale o Catherine O’Hara, para detenerse en una gran canadiense, Diane Keaton, fallecida en octubre de 2025 a los 79 años. La actriz canadiense habló de Keaton como de una presencia única en la historia del cine, una intérprete capaz de combinar fragilidad, ironía y una personalidad imposible de imitar.

McAdams recordó que Keaton fue “una mujer que llevó muchos sombreros, literal y figuradamente”, en alusión al estilo personal que la convirtió en un icono desde los años setenta. “Era una actriz que no se parecía a nadie. Una leyenda sin final”, afirmó ante un Dolby Theatre en silencio.
La Academia quiso subrayar la dimensión cultural de su figura recordando su papel en Annie Hall, la película que le dio el Oscar a mejor actriz y que transformó la manera de representar a las mujeres en la comedia romántica. McAdams destacó que Keaton no solo interpretaba personajes, sino que parecía inventarlos sobre la marcha, convirtiendo su propia personalidad en parte del relato.
La muerte de la actriz sorprendió a la industria, que no tenía noticia de una enfermedad grave. Keaton se había mantenido alejada de la vida pública en los últimos meses, y su fallecimiento fue recibido como la pérdida de una de las últimas grandes figuras de una generación que cambió el cine estadounidense.
El tono del homenaje se volvió aún más íntimo cuando Barbra Streisand apareció en el escenario para recordar a Robert Redford, con quien compartió una de las parejas más recordadas del cine en Tal como éramos. La actriz y cantante habló sin leer, con la voz quebrada, recordando la amistad que los unió durante décadas.

“En una de sus últimas llamadas, me dijo: ‘Babs (odiaba que me llamara Babs, yo no tengo cara de Babs), te quiero muchísimo y siempre te querré’”, dijo mirando hacia la pantalla. “En la última nota que le escribí le puse: ‘Yo también te quiero muchísimo’. Y la firmé poniendo: Babs”.
Tras sus palabras, Streisand interpretó The Way We Were, la canción asociada para siempre a la película que protagonizaron juntos. El teatro permaneció en silencio mientras en la pantalla se proyectaban imágenes de Redford a lo largo de su carrera, desde Dos hombres y un destino hasta Todos los hombres del presidente.
El homenaje concluyó con una frase del propio actor proyectada sobre fondo negro: “La gloria del arte es que no solo puede sobrevivir al cambio, sino también guiarlo”.
La elección de esa cita no parecía casual. Tanto Redford como Keaton pertenecieron a la generación que transformó Hollywood en los años setenta, cuando el cine estadounidense abandonó los modelos clásicos para abrirse a historias más personales, políticas y arriesgadas. Aquella etapa, marcada por directores y actores que redefinieron el lenguaje cinematográfico, sigue siendo para muchos el último gran momento de libertad creativa dentro de la industria.
