Quien haya paseado en estos días por el Parque del Retiro de Madrid y se haya acercado a descansar junto al lago que acompaña al famoso Palacio de Cristal, habrá notado una gran novedad en las obras de este emblemático edificio. En concreto, esta es una novedad de 1000 metros cuadrados que transforma totalmente el aspecto del palacio. Se trata de la instalación artística Fardo, que utiliza materiales textiles de gran tamaño para vendar el edificio más famoso del Retiro y que ha sido concebida por la artista peruana Andrea Canepa.
Aprovechando las obras integrales que se están realizando para arreglar los desprendimientos que ponían en riesgo la estructura del Palacio y que empezaron en 2023, el Museo Reina Sofía, al que está adscrito el Palacio, ha decidido intervenir directamente en las lonas que cubren el edificio para crear instalaciones expresamente pensadas y creadas con tal motivo. El centro de arte siempre ha concebido el Palacio de Cristal como un espacio ideal para que muchos artistas puedan mostrar su trabajo, como recuerda el director de la pinacoteca, Manuel Segade.

Los ritos funerarios precolombinos en uno de los edificios más emblemáticos de Madrid
Estas lonas diseñadas por Canepa, muestra un colorido de telas que pertenecen a las culturas precolombinas, específicamente a la de Paracas, que se situó en lo que hoy es el sur de Perú entre los años 800 y 100 antes de Cristo. Estas telas se utilizaban en ritos funerarios para envolver los cuerpos de los fallecidos, formando el fardo que da título a la obra, según explica la artista. “Este ritual me interesa mucho porque los textiles que se usan para crear estos fardos funerarios son textiles exquisitamente trabajados, maravillosos, en los que se ha invertido mucho tiempo y mucho esfuerzo. Luego quedan totalmente cubiertos, no quedan a la vista de los humanos y eso para mí contrastaba mucho con el propio Palacio de Cristal“, declaró a la prensa.
El proceso para realizar esta impresionante instalación textil y artística, que podrá verse hasta el 2027, cuando acaben las obras, comienza con la fotografía de las telas, las cuales Canepa replica pintando lienzos de hasta ocho metros de altura. Una vez hecho esto, se fotografiaron los lienzos otra vez y se imprimieron sobre la tela que recubre ahora el edificio. Esta es una tela fabricada con materiales sostenibles que filtran el CO2. “La pintura al óleo se construye de la misma manera que los fardos, es pintura a capas que se van superponiendo. El tiempo también se acumula en capas“, comenta Canepa.

Para la artista peruana, hay una importante correlación entre las tradiciones de estas culturas y el proceso por el que está pasando el edificio. Uno de los objetivos es tapar el “cuerpo en transformación” del Palacio, así como hacían las culturas precolombinas con sus difuntos. “Cuando pienso en el ritual de los fardos funerarios, es una especie de envolver, acompañar ese cuerpo que va a pasar por una transformación, por una transición y va a pasar de ese mundo de los vivos al mundo de la ultratumba. Y en este caso, el Palacio es el cuerpo que también está pasando por una transformación, que está pasando de una etapa antigua a una nueva etapa. Lo que quería era, con este gesto de envolverlo, acompañar esa transformación de esa misma forma”, ha añadido.


